2017-02-04 PREGONES Y
RECICLAJE
Hace años recorrían la entonces
tranquila Ciudad diversas personas que voceaban a los cuatro vientos, por las
plazas y calles, las mercancías que llevaban o vendían, los trabajos que hacían
y lo que compraban.
En el grupo de los primeros estaban los
huertanos con su carro cargado de verduras o un asno con dos aguaderas repletas
del producto o fruta de cada tiempo que vendían al peso en una balanza de dos
platos sujeta con la mano; su pregón podía ser desde “habas frescas, de
ramillete” a “pavas de La Arboleja” o de los diversos frutos que se criaban en
la otrora fértil y grandiosa Huerta murciana. También , y forasteros en este
caso, los que vendían “Miel de La Alcarria”, los rojos botijos extremeños o
nueces de Nerpio.
Era de destacar el huertano que venía a
las casas a recoger la basura con la que
después abonaría sus bancales donde, en justa
correspondencia traía en Primavera una florida maceta o un puñado de
frutos de su cosecha, llegando algunos hasta traer un pavo en Navidad.
Los que ofrecían sus servicios bien como
“Alañador, paragüero”, el afilador que hacia girar su rueda en contacto con una
chapa, o los que escardaban lana de colchones en plena calle. También había los
que voceaban que compraban botellas de vidrio o papel y trapos viejos.
Hoy todo eso, salvo el afilador y otro
que tapiza sillones que van en
automóvil, han desaparecido. También los camiones cargados con enormes y
cuadradas balas de papel o trapos o con su caja de carga repleta de botellas de
vidrio, viajaban hasta las industrias que los transformaban.
Y junto con todo eso los grandes
mayoristas como el apodado “el Cabezota” que tuvo su enorme almacén donde hoy
está el Palacio de Justicia, en Ronda de Garay, que al tener un hijo con pretensiones
taurinas le hizo acometer la tarea de empresario de nuestra Plaza de Toros.
Todo lo descrito se lo llevó el
viento y el negocio del reciclaje lo
tiene el Ayuntamiento pues los ciudadanos, deben abonar (incluida en el recibo
bimensual del agua) la Tasa, epígrafe 1, así como otros cuatro conceptos por
Canon Saneamiento, pago que para una vivienda normal, sobrepasan los 30 €,
teniendo el sufrido ciudadano que llevar clasificados los residuos, el papel,
el vidrio y los envases hasta los puntos de recogida cercanos.
Es el progreso que, además, ahora, no
regala nada.
Murcia, 4 de Febrero de 2017 José María Vela Urrea
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