He viajado algo por Europa: Francia, Inglaterra, Alemania, Dinamarca,
Italia Grecia, Portugal, incluida la Isla
Terceira de las Azores, y toda España, y he observado que en
los citados (desde Francia a Dinamarca, con la inclusión de Portugal y sus
islas) hay una hora que, con raras excepciones, es respetada por todos: la del
descanso nocturno desde las 10 de la noche, cosa que en los países mediterráneo
(España, Italia y Grecia) parecen
desconocer.
En París, en la zona de esparcimiento del
Boulevard Rochechuard -donde está situado
el célebre “Moulin Rouge”- así como en las
calles inferiores al Sacre Coeur, se respeta esta costumbre. En Londres, en la
zona próxima a Piccadilly Circus, exactamente igual.
En Alemania, por ejemplo en Freiburg donde hay
calles en las que estacionan sus caravanas las que ofrecen sus “servicios” a
los transeúntes, el silencio es respetado por la presencia de “polizeis” en esa
zona, ocurriendo igual ante la puerta de cualquier discoteca en diversas ciudades,
como en Köln en la zona del Alter
Market, o en calles del barrio de St.
Pauli y en la Reperbehamm , de
Hamburg.
En Copenhague, donde calle por medio, frente a
la estación del ferrocarril, en pleno centro de la ciudad, se encuentra el
Parque de Atracciones “Tivoli”, en zona más
respetable que las citadas, no se escucha
ruido alguno que pueda molestar a nadie, pese a las diversas atracciones que
visitan miles de personas cada noche en el buen tiempo
Y en Terceira, en plenas Fiestas Sanjoaninas, hasta
las bandas de música interpretan sus melodías en los festejos nocturnos en tono
más bajo de lo normal.
El panorama cambia al descender unos paralelos
hasta el Mediterráneo, donde hay poca diferencia en esto de no respetar los silencios
nocturnos, ocurriendo igual, con muy poca diferencia, en España, Italia y Grecia.
Refiriéndome a Murcia en particular, Ciudad
donde resido, y en especial al Barrio de Vistalegre donde tengo mi domicilio,
aquí se pasan de la raya según mi parecer.
Entre las tertulias nocturnas, en plena calle,
ante la ventana de un bar, niños incluidos con sus gritos y juegos callejeros,
hasta las verbenas nocturnas utilizando potente
megafonía, incluidos los portazos en los
coches cuando se marchan algunos, que nadie piense en dormir antes de las 2 de
la mañana. Esa costumbre, llamémosle sajona, aquí no se conoce, pues cada uno
va a su avío.
Y que a nadie se le ocurra avisar a la Policía Municipal ,
pues pierde el tiempo, cuando la actuación de la misma debía ser, según mi
opinión, la de trasladar en un furgón a esos tertulianos hasta la gran
explanada de la Cresta
del Gallo, en la montaña, para que allí
se esparcieran sin molestar a nadie, aunque para regresar a su domicilio
tendrían que andar unos cuantos kilómetros, lo cual es posible les hiciera
pensar, tras darse ese “paaseo”, que era mejor hacerlas en la puerta de su
casa. Pero eso es una utopía....
Murcia, 2 de
Agosto de 2014 José
María Vela Urrea.
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