jueves, 11 de septiembre de 2014

RECUERDOS, HISTORIA Y EVOLUCIÓN


Voy a referirme a una época lejana, años 1932 a 1936 cuando una de las principales calles de Murcia, la de Platería, tenía el sobrenombre de “calle de las Tiendas”, pues en ella estaban los principales comercios de la Ciudad, hoy desaparecidos casi todos.

Se iniciaba desde la calle de Santa Isabel -que va desde el varias veces transformado jardín de este nombre hasta la plaza de Santa Catalina- donde a la izquierda, entrando, se encontraba la Imprenta y Papelería de Sánchez (con sus máquinas que se veían desde la citada calle),  y enfrente, lado derecho de Platería, en el nº 2, estaba la  Sombrerería de Manuel Sierra; en ambos comercios era preciso descender un peldaño para entrar a ellos.

En la acera opuesta, de calle de Santa Isabel, estaban el horno y confitería de Guillén y la tienda de comestibles de Puig, ya esquina a Plaza de Santa Catalina, que fabricaba un chocolate de gruesas onzas en su instalación de la calle de Desamparados, próxima a Plaza y calle de San Pedro.

En esta calle de Platería, en el lado de números pares, se encontraba el establecimiento de novedades de Hilla -escaparate y dos puertas- (al que me voy a referirme con más amplitud, anticipando esas particularidades para quienes no las hallan conocido) y, en el nº 36, la tienda de Tejidos Palazón, esquina a Plaza de José Esteve. Frente a Hilla estaba la  Droguería/de Medina, un peldaño a subir, puerta al centro y dos escaparates, la tienda  El Nido,  de prendas infantiles y esquina a la citada Plaza de José Esteve, la  Ferretería Anastasio con suelo de madera, techo muy bajo, con descenso de un peldaño en su acceso.

La Platería terminaba en la Cuatro Esquinas, con el establecimiento del Blanco y Negro, cuyo edificio existe todavía y el comercio de “La alegría de la huerta” hoy desaparecido.

Y ustedes, los que hayan tenido paciencia de leerme y, si queda alguien de aquellos años, para recordar algo desaparecido de nuestra historia, se preguntarán ¿A que viene tan largo preámbulo?  Todos tiene su explicación, precisa para situar la tienda de Hilla, pues allí fue donde mi Padre compró un aparato de radio marca EMERSON, en cuya pequeño mueble de madera con dos mandos -volumen y sintonía, dial al centro- se amontonaban cinco válvulas americanas y un sinfín de condensadores y resistencias para dar vida a un aparato universal a 110 voltios, de  una onda, para captar la Emisora E. A. J. 17 Radio Murcia que lanzaba las suyas al éter desde Espinardo y otras lejanas como Toulouse,

Por ella escuche, durante la IIª Guerra Mundial, a la BBC de Londres en su emisión para España, con su sintonía de la “V” de la victoria en Morse -tres puntos y raya, igual al tema de la Quinta Sinfonía de Beethoven-  y a Radio España  Independiente, que se titulaba Estación Pirenáica, aunqne váyase a saber donde estaba. Después escuché los famoso seriales de la época de “Ama Rosa”, otros de la misma índole, y las noticias de la época.

Todo varió, desde escuchar zarzuelas, música popular española y alguna sinfónica, a lo que ahora puede escucharse al sintonizar las emisoras actuales, que más parecen americanas o inglesas que españolas, toda vez que, tanto por “autores” del terruño como de otros bien lejanos -“estrellas” efímeras de un tiempo- solo se escuchan ruidos acompañados de berridos y maullidos (dicen que en inglés) que tienen subyugados a una parte de la juventud actual que, como no tiene mucho que hacer, acampa durante varios días ante las taquillas, para poder asistir a algún “festival” donde se contorsiona o pega saltos y brincos alguno de sus ídolos mientras suelta unos cuantos gritos.

Los medios de comunicación actuales -Prensa, Radio y Televisión- “queman” noticias y programas, repitiéndolas varias veces durante días, así como difunden otros rayanos en las más absoluta tontería, olvidando que, en periodismo, “no existe ninguna otra noticia más vieja que la de ayer”, propagando noticias exóticas redactadas por equipos de personas con la intervención de algún técnico o especialista en el tema de que se trate, que informa someramente de sus mayores conocimientos, lo cual ilustra algo a los ignorantes como yo que tuvo que iniciarse en el trabajo, a los 11 años, al finalizar la guerra civil española.

Murcia, 13 de Agosto de 2014                       José María Vela Urrea




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