domingo, 23 de septiembre de 2012

MORIR EN ESPAÑA



Hace unos 20 años, falleció un tío mío en Madrid y viajé allí para su entierro.

Cuando llegué mi tía me dio 150.000 pesetas para pagar los derechos, cosa que hice en el Tanatorio de la M-30. Me pareció un verdadero disparate teniendo en cuenta, además, que la fosa era de su propiedad.

A la entrada al camposanto, emitieron por megafonía un  responso que tenían grabado para dar la recepción a los nuevos “inquilinos”. Más aséptica no podía ser la cosa. Una máquina removió la gruesa piedra que cubría el hoyo donde, aconsejado por persona que conocía aquello, eché la corona que llevó sobre su caja, ya que me dijo que las se quedaban fuera eran recogidas para venderlas de nuevo...

Aquí en Murcia, y supongo que en otros sitios de nuestra España, se va a elevar el “precio” por morirse.

Me explico: He recibido una circular del OCASO, donde mi familia está apuntada desde 1945, informando que la nueva subida del IVA, del 8% al 21%, obliga a reformar los contratos en vigor, independiente de la subida que sufrirá la cuota mensual,

Creo por mi parte que habré pagado más de un entierro en tantos años de afiliado y como la fosa que usaremos es propiedad nuestra, con lo cual evitan tener que pagar el alquiler de un nicho durante unos años, pues lo desahucian a uno hacia el osario....

La otra alternativa es la incineración que, con el precio que van tomando los carburantes también resultará por una elevada cantidad.

En  unos países llamados “salvajes” llevan los cadáveres a unas torres donde las aves carroñeras dejan al difunto en los puros huesos. En la India hacen la cremación y después arrojan los restos al Ganges. Los indios americanos los ponían sobre un elevado entramado de leña al final de unos palos clavados en el suelo. En sitios de Africa hacían un festín  con cualquier muerto, cociéndolo en una gran olla. En el lejano Oeste o los enterraban en sus fincas particulares o los llevaban a Boot Hill, y en las guerras “modernas”, si no los entierran después de la batalla , o los han arrojado al mar, los llevan a unos cementerios militares, viajando en avión para recibir honores.

Aparte de eso, como colofón, el Estado interviene en los bienes que dejan los difuntos y se lleva un buen pellizco por derechos hereditarios.

En fin, que pagamos impuestos ANTES Y HASTA DESPUÉS DE MUERTOS....

Murcia  Agosto 2012                          José María Vela Urrea