Lo que está ocurriendo en Cataluña con el ex
president Pujol es, al parecer, una cosa muy similar a la justicia que muchas
veces no se hace: solicitar que comparezca ante su Parlament, donde dicen está
la representación de un Pueblo al que ha defraudado, para que haga un relato
minucioso de su falta al cumplimiento de la Ley que, por el cargo que ocupó, debía haber sido el primero en cumplir con todas
sus obligaciones legales.
Ahora son casi todos los partidos que tienen
representación en dicha Cámara, y se supone que también por buena parte del
Pueblo catalán, en una cosa que le honra, el pedir explicaciones de su proceder
en el incumpliendo de lo que era norma general para la ciudadanía de esa Región,
pues cuando una persona levanta una bandera para ofrecer servir a todos los
ciudadanos no puede efectuar después actos deshonrosos que se contradigan con
sus palabras. Hay que mantenerse fieles a un ideal intentando cumplir con todo
lo prometido, sin beneficio propio de ninguna clase. No se deben aceptar, o
crear, privilegios para sí mismos con los cuales se lucren o beneficien por el
cargo que ostentan. Deben usar la máxima austeridad para consigo mismos, por el
apoyo obtenido
para
hacer llegar a un Pueblo hasta el mayor esplendor, con el orgullo del mismo.
Por eso, los que llegan a la cúspide del poder, deben de ser los primeros en
dar ejemplo con su actitud para hacer que los demás realicen el esfuerzo que se
les solicita.
Decían que España robaba a Cataluña ¿Y que hacia este “honorable” para
juntar ese dineral fuera de España? Debe devolverlo TODO y, después, arreglarse
con el Fisco. Y ahora, cuando llega el momento en que se descubre que el
proceder personal no ha sido el que debía ser, el castigo por ese engaño a un Pueblo,
debe ser ejemplar también.
Despojarle de todos sus privilegios y de todos
sus bienes (también los de su familia), desde que accedió al cargo, con
devolución de todo lo percibido durante el tiempo en que lo ejerció y del pago
de los gastos de cuanto lo que le benefició durante su mandato (viajes,
comidas, etc.) cosa muy fácil de localizar y valorar solo con revisar los
medios de comunicación de esos años para recordar todo lo sucedido.
Una vez todo comprobado, someterlo al escarnio
público, restaurando la antigua picota
un tiempo proporcional al que detentó el
poder. Desterrarle a un pueblo abandonado, de los que hay tantos en España, a
500 Kms, lejos de “su Catalunya”, con
toda su familia, llevando solo lo
puesto y el regalo de unos cuantos útiles de trabajo agrícola para que no se
aburran si desean iniciarse en un nuevo oficio, comprobando no se mueven de
allí.
Para los delincuentes se podía hacer lo mismo,
con la diferencia de que llevasen en el cuello, bien sujeto y con poca holgura,
un elemento radiotransmisor de su situación en todo momento, llevando sujetos
los tobillos por una cadena y con una bola de 15 kilos sujeta a otro trozo que
llegase hasta la cintura para poder levantarla al andar. Serían
vigilados estrechamente por el Ejército - o por
el personal del Cuerpo de Prisiones- que les suministraría comida semanalmente,
empleando. en caso necesario, la ley de fugas. Con el cierre de
establecimientos penitenciarios disminuirían los gastos del Estado, pues la
regeneración actual estimo es poco efectiva. Solo el Lute, que se hizo
abogado...
Son cosas que merecen un sosegado estudio y
una rápida aplicación en forma de Ley
si se desea economizar y avanzar en la
regeneración del País.
Murcia, 1 de Agosto
de 2014 José María
Vela Urrea
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