En ese día, hace 74 años, en 1939, entraban las tropas nacionales en
Barcelona sin pegar ni un solo tiro, donde solo quedó la población civil pues
el Ejército y los que habían ocupado algún cargo y disponía de un vehículo con gasolina
suficiente para llegar a Francia habían tomado la ruta de Le Perthus con
suficiente antelación para no sufrir atascos que dificultaran su marcha en la
estrecha carretera que, en su huida, les conducía al exilio.
También, pero a pié, acompañados por un gentío de mujeres, hombres y niños, la mayoría del
ejército republicano se retiraba hacia el país vecino donde, para entrar, lo
primero que debió hacer fue entregar las armas; después, bajo la custodia francesa serían internados en campos
de concentración esparcidos en playas, carentes de turistas, como ahora, entre
alambradas guardadas por soldados argelinos con fusil y bayoneta calada,
haciendo famosos lo nombres de Argelés sur Mer, Elne, Canet, Bagneres, Colliure y unos cuantos más donde
padecieron cautiverio en pésimas condiciones.
Muchos de ellos, los que lograron fugarse y a los que tiempo después
liberaron, cuando Francia fue invadida por la Wehrmacht pasaron a la Resistance o se unieron
a los franceses libres en Africa. Después, olvidando el pasado, fueron de los
que, bajo las ordenes de Leclerc marcharon sobre París para liberarle.
Largo ha sido este preámbulo para exponer algo de lo que ocurrió en
unos poco años.
Antecesores de los actuales independentistas catalanes perdieron una
ocasión de oro al no entregar Catalunya como una nación a los vencedores, toda
vez que como tal había actuado desde que las tropas de Franco llegaron al
Mediterráneo por Amposta y partieron en dos a la zona republicana con la que
únicamente se podía comunicar por avión o submarino y ellos ya la hubiesen
titulado como Nación separada de España.
Por lo visto pensaron no correr ese riesgo, con la posibilidad de
visitar Montjuich o sus fosos, donde fusilaron a tantos, exiliándose para,
desde allí, clamar por Radio España Independiente, emisora pirenaica,
desperdiciando una ocasión de oro de que, aunque fuese en el papel, hubiesen
hablado de su tierra como de una Nación a los que tenían como lema de España el
de “Una, Grande y Libre” que de lo segundo y tercero hubo bastante poco, ya que
se perdieron las pocas colonias que se tenían y de libertad hubo muchos que la
“gozaron” en el destierro, cárceles y campos de trabajo, eso los que no pasaron
a ocupar plazas en cementerios o fosas comunes, que de todo hubo.
Hoy, sin posibilidad aparente de peligro, los sucesores de los que no
dieron la cara, no admiten el texto Constitucional, gracias al cual ocupan
altos cargos con pingües beneficios, muchos con cuentas en el extranjero por
si, algún día, se ven precisados a marchar hacia La Junquera.
Murcia, 26 de Enero de 2014 José
María Vela Urrea
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