La paralización, por parte de los constructores, de las obras de ampliación de tan importante vía marítima ha
hecho decir al Presidente de Panamá que
no se puede firmar un contrato, paralizar las obras e incumplirlo. Ignoro las
razones, si las tienen, de los constructores para actuar de esta manera, así
como las gestiones de la
Ministra española en su mediación en este asunto. Debe haber
alguna razón para reclamar más de 1.000 millones de dólares al suponer figuren
en los contratos unas cláusulas que prevengan variación en costos. No sé como
acabará un asunto que perjudica la imagen de España.
Nací en 1927 y la
Guerra civil impidió cursase estudios superiores. En Enero de
1937 mi
Padre, Jefe de Oficina y traductor en una empresa exportadora, cayó enfermo en cama y falleció en Noviembre
de 1939. Tuve que abandonar la escuela primaria y ponerme a trabajar en lo que
salía, que era bien poco; estudié Dibujo Lineal por mi cuenta y, a mediados de
la década 1940/50, trabajaba como eventual en RENFE y, por el pluriempleo de la
época, con uno de los cuatro Arquitectos que había en Murcia. Entonces se
dibujaba con lápiz, se calcaba en papel vegetal con tiralíneas y tinta china,
las copias de planos se hacían insolando el dibujo final sobre un papel
sensible, ozalid o ferroprusiato, que se revelaba con vapores de amoniaco; las
mediciones se hacían con un triple decímetro de escalas y las operaciones con
una máquina alemana de manivela.
Por un incremento de trabajo en el estudio y para realizar un proyecto
de edificio de dos plantas en Ontur (Albacete), dibujé los planos del mismo en
mi casa , por las noches; cuando los entregué y dije su importe me contestó que
si cobraba aquello no trabajaría allí más. Mi respuesta fue la de “Pague Vd.
que me voy de aquí ahora mismo”. Al día siguiente trabajaba en otro estudio. Me
ha pasado casi todo, desde tener que hacer guardia a la puerta de uno para que
pagase los planos que le había hecho hasta que tirasen un proyecto a la
papelera al informar de los defectos que tenía, diciendo lo hiciese yo. También
que un Arquitecto, por sus prisas en cobrar, me dijo terminase como fuese una
documentación que nunca conseguí cuadrar; la hice así diciéndole que aquello
estaba mal, lo firmó y le dije que ”en cuanto terminase lo que estaba haciendo
me iba de allí”. Otro, en cambio se extrañó de mi precio por un trabajo y
peguntó si me conformaba con el mismo. Respondí que si a él no le `parecía mal
para mí era correcto.
Como Delineante Proyectista he trabajado con Topógrafos, Ingenieros,
Arquitectos y también más de 25 años en
Empresas constructoras, procurando realizar las mediciones de obra exactamente,
ajustando los Presupuestos a una cantidad prefijada. Los proyectos de
Arquitectura se han compuesto de Memoria, Planos, Mediciones y Presupuesto con
resumen final, Precios descompuestos detallando costes de materiales, de la
mano de obra -incluido parte de Encargado- y Medios auxiliares, Pliego de Condiciones Técnicas u otras, por lo
cual estimo conocer algo el mundo de la construcción `y pienso que un Contrato
debe cumplirse, aunque si se han equivocado al considerar cantidades de obra o
costos erróneos, tiene la opción de retirarse perdiendo lo hecho hasta la fecha,
antes que perjudicarse al tener que realizarlas a costos superiores a los
ofertados, si no existe cláusula de revisión de los mismos, siendo un problema,
totalmente ajeno al del propietario de la obra. Confío en que, al final se
llegue a un buen acuerdo que no sea perjudicial para las partes, aunque lo veo
difícil por lo que informan.
Murcia, 7 de Febrero de 2014 José
María Vela Urrea
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