Este País es, cada día, un jeroglífico mayor
que el anterior, especialmente por las cantidades de contradicciones, medias
palabras y salidas por los cerros de Úbeda que efectúan distintos miembros del
“Gobierno”, que es el nombre que se le da todavía a lo que dicen se preocupa
actualmente de las cosas que afectan a España, sobre todo en lo que respecta a
los asuntos relacionados el mejor gobierno de esta ínsula barataria que las pasadas elecciones colocaron bajo la
potestad de quienes promulgaron un programa electoral al que el pueblo español,
cansado del desbarajuste promovido por el anterior, le otorgó en las urnas una
mayoría absoluta.
Cuando se realizó el traspaso de poderes no se
les ocurrió a los entrantes levantar
alfombras y revisar cajones, por decirlo en
este lenguaje, enterándose después de que no era oro todo lo que relucía y,
poco a poco, de la cruda verdad del estado en que tomaban un País por lo cual,
supongo, se vieron obligados a cambiar su programa y donde antes habían dicho
“digo” tuvieron que decir “Diego”.
Se incrementó el paro, la emigración, el
fracaso estudiantil, subieron los impuestos, los desahucios tomaron carta de
naturaleza día a día, al igual que las manifestaciones de cualquier signo o de
ninguno -autorizadas o no-, subió la Deuda del estado a límites insospechados
y, también en paralelo, las de determinadas autonomías y está el País, en expresión de Alfonso
Guerra, que “no lo conoce ni la madre
que lo parió”.
Hay una enorme caterva de granujas en libertad
y sin cargos pues, al parecer, también la Justicia tiene quienes piensan de una
forma y otros en la contraria, pese a que los medios de comunicación facilitan
nombres y datos como para tener a muchos
a pan y agua, encerrando bajo siete llaves a tantos defraudadores y “presuntos”
delincuentes.
A todo esto hay que sumar las facciones
independentistas que afloran vulnerando la Constitución, los Tribunales
correspondientes y la más simple razón, al ser de pura lógica que un territorio
para convertirse en Estado debe reunir diversos medios a su disposición para
conseguir se le considere como tal, sin llegar al extremo, como ha ocurrido en
Cataluña que, al no poder mantener un ejército para defender la independencia
territorial, pretender sea Francia quien se lo proporcione, que sería tanto
como someterse a un vasallaje, habiendo salido en alguna pantalla televisiva un
dibujo del Sur de Francia, incluido el Languedoc -territorio que perteneció a
Jaime I el Conquistador- junto a las 4 provincias catalanas lo cual demuestra
el delirio de algunas mentes para, al no poder ser cabeza de león, conformarse
con ser rabo de ratón.
Como no cambie el rumbo el actual timonel,
tomando medidas drásticas en muchos aspectos, hasta renunciando a muchas de las
personas de “confianza” que le rodean a la espera de asestar un golpe
definitivo que lleve a algunos a la cumbre del poder, que haylos y bien destacados, todo lo que estamos viendo
y pasando van a parecer tortas y pan pintado en comparación con lo que pueda
ocurrir después.
Avisado queda, para que después no pueda decir
que ni se lo había figurado...
Murcia, 20 de Mayo de 2013 José María Vela Urrea