domingo, 23 de septiembre de 2012

ROBIN HOOD versus CURRO JUMÉNEZ



El reciente hecho, difundido por los medios de comunicación, de asaltos a unos Supermercados en la población de Marinaleda por sindicalistas andaluces incitados, según parece, por el Alcalde local –que además es Senador, con lo cual se supone cobra por dos lados- ha introducido en este Patio de Monipodio que cada vez parece ser nuestro País, la figura sajona  de Robin Hood, aunque aquel actuaba contra al hermano del Rey Ricardo Corazón de León -mientras éste se encontraba ausente de Inglaterra  en una Cruzada- que se había apoderado del Trono.

Aquí ha sido, para la galería, con el propósito de aliviar el hambre que se supone tienen los desgraciados parados andaluces, en este caso los de su pueblo, aunque en las imágenes servidas por televisión me haya parecido ver unos tarros de cristal con largos espárragos, alimento muy nutritivo que no quita el hambre.

El asalto se ha producido por gente mandada, que ha “trabajado” empujando los carritos, mientras su jefe de filas e incitador al parecer, se encontraba fuera de los
establecimientos. Han dicho los medios que el citado Alcalde, y Senador, es un “aforado” (condición que vulnera el Artículo 14 de nuestra Constitución, el cual estimo DEBE DESAPARECER si, de verdad, vamos a ser todos iguales ante la Ley ya que, si prevalecen hechos y situaciones como la citada, es necesario SUPRIMIR dicho Artículo para evitar contradicción), ventaja que, supongo, es solo inherente al desempeño de un cargo (éste tiene dos) no siendo nunca personal. Conozco, y no apruebo, que los miembros de la Cámara alta disfruten de este privilegio que, supongo, les protegerá en relación con sus actuaciones en ella, (aunque existan miembros que la denigren), pero que no serán personales y extensivos al desempeño de otro cargo, en este caso al de Alcalde de un pueblo andaluz que, es donde se han producido los hechos relatados.

Mucho predicar “igualdad”, pero ostentando dos cargos que, supongo, tendrán altas remuneraciones. También, según los medios de comunicación, ocupa plaza en clase superior cuando existen la de 2ª y la turista, que son los que deben utilizarse cuando se viaja con dinero público. Y, aquí, no actúa como el inglés al que pretende emular, que iba a lomos de  un caballo, igual que los demás.

Desgraciadamente, en este caso, la Justicia no actuará como lo hace ante cualquier vulgar ladrón de gallinas.

Murcia Agosto 2012                                       José María Vela Urrea.