jueves, 12 de diciembre de 2013

SR. MINISTRO DE JUSTICIA.- MADRID


A la atención personal de D. Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez.

Exponiendo mis datos personales he cursado, por mediación de la Delegación del Gobierno en Murcia, el 18 de Noviembre de 2013, un escrito con el siguiente texto:

Que le ha  causado estupor y sorpresa la decisión del Tribunal de Estrasburgo a favor de varios asesinos españoles, así como la inusitada rapidez de la Audiencia Nacional para cumplirla y conceder la libertad a la etarra Inés del Río con sus 24 asesinatos, siendo
posible llegue hasta ocupar un cargo público. Si no existe ya, creo debe establecerse que los antecedentes penales no prescriban nunca y que quien los tenga no pueda acceder a un cargo público, de la clase que sea, ya que podría llegar hasta estar aforado.... 

La Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el Constitucional españoles aprobaron lo que ahora, por un tecnicismo, ese tribunal considera nulo, por lo cual debo preguntar de  qué clase es, y si ha actuado con justicia (con sentido común, NO), al admitir la petición de los que han vulnerado repetidas veces su Artículo  3º que dice: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

El Gobierno español, al aceptar su decisión, invalida  automáticamente lo aprobado por los Tribunales de España, por lo cual opino debe salir del acuerdo que le ate a dicho tribunal y decirle, al igual que ya hicieron Estados Unidos, Alemania, Francia e  Inglaterra antes, que este País ya tiene sus leyes.

Falta saber el tiempo que se tomará aquí para actualizar leyes y Código Penal, subsanar esa laguna legal e incorporar algunas cosas tales como cadena perpetua y trabajos en obras de interés nacional alojando a los reclusos en pueblos abandonados bajo vigilancia y jurisdicción militar, sin gastos extras, siendo así  más útiles aquí que en Afganistán o Líbano, pues como tarden tanto como el juicio del “Prestige” vamos arreglados; creo que quienes tengan el deber de hacer esta labor NO DEBÍAN COBRAR NI UN CÉNTIMO desde este momento hasta que hubiesen terminado perfectamente su trabajo sobre los temas citados.

Por ello, utilizando la famosa frase del escritor francés Emile Zola cuando promovió una campaña para rehabilitar al desgraciado militar Alfred Dreyfus (1859-1935), acusado de espionaje en 1894 que, condenado por alta traición, debió esperar hasta 1906 en que fué rehabilitado en cargo y rango, puedo decir; YO ACUSO al inútil Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que debe desaparecer, por considerar ha  obrado con una parcialidad manifiesta, carente de sentido común, al ordenar liberar asesinos y no defender el derecho a la vida que tenían sus víctimas, al vulnerar él mismo la Carta que, al parecer, justifica su existencia, dejando  en muy mal lugar a la Justicia española que ha admitido con excesiva rapidez su injusta decisión. INADMISIBLE.

Al llegar aquí debo preguntar: ¿Con qué derecho, ni moral ni jurídico y mucho menos de sentido común, el citado Tribunal ha tomado partido para decidir a favor de criminales que, actuando con violencia, vulneraron y negaron a los demás el más elemental de los Derechos Humanos: continuar su existencia sin haber  considerado que las víctimas tenían ese derecho, pues eran unos inocentes, muchos desconocidos para sus asesinos, que fueron víctimas de su deseo de implantar un ideal político en unos casos y en otros por delitos de otra índole, personal o sexual, pero que como todo ser humano tenían  derecho a la vida que estos asesinos truncaron.  Esa decisión no tiene sentido de ninguna clase y no debía haberse aceptado, toda vez que un fanático no tiene otra idea que la suya y, por tanto, nunca podrá reinsertarse.

He examinado someramente la citada Declaración de Derechos Humanos y no he encontrado por ningún sitio una cosa tan elemental como “cuando alguien viole algún derecho de otro perderá todos los suyos automáticamente”, cosa lógica si se desea aplicar la protección de todos los Derechos que forman parte de la misma. Ese texto  debería formar parte del ordenamiento jurídico de todas las naciones para evitar se produzcan casos como el que nos ocupa y es causa de general oprobio e indignación.

Con las calles de España plenas de asesinos, violadores, pederastas, ladrones, granujas, sinvergüenzas, corruptos, gandules, vagos, drogadictos, incompetentes y grandes parásitos, algunos hasta aforados, causa gran pena pensar el País que vamos a dejar a los que nos sucedan.

Por todo lo expuesto SOLICITO que el Gobierno haga lo necesario para que España no tenga obligación de acatar sentencias tan alejadas del sentido común y, además, en total
contradicción con el Artículo 15 de nuestra Constitución: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral...  y con el Artículo 3º de la Carta de los Derechos Humanos citado al principio cuando, por la posible omisión  de un requisito legal, favorece y se pone de parte de los asesinos que la han vulnerado, con total conocimiento, en diversas y probadas ocasiones, conforme se ha establecido en múltiples causas incoadas por los Tribunales españoles, de cuya justicia no habrá duda.

Y que, una vez fuera España de tan estrafalario e injusto Tribunal, vuelvan las cosas al estado en que se encontraban antes de tan irracional decisión.

ES JUSTICIA QUE ESPERA ALCANZAR

Veremos si el Sr. Ministro se entera y realiza algo de lo antes reseñado, cuando hoy los medios de comunicación han informado que es posible puedan percibir 400 Euros mensuales por parte del Estado los que  han sido liberados. INCONCEBIBLE.


Murcia 22 de Noviembre de 2013                  José María Vela Urrea

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