miércoles, 3 de mayo de 2017

EDUCACION



2017-01-27                     EDUCACION

Mis estudios acabaron al final de la guerra en la escuela pública del Estado donde, con un solo profesor, D. Eduardo Cavero Jávega, y en una única clase, se agrupaban desde párvulos, sentados en alargados bancos, hasta los que íbamos más avanzados y estudiábamos en pupitres de dos alumnos la Enciclopedia cíclico pedagógica de Dalmau Carles en el tercer grado, un solo libro conteniendo muchas cosas, especialmente lo básico, que fue lo máximo a que llegué pues, al estar enfermo mi Padre en cama desde Enero de 1937, me ví obligado a dejar la escuela y ponerme a trabajar en 1939, a los 12 años, en lo que salía -donde unas veces pagaban algo el sábado a los aprendices y otras no- pues en casa no había ni un céntimo y había que comer.

Así es que lo poco que sé lo he aprendido a base de trabajar mucho en muy diversas cosas, estudiar por mi cuenta lo que he podido y leer mucho.

Debo explicar que dicha Enciclopedia -que todavía conservo- era un pequeño volumen que contenía la Gramática española, Aritmética, Geometría, Geografía, Historia de España, Física, Química, Historia natural, Fisiología, Higiene, Agricultura, Industria, Comercio, Derecho, Educación Social, y Moral Cívica, enseñanzas con las que aprendí lo imprescindible, tanto en conocimientos como en la forma de comportarse una persona como debe de ser para, después, con su Geometría, un tiralíneas y dos escuadras que me regaló un tío mío, así como unos libros de la especialidad me permitieron estudiar por mi cuenta dibujo lineal para trabajar con Peritos Industriales, Ingenieros, Aparejadores y Arquitectos, hasta  llegar a ser Delineante Proyectista.   
    
Eso en lo que se refiere a estudios pues la educación -aparte de aprender lo relacionado con Educación Social y Moral Cívica de la citada obra- me la enseñaron mis Padres y la familia, llegando a conocer lo que es la obligación de cumplir y la cortesía, que forman parte de la misma.

Lamentablemente, al parecer, la educación es cosa  en todos sus aspectos, que en muchos hogares no se preocupan de enseñar o imbuir a los hijos, por estimar que es en la escuela donde deben educarles, craso error, pues en ella -y si hay buenos profesores- lo que se imparten son conocimientos, que unos alumnos comprenden y otros no aparte de que actualmente, y por mor del negocio, un año 2 +2 = 4 y en otro hay que comprar libros nuevos pues lo que dicen ahora es 1 + 3 = 4 y ese es el resultado de muchas malos estudiantes, pues he conocido hasta titulados universitarios con faltas de ortografía y un elevado desconocimiento del idioma castellano.

Viene todo esto a cuento dado que, en buena parte de la Administración, existe una ignorancia tan grande hasta como haber olvidado que a todo escrito redactado y cursado en debida forma, los estamentos -del tipo que sean- tiene la OBLIGACION de responder seguidamente, siendo una cosa elemental que, aparte de suponerles tienen la debida educación, existe otra por encima de ella: la de ser nuestros servidores dado que los emolumentos que perciben provienen de los impuestos que todos pagamos.

Lamentablemente, por lo forma de NO actuar algunos, al no responder, se tiene la sensación de que no fueron a la escuela ni, tampoco, que sus padres se preocuparon de educarles debidamente.


Murcia, 28 de Enero de 2017          José María Vela Urrea

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