Supongo,
como muchos de los lectores de mis publicaciones sabrán, que me llamo José
María Vela Urrea, pues con este nombre, el mío, firmo todos mis escritos. Para
la familia, desde siempre, me han nombrado como Pepito, hasta hoy, con 87 años.
Lo
que no sabía, o mejor dicho, no me había dado cuenta que la crítica, y la verdad, que pongo en
muchos de mis artículos -por llamarlos de alguna forma- han hecho que me puedan
catalogar con el de ese personaje próximo a Pinocho.
Y
creo que, quien así me pueda considerar, tiene toda la razón del Mundo aunque,
como
ocurre
demasiadas veces la ignorancia de muchos -incluyendo la mía. que es bastante
grande, si bien procuro informarme lo mejor posible de cada asunto antes de
sentarme ante el teclado- la incompetencia de muchos y la gandulería de otros
hagan que las cosas no vayan como debía de ser para rectificar desde el momento
en que surge la crítica. Y así va este País, por no decir el Mundo pues, según
el dicho popular, “en todas partes cuecen habas”. Por ello voy a citar algo de
lo que tengo cierta documentación.
En
la Contabilidad
normal cuando se produce un error en una factura emitida, se hace una NOTA DE
ABONO, especificando datos del documento en que figuran, se anotan en cuenta y
reintegran al perjudicado la cantidad mal facturada. Los que conocen esa Ciencia
actúan acorde con ella pues lo procedente es reseñar
en la misma los datos, número y
fecha, del documento al que se refieren. y así cuadrar cuentas.. Creo que hay empresas,
importantes además, que tienen en sus filas más de un incompetente en sus
Oficinas que, al no aclararse, efectúa lo más fácil: un cargo, aunque sea
inexacto e improcedente. Y a cobrar de
más. Vayan Vdes. a saber a cuantos usuarios le habrán hecho esto sin enterarse para reclamar.
En este caso me refiero a IBERDROLA, donde
creo que la vanidad de alguien ha hecho
edificar la Torre Iberdrola en
Bilbao, edificio singular de 165
m . de altura y 41 plantas, que destaca en la Ciudad , sin pensar
que, algún descerebrado, desee inmolarse
allí, al igual que ocurrió con las Torres Gemelas de New York.
Tengo reclamaciones, debidamente acreditadas
con números de factura, larguísimos, fechas y todos los datos para que las
localicen en su informática. También un
laudo. Y no hay quien desee enterarse de una cosa mal hecha, resolviéndolo como
deba de ser, pues hasta me han reclamado un ingreso improcedente, lo he
repetido y me han cortado y dado de alta, administrativamente, sin devolver lo
cobrado indebido. Así es que sus clientes deben de revisar sus facturas, por si
les pasa algo similar. También con una entidad bancaria donde no cobran
comisiones y hay quien pulsa esa tecla y cargan.
En este País -y eso entra en el capítulo de la
llamada “corrupción”- existen quienes, después de pasar por un cargo público,
han sido “premiados” con una plaza en
Consejo de Administración, obtenido algún “regalito” abonado fuera del País
que ha permitido tener posesiones en
otros, o tener sustanciosas cuentas en “paraísos fiscales” no citando nombres para no incurrir en líos, pero muchos del Pueblo los saben.
Y, con cosas así, no puede marchar una País
como el nuestro, merecedor de JUSTICIA.
Murcia, 7 de Agosto de 2014, San Cayetano “Pepito
Grillo”
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