Voy a referirme a una época
lejana, años 1932 a
1936 cuando una de las principales calles de Murcia, la de Platería, tenía el
sobrenombre de “calle de las Tiendas”, pues en ella estaban los principales
comercios de la Ciudad ,
hoy desaparecidos casi todos.
Se iniciaba desde la calle de
Santa Isabel -que va desde el varias veces transformado jardín de este nombre
hasta la plaza de Santa Catalina- donde a la izquierda, entrando, se encontraba
la Imprenta
y Papelería de Sánchez (con sus máquinas que se veían desde la citada
calle), y enfrente, lado derecho de
Platería, en el nº 2, estaba la Sombrerería de Manuel
Sierra; en ambos comercios era preciso descender un peldaño para entrar a
ellos.
En la acera opuesta, de calle
de Santa Isabel, estaban el horno y confitería de Guillén y la tienda de
comestibles de Puig, ya esquina a Plaza de Santa Catalina, que fabricaba un
chocolate de gruesas onzas en su instalación de la calle de Desamparados,
próxima a Plaza y calle de San Pedro.
En esta calle de Platería, en
el lado de números pares, se encontraba el establecimiento de novedades de
Hilla -escaparate y dos puertas- (al que me voy a referirme con más amplitud,
anticipando esas particularidades para quienes no las hallan conocido) y, en el
nº 36, la tienda de Tejidos Palazón, esquina a Plaza de José Esteve. Frente a
Hilla estaba la Droguería /de Medina, un
peldaño a subir, puerta al centro y dos escaparates, la tienda El Nido, de prendas infantiles y esquina a la citada
Plaza de José Esteve, la Ferretería Anastasio
con suelo de madera, techo muy bajo, con descenso de un peldaño en su acceso.
Y ustedes, los que hayan
tenido paciencia de leerme y, si queda alguien de aquellos años, para recordar
algo desaparecido de nuestra historia, se preguntarán ¿A que viene tan largo
preámbulo? Todos tiene su explicación,
precisa para situar la tienda de Hilla, pues allí fue donde mi Padre compró un
aparato de radio marca EMERSON, en cuya pequeño mueble de madera con dos mandos
-volumen y sintonía, dial al centro- se amontonaban cinco válvulas americanas y
un sinfín de condensadores y resistencias para dar vida a un aparato universal
a 110 voltios, de una onda, para captar la Emisora E. A. J. 17 Radio
Murcia que lanzaba las suyas al éter desde Espinardo y otras lejanas como
Toulouse,
Por ella escuche, durante la II ª Guerra Mundial, a la BBC de Londres en su emisión
para España, con su sintonía de la “V” de la victoria en Morse -tres puntos y
raya, igual al tema de la Quinta Sinfonía
de Beethoven- y a Radio España Independiente, que se titulaba Estación
Pirenáica, aunqne váyase a saber donde estaba. Después escuché los famoso
seriales de la época de “Ama Rosa”, otros de la misma índole, y las noticias de
la época.
Todo varió, desde escuchar
zarzuelas, música popular española y alguna sinfónica, a lo que ahora puede escucharse
al sintonizar las emisoras actuales, que más parecen americanas o inglesas que
españolas, toda vez que, tanto por “autores” del terruño como de otros bien
lejanos -“estrellas” efímeras de un tiempo- solo se escuchan ruidos acompañados
de berridos y maullidos (dicen que en inglés) que tienen subyugados a una parte
de la juventud actual que, como no tiene mucho que hacer, acampa durante varios
días ante las taquillas, para poder asistir a algún “festival” donde se
contorsiona o pega saltos y brincos alguno de sus ídolos mientras suelta unos
cuantos gritos.
Los medios de comunicación
actuales -Prensa, Radio y Televisión- “queman” noticias y programas,
repitiéndolas varias veces durante días, así como difunden otros rayanos en las
más absoluta tontería, olvidando que, en periodismo, “no existe ninguna otra noticia más vieja que la
de ayer”, propagando noticias exóticas redactadas por equipos de personas con la
intervención de algún técnico o especialista en el tema de que se trate, que
informa someramente de sus mayores conocimientos, lo cual ilustra algo a los
ignorantes como yo que tuvo que iniciarse en el trabajo, a los 11 años, al
finalizar la guerra civil española.
Murcia, 13 de Agosto de 2014 José María Vela Urrea
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