Al tener
conocimiento por los medios de comunicación de que en España se tiran a la
basura cantidades ingentes de comida, mientras hay muchísimas personas que
pasan HAMBRE en nuestro País, ha venido a mi memoria lo que ocurrió aquí cuando
finalizó la guerra, en cuyo tiempo habíamos estado pasando hambre, lo cual continuó
al terminar la contienda, época en que cambié mis juguetes por pan para mi
Padre enfermo desde Enero 1937, hasta que falleció en Noviembre 1939 y con 12
años empecé a trabajar.
En aquellos tiempos
iba con un cacharro a la puerta de un cuartel (había uno en la calle de
Cartagena, el de Artillería, y otro en Ronda de Garay) donde repartían las
sobras del rancho echándonos un cacillo en el recipiente; también escarbaba en
un vertedero, donde hoy están los Bloques de Bernal, para ver si encontraba
algo comestible entre lo que había tirado allí el Cuartel próximo. Por la noche
recogía las sobras de la cocina de un Abogado y así se consiguió subsistir,
pues no teníamos dinero, salvo pequeñas cantidades que remitían mis tíos desde
Barcelona y Madrid a mis abuelos.
He pensado, e
intentado poner en conocimiento de CÁRITAS, en Murcia, la idea que ahora
detallo, al considerar que podría realizarla organizándola en todas las parroquias
de ciudades donde existan personas con HAMBRE. Lamentablemente quien debía
enterarse de la misma no me ha podido atender, pese a dejarle mi nombre y número de teléfono para que me llamase. Por lo
visto estaba muy ocupado.
Los Obispos o
miembros de la Iglesia
en poblaciones donde CÁRITAS atiende a los necesitados podrían concertar
reuniones con Restaurantes, Hoteles y Centros donde se cocina para cantidad de
personas (Hospitales, Universidades, Colegios y otros muchos diversos) para que
les entregasen diariamente, cuando acordaran y clasificado en bolsas de
plástico que ella entregaría, todos los sobrantes de cocina que ahora tiran a
la basura, revueltos en un mismo recipiente. Creo que, con un poco de buena
voluntad por parte de todos los citados, dedicación y buenos acuerdos, se obtendría
el éxito necesario para poder llevar esta idea a buen fin, en beneficio y ayuda
a necesitados.
CÄRITAS solo
tendría el gasto originado por la recogida, el de bolsas de plástico grandes y pequeñas para preparar raciones personales de
comidas de calidad que ahora, repito, se desperdicia reduciendo parte de los
recursos que dedican a este fin por otras atenciones para los necesitados a que
benefician, al “dar de comer al
hambriento”
Y el disparate. Me
informan en el Palacio Episcopal que esto es irrealizable pues existen
impedimentos legales. Y para liberar asesinos y malhechores ¿No?.INCONCEBIBLE.
Doy esto a la
publicidad por los medios sociales, el blog de un amigo que publica lo que
escribo, para la mayor difusión posible, confiando en que esta simple idea
pueda ser puesta en práctica por CÁRITAS u otras diversas Asociaciones que
intentar ayudar a los pobres de este desgraciado País en que se ha convertido
España.
Murcia 25 de
Noviembre de 2013 José
María Vela Urrea
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