2017-01-27 EDUCACION
Mis estudios acabaron al final de la
guerra en la escuela pública del Estado donde, con un solo profesor, D. Eduardo
Cavero Jávega, y en una única clase, se agrupaban desde párvulos, sentados en
alargados bancos, hasta los que íbamos más avanzados y estudiábamos en pupitres
de dos alumnos la Enciclopedia cíclico pedagógica de Dalmau Carles en el tercer
grado, un solo libro conteniendo muchas cosas, especialmente lo básico, que fue
lo máximo a que llegué pues, al estar enfermo mi Padre en cama desde Enero de
1937, me ví obligado a dejar la escuela y ponerme a trabajar en 1939, a los 12
años, en lo que salía -donde unas veces pagaban algo el sábado a los aprendices
y otras no- pues en casa no había ni un céntimo y había que comer.
Así es que lo poco que sé lo he
aprendido a base de trabajar mucho en muy diversas cosas, estudiar por mi
cuenta lo que he podido y leer mucho.
Debo explicar que dicha Enciclopedia -que
todavía conservo- era un pequeño volumen que contenía la Gramática española,
Aritmética, Geometría, Geografía, Historia de España, Física, Química, Historia
natural, Fisiología, Higiene, Agricultura, Industria, Comercio, Derecho,
Educación Social, y Moral Cívica, enseñanzas con las que aprendí lo
imprescindible, tanto en conocimientos como en la forma de comportarse una
persona como debe de ser para, después, con su Geometría, un tiralíneas y dos
escuadras que me regaló un tío mío, así como unos libros de la especialidad me
permitieron estudiar por mi cuenta dibujo lineal para trabajar con Peritos
Industriales, Ingenieros, Aparejadores y Arquitectos, hasta llegar a ser Delineante Proyectista.
Eso en lo que se refiere a estudios pues
la educación -aparte de aprender lo relacionado con Educación Social y Moral
Cívica de la citada obra- me la enseñaron mis Padres y la familia, llegando a
conocer lo que es la obligación de cumplir y la cortesía, que forman parte de
la misma.
Lamentablemente, al parecer, la
educación es cosa en todos sus aspectos,
que en muchos hogares no se preocupan de enseñar o imbuir a los hijos, por
estimar que es en la escuela donde deben educarles, craso error, pues en ella
-y si hay buenos profesores- lo que se imparten son conocimientos, que unos
alumnos comprenden y otros no aparte de que actualmente, y por mor del negocio,
un año 2 +2 = 4 y en otro hay que comprar libros nuevos pues lo que dicen ahora
es 1 + 3 = 4 y ese es el resultado de muchas malos estudiantes, pues he conocido
hasta titulados universitarios con faltas de ortografía y un elevado
desconocimiento del idioma castellano.
Viene todo esto a cuento dado que, en
buena parte de la Administración, existe una ignorancia tan grande hasta como
haber olvidado que a todo escrito redactado y cursado en debida forma, los
estamentos -del tipo que sean- tiene la OBLIGACION de responder seguidamente,
siendo una cosa elemental que, aparte de suponerles tienen la debida educación,
existe otra por encima de ella: la de ser nuestros servidores dado que los
emolumentos que perciben provienen de los impuestos que todos pagamos.
Lamentablemente, por lo forma de NO
actuar algunos, al no responder, se tiene la sensación de que no fueron a la
escuela ni, tampoco, que sus padres se preocuparon de educarles debidamente.
Murcia, 28 de Enero de 2017 José María Vela Urrea
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