martes, 8 de octubre de 2013

Olimpiadas y olímpicos

Ya nos hemos quedado tranquilos. El sábado 7 de Septiembre en las votaciones del Comité Olímpico Internacional, reunido esta vez en Buenos Aires, después de haber escuchado los últimos informe de presentación de las candidaturas de Madrid, Estambul y Tokio, decidió en la votación inicial, entre los dos primeros citados, mientras allí llovía a mares y en la capital de España se celebraba un festival que no tenía sentido hasta saber si el resultado había sido positivo, eliminar a Madrid (cosa que ya ha ocurrido tres veces, así es que el dicho español  de “A la tercera va la vencida” no se ha cumplido),  quedando para una segunda votación designar si Estambul o Tokio sería la ciudad designada para celebrarlos en 2020; al final fue la capital del Japón..

Más de  un gran avión precisarían para regresar a Madrid todos los que componían la extensa representación hispana, desde el Presidente del Gobierno que se dio una gran paliza para hacer el recorrido San Pertersburgo-Moscú-Buenos Aires, los Príncipes de Asturias, deportistas (demasiados, para no sé qué) y desplazados por los medios de comunicación españoles, (también muchos), ocasionando un elevado coste.

Bueno, a esperar otra ocasión, cuando corresponda se celebren en Europa. Mientras España se ahorra remodelar el tan pocas veces utilizado estadio de La Peineta y de segar la hierba que crece en sus cercanías. Creo que, si llega la ocasión, costará menos derribarlo, conforme se han hecho con los míticos Wembley y San Mamés y hacerlo nuevo para estar al día, tomando como modelo ese nuevo estadio inglés.

Ahora, cuando toca de nuevo esperar, como mínimo otros cuatro años, quedan dos cosas por realizar: establecer una ruta para que la llama olímpica vaya desde Grecia, en el paralelo 40 Norte, hasta Tokio en el 35, ambos aproximados, por los terrenos más llanos posibles. Estudiando un Mapa-Mundi, la  ruta más corta, siempre entre los dos paralelos citados, sería Olimpia-Thessalonika-Estambul- Ankara- Tiflis- Bakú, cruzar el Mar Caspio en barco hasta Turkumenassi y por el Norte de la India y de Birmania, a China, pasando por Pekín hacia Corea y Japón. Veremos por donde discurre esa larga ruta, pues la citada es casi en línea recta, según el mapa.

La otra cosa: Renovar TOTALMENTE el Comité Olímpico Internacional.

Desde su instauración  en la Era Moderna por el Barón Pierre de la Coubertin estimo que sus normas no han sido muy democráticas y, como ahora estamos inmersos en un mundo globalizado, pienso que ha llegado el momento en que cambien ciertos hábitos que se alejan de ese ideal, toda vez que personajes provenientes del mundo político se apoderaron de sus altas esferas, vivían en Suiza con avión y coche a su disposición y dejaron puesto a sus familiares.

Algo así como que en la Selección Nacional de Fútbol se siente en el banquillo una chica con gafas y pelo largo cuya única misión, al parecer, es llevar al cuarto árbitro un papel con los nombres y números de los jugadores que son sustituidos y por quienes, cosa que muy bien puede hacer el Seleccionador o un ayudante suyo, pues  allí  deben de estar los necesarios solamente.

Estimo que ha llegado la hora de constituir dicho Comité de una nueva forma, para lo cual propongo el siguiente procedimiento: Después de la celebración de unos Juegos Olímpicos cada Federación Nacional dimitirá, presentando una lista con los nombres de todos los atletas que han participados en los mismos por orden alfabético de su primer apellido, figurando en cabeza de lista los que hayan obtenidos Medallas de Oro, Plata o Bronce, incluyendo el currículum de estudios y conocimientos de todos y cada uno de ellos.

Los incluidos en ella votaran, en cantidad suficiente para cubrir las plazas asignadas a cada Nación,  a los que crean más idóneos por sus méritos intelectuales, toda vez que en su nuevo cometido no precisaran fuerza ni habilidad sino talento para un mejor desempeño de su trabajo en dicho Comité, por un solo mandato, al cesar totalmente de sus cargos en la siguiente Olimpiada.

Creo es la mejor forma de efectuar el relevo de muchos que viven a costa de quien sabe quien, con la excusa de conservar y promocionar el olimpismo. Hay que ser un poco más decentes y dejar paso a los que han ganado, con su esfuerzo y dedicación,  un mérito en las pistas donde, al fin y al cabo, también se celebran carreras de relevos.

Veremos si se consigue algo tan simple y lógico como lo expuesto que, además, puede realizarse en todos los ámbitos deportivos, con algunas variaciones, con mandatos fijos y limitados, sin posibilidad de reelección,  eliminando a vividores (muchos no han practicado nunca ningún deporte) que se han atornillado a la poltrona y medran a costa de los demás, sucediéndose en los cargos eternamente.

Murcia 8 de Agosto de 2013               José María Vela Urrea