viernes, 9 de mayo de 2014

DIFERENCIAS Y EVOLUCION

                                  
En los años 30 del pasado siglo, que empezó en 1900, la Ciudad de Murcia era una población tranquila y pequeña con bastantes menos habitantes y también menor extensión que estaba rodeada por una feraz Huerta que, con los métodos de cultivo
antiguos y el sistema de regadío construido por los árabes, producía excelentes frutos y verduras, muchos de los cuales se exportaban al exterior.

Refiriéndome a fiestas el Jueves Santo era uno de los días grandes; no circulaban galeras, ya desaparecidas, ni algún vehículo de motor, salvo si algún médico iba a visitar a un enfermo o si este era trasladado al Hospital. El silencio era absoluto al paralizarse todo; el comercio cerraba y no abriría hasta el Sábado de Gloria. El entonces incipiente Bando de la Huerta esperaba en la Plaza de Santo Domingo a que pasase la procesión del Resucitado hacia su iglesia de la Merced para iniciar su recorrido hacia la Trapería, Platería, plaza de Santa Catalina hacia la de San Julián, el Plano de San Francisco y Glorieta.

Hasta que, en 1936, vino el huracán que arrasó a España y acabó, después, con una era iniciando otra por la que ha ido llegando, con mayor o menor éxito, hasta estas fechas.

Actualmente, en 2014, hace muchos años que cambió todo. La Ciudad que terminaba por el Norte en el solar de Capuchinas, donde está hoy la Delegación de Hacienda, se fue extendiendo y arrasó por todos lados la Huerta aledaña con construcciones de todo tipo, calles y plazas con viviendas, centros diversos y alguna industria. La población fue creciendo hasta llegar a que Murcia sea la 7ª capital de España y que sus habitantes cambien su forma de vida a las importadas de otras latitudes.

Hoy tenemos calles y avenidas con circulación controlada por semáforos, edificios de muy diversas dimensiones y alturas, para viviendas u otros servicios, hay centros de diversión, grandes comercios y supermercados; los festejos cívicos y algunas procesiones, éstas menos, han modificado y extendido sus recorridos. La población ha cambiado sus hábitos de vida al adaptarlos a las condiciones actuales y variables.

Lamentablemente se han perdido muchos valores cívicos con el paso de los años y, aunque han aumentado los conocimientos técnicos y de otras especialidades, han ido
creciendo malas costumbres que nos han llevado a la maléfica situación actual al disminuir la honradez en aras de la corrupción y, variando los métodos de enseñanza, llegar hasta una deficiente educación que, en vez de ampliar conocimientos, ha propiciado el aumento de la  ignorancia y disminución del respeto personal.

La mayor parte de la actual situación estimo ha sido ocasionada por la nefasta actuación de personas que han mirado más su ascensión a puestos con poco trabajo y muy bien
pagados que el progreso y bienestar de los ciudadanos que confiaron sus esperanzas en ellos, a los cuales dejaron, como vulgarmente se dice, tirados en la cuneta.

Este desencanto es el que reina actualmente y nos hace permanezcamos en el fondo de un abismo del que costará mucho salir, mientras no haya otro cambio.

Murcia, 17 de Abril, Jueves Santo, de 2014                José Maria Vela Urrea.           

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