A mediados de Mayo
un Juez encontró vestigios de culpabilidad en un ex-directivo de una importante
entidad bancaria que, entre otras cosas, y con el beneplácito del Banco de
España, compró un Banco en Florida, USA, por el doble de lo que valía. Se
supone que una parte de esa cantidad, millones de dólares, figuró oficialmente
en la contabilidad pero del resto no se sabe donde ha ido a parar.
Conforme está la
cosa, los Jueces tienen una gran cantidad de inconvenientes para realizar las
“autopsias” de los múltiples casos donde el dinero sacado de aquí se ha
evaporado como el agua al Sol, cosa que es totalmente imposible ocurra con un
sólido. Si a eso se añade que, algunas veces, el Fiscal -que es quien debía
iniciar la investigación- se va a jugar a las bolas y no quiere saber nada del
berenjenal en que se ha metido un Juez que, al parecer, desea cumplir con su
obligación, tendremos un estupendo cuadro de la forma en que se escapan
múltiples granujas de los que, además, los medios de comunicación cuentan una
cantidad enorme de lindezas sobre las cuales deben de tener datos y documentos
concretos para evitar caer en las redes de la Justicia si los demandan los
acusados.
En el caso citado
al inicio, el que solo ha dormido una noche en una celda, se supone que común
en Soto del Real, no ha tenido mayores inconvenientes para depositar la fianza
y salir a tomar el fresco acompañado de sus abogados. Ahora veremos lo que se
les ocurre a éstos para que el acusado no vuelva a ese local próximo a Madrid.
De momento dos cosas quedan demostradas: que tiene dinerito fresco para reunir
rápidamente una cantidad elevada y que también tiene personas para que asuman
su defensa y, al ser dos por lo menos,
el Juez se encuentra en inferioridad de condiciones ya que lo que no se
le ocurra a uno de sus oponentes se le puede ocurrir al otro desempolvando
leyes.
Veremos también si
da resultado la medida de retener su pasaporte que, no lo piden en muchas
fronteras y, con otro distinto, desaparece del mapa y se va a las quimbambas a
tomar el fresco bajo las palmeras de algún paraíso, pues en alguno de ellos
debe de tener depositado lo que le “sobró” al comprar el Banco americano y
puede que algo más.
Lo más raro del
caso es que el Banco de España, al parecer, no se enterase de lo que no se dijo
al comprar ese Banco y, como cosas
semejantes han ocurrido al parecer con otras entidades bancarias, aparte de
ocupar alguna plaza en ese “hotel” algún directivo del citado haya que reservar alojamientos para otros directivos de
diversas entidades que también han cometido irregularidades, dejando sus cajas
para que aniden arañas sin que les estorben los caudales ahora inexistentes que
desaparecieron como por arte de birbibiloque y que, ahora, nos toca pagar a los
que nos hemos quedado aquí a la luna de Valencia, SIN TENER CULPA DE NADA y sin
habernos comido una rosca.
Murcia 18 de Mayo de 2013 José María Vela Urrea