Uno de los más
famosos bandoleros españoles fue José María “El tempranillo” que operó con su
cuadrilla, armada de trabucos, atracando a los viajeros que se atrevían a
cruzar Sierra Morena. Después le siguieron muchos más por distintos puntos de
España hasta llegar a nuestros días.
El cine nos trajo a
los primeros asaltantes de diligencias de la Wells Fargo ; también de trenes
y bancos, siempre a caballo y con el Colt en la mano que, muchas veces, estaba
dirigido por algún personaje importante, cosa que también ocurre hoy. Después
recreó las bandas de ganster de Chicago, esta vez en veloces automóviles y
armados con una Thomson.
Clásico es también
aquel momento en que le ofrecieron al nuevo Director de un importante Banco,
sobre una bandeja de plata, cubierta con un terciopelo negro, la brillante
llave de la caja de caudales de la entidad, la cual rechazó con una frase que
después se convirtió en histórica: “A los Bancos se les roba con firmas, no con
llaves”
Y así es, por
desgracia, lo que ha ocurrido varias veces en nuestros días pues, dado que el
papel moneda no se evapora como el agua al darle el Sol, espero que alguien,
alguna vez, explique como desaparecieron millones de Euros de diversos Bancos y
Cajas, teniendo que ser el actual Gobierno, al encontrarse, como se dice bajo
“bajo la alfombra”, unos agujeros que ríanse Vdes. de los célebres que dicen
hay en el espacio exterior, el que haya tenido que apuntalar a Entidades que se
caían solas..
Naturalmente, y
para evitar una catástrofe, ha sido el Gobierno, es decir nosotros, los que
hemos tenido que cubrir esos gigantescos déficit para evitar males mayores,
habiendo ocurrido después que, pese a esas gigantescas inyecciones de capital -vulgo
monedita, o lo que es igual, miles de millones de la moneda de Europa- ha vuelto a pasar lo mismo, es decir, la
desaparición de los capitales, sin que nadie, que yo sepa, haya dado cuenta de
cómo se ha producido esta segunda “evaporación”, siendo el momento en que unos
establecimientos bancarios han debido de subastarse, perdiéndose miles de
millones de monedas redondas otra vez,
vendiendo esas entidades ruinosas por cuatro perras al mejor postor, siendo
tres pérdidas millonarias, la última al subastar, para evitar una cuarta. Esperemos
que no pase esto nunca más.
Sabido es que, para
abrir una cuenta en una entidad bancaria, aparte de llevar dinerito, es preciso
presentar documentos de identidad en su Oficina y firmar allí para poder operar
después en ella, extrañando que haya quienes que, a través de entidades que
debían embargarse, posean diversas cuentas en
“paraísos fiscales”, muy lejanos de aquí sin haber viajado con alguna
maleta llena de billetes a firmar efectuando “traslados” de capitales y que, por fin, pues
más vale tarde que nunca, casos como estos se investiguen ahora por la Justicia , confiando que,
para algún siglo, los resuelvan y pongan a la sombra a los que no se movieron
de su casa para tener numerosas cuentas allende los mares, siendo curioso que
en estos más de 30 años que llevamos de “democracia”, aparezcan ahora algunos
de estos ignorados “exportadores”. Falta saber los que estarán sin descubrir todavía, que han “ahorrado”
muchísimo más que todo lo percibido legalmente, además y milagro pues nadie se
alimenta del aire, viviendo como un rajá.
Murcia, 22 de Julio
de 2014 José
María Vela Urrea.
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