En los años 30 del
pasado siglo, que empezó en 1900, la
Ciudad de Murcia era una población tranquila y pequeña con
bastantes menos habitantes y también menor extensión que estaba rodeada por una
feraz Huerta que, con los métodos de cultivo
antiguos y el
sistema de regadío construido por los árabes, producía excelentes frutos y
verduras, muchos de los cuales se exportaban al exterior.
Refiriéndome a
fiestas el Jueves Santo era uno de los días grandes; no circulaban galeras, ya
desaparecidas, ni algún vehículo de motor, salvo si algún médico iba a visitar
a un enfermo o si este era trasladado al Hospital. El silencio era absoluto al
paralizarse todo; el comercio cerraba y no abriría hasta el Sábado de Gloria.
El entonces incipiente Bando de la
Huerta esperaba en la Plaza de Santo Domingo a que pasase la procesión
del Resucitado hacia su iglesia de la
Merced para iniciar su recorrido hacia la Trapería , Platería, plaza
de Santa Catalina hacia la de San Julián, el Plano de San Francisco y Glorieta.
Hasta que, en 1936,
vino el huracán que arrasó a España y acabó, después, con una era iniciando
otra por la que ha ido llegando, con mayor o menor éxito, hasta estas fechas.
Actualmente, en
2014, hace muchos años que cambió todo. La Ciudad que terminaba por el Norte en el solar de
Capuchinas, donde está hoy la
Delegación de Hacienda, se fue extendiendo y arrasó por todos
lados la Huerta
aledaña con construcciones de todo tipo, calles y plazas con viviendas, centros
diversos y alguna industria. La población fue creciendo hasta llegar a que
Murcia sea la 7ª capital de España y que sus habitantes cambien su forma de
vida a las importadas de otras latitudes.
Hoy tenemos calles
y avenidas con circulación controlada por semáforos, edificios de muy diversas
dimensiones y alturas, para viviendas u otros servicios, hay centros de
diversión, grandes comercios y supermercados; los festejos cívicos y algunas
procesiones, éstas menos, han modificado y extendido sus recorridos. La
población ha cambiado sus hábitos de vida al adaptarlos a las condiciones
actuales y variables.
Lamentablemente se
han perdido muchos valores cívicos con el paso de los años y, aunque han
aumentado los conocimientos técnicos y de otras especialidades, han ido
creciendo malas
costumbres que nos han llevado a la maléfica situación actual al disminuir la
honradez en aras de la corrupción y, variando los métodos de enseñanza, llegar
hasta una deficiente educación que, en vez de ampliar conocimientos, ha
propiciado el aumento de la ignorancia y
disminución del respeto personal.
La mayor parte de
la actual situación estimo ha sido ocasionada por la nefasta actuación de
personas que han mirado más su ascensión a puestos con poco trabajo y muy bien
pagados que el
progreso y bienestar de los ciudadanos que confiaron sus esperanzas en ellos, a
los cuales dejaron, como vulgarmente se dice, tirados en la cuneta.
Este desencanto es
el que reina actualmente y nos hace permanezcamos en el fondo de un abismo del
que costará mucho salir, mientras no haya otro cambio.
Murcia, 17 de Abril, Jueves Santo, de 2014 José
Maria Vela Urrea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario