miércoles, 13 de agosto de 2014

PARA REGENERAR EL PAÍS


Lo que está ocurriendo en Cataluña con el ex president Pujol es, al parecer, una cosa muy similar a la justicia que muchas veces no se hace: solicitar que comparezca ante su Parlament, donde dicen está la representación de un Pueblo al que ha defraudado, para que haga un relato minucioso de su falta al cumplimiento de la Ley que, por el cargo que ocupó, debía  haber sido el primero en cumplir con todas sus obligaciones legales.

Ahora son casi todos los partidos que tienen representación en dicha Cámara, y se supone que también por buena parte del Pueblo catalán, en una cosa que le honra, el pedir explicaciones de su proceder en el incumpliendo de lo que era norma general para la ciudadanía de esa Región, pues cuando una persona levanta una bandera para ofrecer servir a todos los ciudadanos no puede efectuar después actos deshonrosos que se contradigan con sus palabras. Hay que mantenerse fieles a un ideal intentando cumplir con todo lo prometido, sin beneficio propio de ninguna clase. No se deben aceptar, o crear, privilegios para sí mismos con los cuales se lucren o beneficien por el cargo que ostentan. Deben usar la máxima austeridad para consigo mismos, por el apoyo obtenido
para  hacer llegar a un Pueblo hasta el mayor esplendor, con el orgullo del mismo. Por eso, los que llegan a la cúspide del poder, deben de ser los primeros en dar ejemplo con su actitud para hacer que los demás realicen el esfuerzo que se les solicita.

Decían que España robaba  a Cataluña ¿Y que hacia este “honorable” para juntar ese dineral fuera de España? Debe devolverlo TODO y, después, arreglarse con el Fisco. Y ahora, cuando llega el momento en que se descubre que el proceder personal no ha sido el que debía ser, el castigo por ese engaño a un Pueblo, debe ser ejemplar también.

Despojarle de todos sus privilegios y de todos sus bienes (también los de su familia), desde que accedió al cargo, con devolución de todo lo percibido durante el tiempo en que lo ejerció y del pago de los gastos de cuanto lo que le benefició durante su mandato (viajes, comidas, etc.) cosa muy fácil de localizar y valorar solo con revisar los medios de comunicación de esos años para recordar todo lo sucedido.

Una vez todo comprobado, someterlo al escarnio público, restaurando la antigua picota
un tiempo proporcional al que detentó el poder. Desterrarle a un pueblo abandonado, de los que hay tantos en España, a 500 Kms, lejos de “su Catalunya”, con  toda su familia,  llevando solo lo puesto y el regalo de unos cuantos útiles de trabajo agrícola para que no se aburran si desean iniciarse en un nuevo oficio, comprobando no se mueven de allí.

Para los delincuentes se podía hacer lo mismo, con la diferencia de que llevasen en el cuello, bien sujeto y con poca holgura, un elemento radiotransmisor de su situación en todo momento, llevando sujetos los tobillos por una cadena y con una bola de 15 kilos sujeta a otro trozo que llegase hasta la cintura para poder levantarla al andar. Serían
vigilados estrechamente por el Ejército - o por el personal del Cuerpo de Prisiones- que les suministraría comida semanalmente, empleando. en caso necesario, la ley de fugas. Con el cierre de establecimientos penitenciarios disminuirían los gastos del Estado, pues la regeneración actual estimo es poco efectiva. Solo el Lute, que se hizo abogado...

Son cosas que merecen un sosegado estudio y una rápida aplicación en forma de Ley
si se desea economizar y avanzar en la regeneración del País.

Murcia, 1 de Agosto de 2014                         José María Vela Urrea

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