domingo, 3 de agosto de 2014

LA VOLATILIDAD DEL DINERO


Uno de los más famosos bandoleros españoles fue José María “El tempranillo” que operó con su cuadrilla, armada de trabucos, atracando a los viajeros que se atrevían a cruzar Sierra Morena. Después le siguieron muchos más por distintos puntos de España hasta llegar a nuestros días.

El cine nos trajo a los primeros asaltantes de diligencias de la Wells Fargo; también de trenes y bancos, siempre a caballo y con el Colt en la mano que, muchas veces, estaba dirigido por algún personaje importante, cosa que también ocurre hoy. Después recreó las bandas de ganster de Chicago, esta vez en veloces automóviles y armados con una Thomson.

Clásico es también aquel momento en que le ofrecieron al nuevo Director de un importante Banco, sobre una bandeja de plata, cubierta con un terciopelo negro, la brillante llave de la caja de caudales de la entidad, la cual rechazó con una frase que después se convirtió en histórica: “A los Bancos se les roba con firmas, no con llaves”

Y así es, por desgracia, lo que ha ocurrido varias veces en nuestros días pues, dado que el papel moneda no se evapora como el agua al darle el Sol, espero que alguien, alguna vez, explique como desaparecieron millones de Euros de diversos Bancos y Cajas, teniendo que ser el actual Gobierno, al encontrarse, como se dice bajo “bajo la alfombra”, unos agujeros que ríanse Vdes. de los célebres que dicen hay en el espacio exterior, el que haya tenido que apuntalar a Entidades que se caían solas..

Naturalmente, y para evitar una catástrofe, ha sido el Gobierno, es decir nosotros, los que hemos tenido que cubrir esos gigantescos déficit para evitar males mayores, habiendo ocurrido después que, pese a esas gigantescas inyecciones de capital -vulgo monedita, o lo que es igual, miles de millones de la moneda de Europa-  ha vuelto a pasar lo mismo, es decir, la desaparición de los capitales, sin que nadie, que yo sepa, haya dado cuenta de cómo se ha producido esta segunda “evaporación”, siendo el momento en que unos establecimientos bancarios han debido de subastarse, perdiéndose miles de millones de monedas redondas otra vez,  vendiendo esas entidades ruinosas por cuatro perras al mejor postor, siendo tres pérdidas millonarias, la última al subastar, para evitar una cuarta. Esperemos que no pase esto nunca más.

Sabido es que, para abrir una cuenta en una entidad bancaria, aparte de llevar dinerito, es preciso presentar documentos de identidad en su Oficina y firmar allí para poder operar después en ella, extrañando que haya quienes que, a través de entidades que debían embargarse, posean diversas cuentas en  “paraísos fiscales”, muy lejanos de aquí sin haber viajado con alguna maleta llena de billetes a firmar  efectuando  “traslados” de capitales y que, por fin, pues más vale tarde que nunca, casos como estos se investiguen ahora por la Justicia, confiando que, para algún siglo, los resuelvan y pongan a la sombra a los que no se movieron de su casa para tener numerosas cuentas allende los mares, siendo curioso que en estos más de 30 años que llevamos de “democracia”, aparezcan ahora algunos de estos ignorados “exportadores”. Falta saber los que estarán  sin descubrir todavía, que han “ahorrado” muchísimo más que todo lo percibido legalmente, además y milagro pues nadie se alimenta del aire, viviendo como un rajá.


Murcia, 22 de Julio de 2014                            José María Vela Urrea.

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