lunes, 17 de febrero de 2014

LAS OBRAS DEL CANAL DE PANAMÁ


La paralización, por parte de los constructores, de las obras de  ampliación de tan importante vía marítima ha hecho decir al Presidente de Panamá  que no se puede firmar un contrato, paralizar las obras e incumplirlo. Ignoro las razones, si las tienen, de los constructores para actuar de esta manera, así como las gestiones de la Ministra española en su mediación en este asunto. Debe haber alguna razón para reclamar más de 1.000 millones de dólares al suponer figuren en los contratos unas cláusulas que prevengan variación en costos. No sé como acabará un asunto que perjudica la imagen de España.

Nací en 1927 y la Guerra civil impidió cursase estudios superiores. En Enero de 1937 mi Padre, Jefe de Oficina y traductor en una empresa exportadora,  cayó enfermo en cama y falleció en Noviembre de 1939. Tuve que abandonar la escuela primaria y ponerme a trabajar en lo que salía, que era bien poco; estudié Dibujo Lineal por mi cuenta y, a mediados de la década 1940/50, trabajaba como eventual en RENFE y, por el pluriempleo de la época, con uno de los cuatro Arquitectos que había en Murcia. Entonces se dibujaba con lápiz, se calcaba en papel vegetal con tiralíneas y tinta china, las copias de planos se hacían insolando el dibujo final sobre un papel sensible, ozalid o ferroprusiato, que se revelaba con vapores de amoniaco; las mediciones se hacían con un triple decímetro de escalas y las operaciones con una máquina alemana de manivela.

Por un incremento de trabajo en el estudio y para realizar un proyecto de edificio de dos plantas en Ontur (Albacete), dibujé los planos del mismo en mi casa , por las noches; cuando los entregué y dije su importe me contestó que si cobraba aquello no trabajaría allí más. Mi respuesta fue la de “Pague Vd. que me voy de aquí ahora mismo”. Al día siguiente trabajaba en otro estudio. Me ha pasado casi todo, desde tener que hacer guardia a la puerta de uno para que pagase los planos que le había hecho hasta que tirasen un proyecto a la papelera al informar de los defectos que tenía, diciendo lo hiciese yo. También que un Arquitecto, por sus prisas en cobrar, me dijo terminase como fuese una documentación que nunca conseguí cuadrar; la hice así diciéndole que aquello estaba mal, lo firmó y le dije que ”en cuanto terminase lo que estaba haciendo me iba de allí”. Otro, en cambio se extrañó de mi precio por un trabajo y peguntó si me conformaba con el mismo. Respondí que si a él no le `parecía mal para mí era correcto.

Como Delineante Proyectista he trabajado con Topógrafos, Ingenieros, Arquitectos y también  más de 25 años en Empresas constructoras, procurando realizar las mediciones de obra exactamente, ajustando los Presupuestos a una cantidad prefijada. Los proyectos de Arquitectura se han compuesto de Memoria, Planos, Mediciones y Presupuesto con resumen final, Precios descompuestos detallando costes de materiales, de la mano de obra -incluido parte de Encargado- y Medios auxiliares,  Pliego de Condiciones Técnicas u otras, por lo cual estimo conocer algo el mundo de la construcción `y pienso que un Contrato debe cumplirse, aunque si se han equivocado al considerar cantidades de obra o costos erróneos, tiene la opción de retirarse perdiendo lo hecho hasta la fecha, antes que perjudicarse al tener que realizarlas a costos superiores a los ofertados, si no existe cláusula de revisión de los mismos, siendo un problema, totalmente ajeno al del propietario de la obra. Confío en que, al final se llegue a un buen acuerdo que no sea perjudicial para las partes, aunque lo veo difícil por lo que informan.


Murcia, 7 de Febrero de 2014            José María Vela Urrea

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