miércoles, 3 de mayo de 2017

VIEJOS RECUERDOS: CINE, RADIO, TELEVISIÓN



2017-01-29     VIEJOS RECUERDOS: CINE, RADIO, TELEVISIÓN

Mis recuerdos se remontan a antes de la guerra, años 1930-36 cuando Murcia era una pequeña y tranquila ciudad provinciana. En aquellos años se instalaban cines de verano en dos cafés próximos a la Glorieta: el del ARENAL que ponía bajo su porche una caseta con un proyector y el del SOL  que lo instalaba junto al Ayuntamiento, así como dos grandes pantallas entre dos altos postes frente a ellos para que viésemos películas de Charlot y Harold Lloyd, del Oeste, o series de varios capítulos.
Entonces solo habían  los cines TEATRO CIRCO VILLAR,  CENTRAL CINEMA (después cine REX),  POPULAR, en Barrio de San Juan, SPORT, frente al Convento de Agustinas y CINEMA INIESTA en plaza de González Conde, (que después de la guerra instaló un cine de verano en solar interior anejo); éste y  los tres últimos hoy desaparecidos. También hubo un cine de verano en calle de Santa Teresa –donde después se construyó el edificio de Sindicatos- y el LUNA PARK  actual MURCIA PARQUE, junto al Malecón.

Después de la guerra se construyó el CINE AVENIDA en Paseo de Corvera, que cambió su nombre a COLISEUM -y que abrió sus puertas proyectando durante una semana LOCA POR LA MUSICA, protagonizada por Diana Durbin- pues la Empresa Iniesta lo tenía registrado para el que construyó tras la gasolinera del Rollo. Otros como el de verano CINE IMPERIAL en lo que había sido el patio de recreo del Colegio de San Antonio, con acceso por calle de Vinadel,  el CINE COY en Gran Vía, uno en Ronda Norte, Otro en Avenida Primero de Mayo -donde vi la cinta LA NARANJA MECÁNICA de la que recuerdo la escena de una prostituta “trabajando” con un cigarrillo en la mano izquierda y meciendo una cuna con la derecha. Hoy, a esa escena, le añadirían un teléfono móvil viendo imágenes y escuchando sonido por los auriculares. Unas salas en Alameda de Colón, otras en Centrofama y una próxima a Carrefour. Desaparecidas, ignoro si queda y funciona alguna. También se celebraban sesiones de verano en el ruedo de la Plaza de Toros.

Había carteleras, anunciando las película, un hombre paseaba llevando sobres sus hombros otra con anuncios por las dos caras, se repartían prospectos a mano; en muchas esquinas pegaban carteles (de cine, fútbol y toros) y en la Prensa salían columnas y otra propaganda anunciándolo todo.
De películas, peor que malas, recuerdo una del Oeste donde, por lo visto, le habían dicho al intérprete principal que debía llevar puesto siempre el sombrero y que, en una escena de pelea a puñetazos con otro vaquero, en cuanto se le caía, paraba para recogerlo y  ponérselo. Hace unos días he visto otra más mala todavía, también del Oeste, en la que los diálogos hablados no coincidían con los rótulos en castellano de la cinta, con frases cortadas, palabras incompletas y faltas de ortografía.

Recuerdo que el desparecido establecimiento de Hilla, en la Platería, dedicó toda una semana a exhibir en su único escaparate, un pequeño y compacto aparato de radio EMERSON, de 5 lámparas, onda universal y corriente a 110 voltios, que adquirió mi Padre. Escuchábamos la Emisora EAJ.17 Radio Murcia, que emitía desde el Recreative, en Espinardo y terminaba la emisión a las 3 de la tarde con el Himno de la República, el de Riego, y después ponía la Marsellesa. En la guerra lo manipularon para que no se escuchase otra emisora y lo precintaron. Después de la guerra, y bajo una manta, escuché la BBC de Londres y Radio España Independiente  Con un aparto de galena que hice alcancé a escuchar hasta Radio Argel y con otro de cinco lámparas americanas y ondas cortas que monté después, escuche una carrera de caballos que se celebraba en Sao Paulo, en Brasil.
Actualmente da asco escuchar programas, de radio o de Televisión como ya escribí en Marzo del pasado año; en la primera una tertulia dice tonterías durante dos horas de madrugada con habla rápida,  riendo sin que venga a cuento, acompañadas por  lo que llaman “música/canciones” que ignoro quién podrá escuchar y que, en mi opinión, no vale ni para tirarlo a la basura.  Y la transmisión de partidos de fútbol desde una tertulia que no cesa de hablar, sin explicar lo que ocurre en el campo es cosa corriente.

En la Televisión emiten anuncios de forma  absurda y muy alejados de la realidad que -por lo menos yo- ignoro a qué producto se refieren, que no sé como los pagan los anunciantes, aparte de consumir grandes espacios de tiempo para anunciar sus diversos programas.
Y así es como discurre el tiempo. Emburreciendo un poco más al País mientras hay algunos que perciben elevados emolumentos  por hacer eso, bastante alejado, opino, de lo que es impartir conocimientos y cultura.


Murcia, 29 de Enero de 2017                     José María Vela Urrea

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