domingo, 3 de agosto de 2014

ORGANIZACIÓN DE UN ESTADO


Soy Delineante Proyectista, hoy jubilado, que procedo desde cuando se dibujaba con lápiz y con tiralíneas y solo había cuatro Arquitectos en Murcia. Me especialicé en mediciones y presupuestos de obra, bien de grandes edificios como de amplias urbanizaciones, y siempre procuré medir exactamente las distintas unidades de obra que
figuraban en  los planos sobre los que trabajaba -plantas, alzados y secciones- dado que, si un constructor presentaba una oferta para realizar su trabajo, supiese que lo hacía sobre unas cantidades exactas de obra, nunca con unos totales falseados que, al aceptarlos como buenos, le producirían pérdidas ya que, para presupuestarlas, toda vez  
que el importe total de ellas estaba fijado de antemano, debía ajustar los precios de las distintas unidades hasta coincidir con un total anticipado.

La ejecución de obras, en el caso de una urbanización, por ejemplo, debe realizarse con cierto orden y, en lineas generales, después de adecuar el terreno, en caso necesario, se sitúan edificios y lugares públicos y, escalonadamente, se realizan cimientos y servicios comunes, estructura hasta cubrir aguas, cerramientos exteriores, distribución interior, parte de instalaciones, solados, cerrajería, carpintería, recubrimientos, pintura, etc.
para finalizar con acabados totales de trabajos parcialmente ejecutados, ultimando los servicios comunes exteriores.

Quiero decir con lo anterior que siempre, aparte de gustarme, he debido practicar la exactitud y el orden para hacer mi trabajo lo mejor posible, aunque todo tenemos errores, ya que encontré planos con habitaciones a las que era imposible entrar pues se habían olvidado situar la puerta, así como otros deslices, los cuales corregía.

Pasando a otra cosa más importante como es redactar los Presupuestos Generales del Estado, entiendo que estos tienen un fin natural del que no se puede pasar, que es una cosa tan simple como que los gastos totales  no pueden superar al total de ingresos por todos los conceptos recaudatorios existentes y aplicables del ejercicio anterior, ya que lo contrario, al excederse en los primeros, hace se llegue a un déficit que motiva subidas de impuestos e intentar arreglar con un endeudamiento, cosa que hunde más al País, cuando hay una cosa tan simple, para la cual no es necesario saber Economía, toda vez que nunca  se debe gastar más de lo que se ingresa.

Entonces es llegado el momento de estudiar, referente a una nación, los organismos innecesarios, al haber más de uno  donde otro hace el mismo trabajo, organizándolo
con simplificación de trámites y procedimientos inútiles cuando, con unos más simples se obtiene el resultado apetecido, sin pérdida de control sobre nada que lo precise.

Acoplar los horarios para que todo trabajo se realice con exactitud y rápidamente. Con la implantación de jornada continua se suprimen gastos energéticos, desplazamientos y
se facilita la vida familiar, suprimiendo los tiempos para salir a desayunar, aunque  los Jefes deberán conceder permisos para casos totalmente justificados, con recuperación posterior del tiempo de ausencia.

Suprimir el personal innecesario, aunque esto es lo último que debe hacerse, siendo más razonable cambiar los destinos desde los sitios inútiles a los que pueden prestar un buen servicio, sin nuevas convocatorias, pues todos deben realizar su trabajo perfectamente.
Respetar el derecho del personal que ha entrado por concurso u oposición sobre el que ha sido “colocado a dedo” por cualquier circunstancia pues, en el caso de supresión de plazas, estos últimos deben de ser los primeros despedidos. 

La escala de mando debería ser bien simple e igual en todos los estamentos, de la clase que fuesen, reduciendo la misma en todos los órdenes,  con el personal dependiente del mismo en la cantidad precisa y estricta para realizar toda su labor perfectamente, sin acumular retrasos en su ejecución ya que hoy, con los medios auxiliares de Informática, cualquier trabajo puede llevarse al día.

En la cuestión presupuestaria de los emolumentos del personal, deberían establecerse según las clases de trabajos a efectuar, con una pago razonable para cada uno de ellos,
disminuyendo ingresos, proporcional y drásticamente, de todo el personal desde arriba abajo, junto con la supresión total de gastos superfluos y de representación,  por no ser justo haya quienes perciban miles de euros mensuales, imposibles de gastar realizando una vida normal, tanto en cargos públicos como privados y, además con elevados privilegios, mientras hay familias que malviven con ingresos totales de unos cientos al mes, dado la delicada situación actual que sufrimos, publicando en el Boletín Oficial del Estado, clasificados por cargos y cantidad de los mismos, el anual total a percibir por cada uno de ellos sin que nadie, además, pudiera detentar más de un cargo retribuido o con privilegios, salvo fuese meramente honorífico, sin retribución ni beneficios de ninguna clase y para desempeñar en días festivos.

He de suponer que, actuando bajo esas directrices, y adoptando las medidas necesarias
suprimiendo gastos innecesarios, así como subvenciones improcedentes, nuestros País funcionaría mejor, podrían reducirse impuestos (que es lo que ahoga a la industria e  incrementa el paro) que, con la simplificación de trámites, desarrollaría mejor su labor.

Por otro lado debería actuarse de forma implacable y rápida contra la corrupción que se ha adueñado del País. Las Autoridades correspondientes y los Tribunales, actuando rápidamente con la detención de infractores, sin considerar quienes fuesen, ordenando
su inmediato ingreso en prisión, sin fianza de ninguna clase, con embargo preventivo de todos sus bienes, localizando a través de la Banca la fuga de capitales al extranjero, pues solo hay dos medios: o por su mediación o trasladando maletas llenas de billetes, conforme han hecho algunos.

Desde mi ignorancia, utilizando solamente el sentido común, estimo que, mejorando todo lo anteriormente expuesto -y alguna otra cosa que haya olvidado- para intentar obtener un óptimo resultado, podría sacarse a España de la delicada situación en que se encuentra, pensando que mientras no se actúe de ésta o similar mejor forma por quienes
detenten el Poder, ESTE PAÍS NO TIENE ARREGLO aunque lamentablemente y en coincidencia con un viejo refrán “Mientras haya lata, habrá embudos”..


Murcia, 17 de Julio de 2014, 78 años después.           José María Vela Urrea             

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