El reciente hecho,
difundido por los medios de comunicación, de asaltos a unos Supermercados en la
población de Marinaleda por sindicalistas andaluces incitados, según parece,
por el Alcalde local –que además es Senador, con lo cual se supone cobra por
dos lados- ha introducido en este Patio de Monipodio que cada vez parece ser
nuestro País, la figura sajona de Robin
Hood, aunque aquel actuaba contra al hermano del Rey Ricardo Corazón de León -mientras
éste se encontraba ausente de Inglaterra
en una Cruzada- que se había apoderado del Trono.
Aquí ha sido, para
la galería, con el propósito de aliviar el hambre que se supone tienen los
desgraciados parados andaluces, en este caso los de su pueblo, aunque en las
imágenes servidas por televisión me haya parecido ver unos tarros de cristal
con largos espárragos, alimento muy nutritivo que no quita el hambre.
El asalto se ha
producido por gente mandada, que ha “trabajado” empujando los carritos,
mientras su jefe de filas e incitador al parecer, se encontraba fuera de los
establecimientos.
Han dicho los medios que el citado Alcalde, y Senador, es un “aforado”
(condición que vulnera el Artículo 14 de nuestra Constitución, el cual estimo
DEBE DESAPARECER si, de verdad, vamos a ser todos iguales ante la Ley ya que, si prevalecen
hechos y situaciones como la citada, es necesario SUPRIMIR dicho Artículo para
evitar contradicción), ventaja que, supongo, es solo inherente al desempeño de
un cargo (éste tiene dos) no siendo nunca personal. Conozco, y no apruebo, que
los miembros de la Cámara
alta disfruten de este privilegio que, supongo, les protegerá en relación con
sus actuaciones en ella, (aunque existan miembros que la denigren), pero que no
serán personales y extensivos al desempeño de otro cargo, en este caso al de
Alcalde de un pueblo andaluz que, es donde se han producido los hechos
relatados.
Mucho predicar “igualdad”, pero ostentando dos cargos
que, supongo, tendrán altas remuneraciones. También, según los medios de
comunicación, ocupa plaza en clase superior cuando existen la de 2ª y la
turista, que son los que deben utilizarse cuando se viaja con dinero público.
Y, aquí, no actúa como el inglés al que pretende emular, que iba a lomos
de un caballo, igual que los demás.
Desgraciadamente,
en este caso, la Justicia no actuará como lo hace ante cualquier vulgar ladrón
de gallinas.
Murcia Agosto 2012 José
María Vela Urrea.