Es tema de actualidad el cambio de siglo y de milenio. Cuando se dice que Jesucristo nació el año 2 antes de Cristo y se han cambiado algunos Santos de día, se pasó de la Era de César o Hispánica a la cristiana -restando 38 años- y el Papa Gregorio XIII modificó nuestro calendario borrando diez días, estamos en un mar de dudas y nos preguntamos cuándo comienza el siglo y hay diversas opiniones sobre fin de un siglo y el comienzo de otro y milenio, voy a exponer conceptos basados en simples razonamientos.
Un siglo son cien años,(1,2,3...98,99,100) es decir, desde las cero horas del día primero de Enero de un año hasta las 24 horas del 31 de Diciembre de cien años después no ha transcurrido completamente; siguiendo con la "cuenta de la vieja" estimo es lo siguiente:
O h. de 1 de Enero del año 1, hasta 24 h. del año 100 = 1 centuria o siglo I. 101/200, siglo II; 201/300, siglo III; 301/400, siglo IV; 401/500, siglo V; 501/600, siglo VI; 691/700, siglo VII; 701/800, siglo VIII; 801/900, siglo IX; 901/1000, siglo X y primer milenio cumplidos.
1001/1100, siglo XI; 1101/1200, siglo XII; 1201/1300, siglo XIII;
1301/1400, siglo XIV; 1401/1500, siglo XV; 1501/1600, siglo XVI;
1601/1700, siglo XVII; 1701/1800, siglo XVIII; 1801/1900, siglo XIX; 1901/2000, siglo XX, que finaliza a las 24 h. del 31 de Diciembre, junto con el segundo milenio.
Conforme a esta cuenta el siglo XXI, y el inicio del tercer milenio, comienza a las 0 h. del 1 de Enero del año 2001 y termina a las 24 h. del 31 de Diciembre del año 2100, que es cuando se habrá cumplido los 100 años de esa centuria, faltando finalice al año 3000 para haber cumplido el tercer milenio, si es que alguien vive todavía.
Referente al calendario, entrando en el terreno bíblico, parece ser que la muerte de Herodes ocurrió entre abril y marzo del año 4 antes de Cristo, poco después de un eclipse de Luna visto en Jerusalem durante la Pascua judía, que fue el único que se ajusta a aquellas fechas, abonado por las referencias a los "pastores vigilando sus rebaños de noche", que parece indicar el nacimiento de Jesús en Marzo o Abril, meses en que las ovejas están pariendo. Solo el evangelista Mateo habla de la estrella -que no vio- y dá pocos detalles que ayuden a desvelar este misterio, que el monje Dionisio Exiguo allá por el año 525 hace más confuso por error de cálculo, al no incluir los cuatro años que reinó César Augusto bajo el nombre de Octavio, señalando para la Natividad la celebración pagana del "Sol invictus", el día más corto del año, es decir, el 21 de Diciembre.
La estrella bien pudo ser un cometa u otro objeto, ya que las observaciones astronómicas chinas se refieren a un cometa, visible durante 70 días, en el segundo mes del año de Ch'ien-p'ing, fecha de marzo o abril del año 5 antes de Cristo. Abona este aserto el que las crónicas coreanas coincidan en lo mismo, aunque con un error aclarado después, pues describían en realidad el mismo objeto, que bien pudiera ser la estrella DO Aquilae, un fenómeno astronómico más complicado o la explosión de una nova.
En eso del tiempo los ingleses situaron el meridiano cero en un sitio cercano a Londres, llamado Greenwich, y desde allí se cuentan los 360 grados en que se dividió nuestro planeta, en que cada 15 grados equivalen a una hora, lo cual fija la hora de cada sitio con algunas variaciones por razones de franjas horarias convencionales y, utilizando la intersección con un arco de paralelos o latitud, cuyo inicio cero son los Polos y el grado 90 el Ecuador, sirve para la marcación geográfica y cálculos de navegación aérea o marítima. El que esto firma en una visita a Londres no tuvo tiempo de ir a ese punto cero, aunque sí se hizo una foto en el puente Kennedy sobre el Aussenalster, de Hamburg, por donde pasa el meridiano once Este. Como información puede decirse que cuando aquí nos estamos acostando, sobre las 12 de la noche, en Nueva Zelanda son las 12 del mediodía y, al otro lado de la imaginaria línea internacional de división horaria, por ejemplo en las islas Hawai, son las 10 de la mañana del día anterior, siendo los Polos los dos únicos sitios del planeta donde dan las 24 horas al mismo tiempo.
Si consideramos las cero horas del 1 de Enero del año en que nació Jesucristo, sin contar el mes y día, comienza el año UNO de la Era cristiana, (modificaciones posteriores aparte). Por lo tanto, al finalizar las 24 horas del 31 de Diciembre anterior, y como no puede existir un año cero, ese es el punto donde se sitúa un CERO imaginario, frontera sin dimensión temporal alguna, desde el cual empieza una cuenta hacia el infinito, adelante y hacia atrás, considerando años ANTES DE CRISTO todos los anteriores a ese punto CERO, y de nuestra Era los posteriores hacia el futuro.
Por esa razón contamos los años anteriores a Cristo desde el CERO hacia atrás, es decir, año uno antes de Cristo, año dos, siglo I, II... y así sucesivamente para llegar, por ejemplo, a la XVIII dinastía, el reinado de Tutmosis III, años 1505-1450 antes de Cristo de la civilización egipcia, aunque en la excavación predinástica de Adaïma en el Alto Egipto los análisis de extracción de ADN hayan datado fechas entre el 3.900 y el 4.300 antes de Cristo. Por la misma razón, se cuenta en forma ascendente, desde ese punto CERO, el año 1,2,3... siglo I, II, III...XIX, llegando, por ejemplo, al 1.492 en que Colón descubrió América, y así hasta ahora.
Para acabar, la moderna tecnología ha conseguido dividir un segundo de tiempo horario entre treinta y dos millones de años, fracción infinitesimal bautizada con un nombre bastante raro, que creo servirá para cálculos astronómicos muy precisos y para hacer que un satélite lanzado desde aquí llegue a su cita puntual con cualquier lejano planeta, entre otras cosas.
Como aparte de nuestro calendario hay otros muchos, actualmente en uso, ya que en 1987 para Pekín era el año 4684 de la Era del Conejo; para Marraquech el 1385 de la Egira y para Jerusalem el año 5747 de la Diáspora, si no nos aclaramos habrá que echar mano a cualquiera de esas, para nosotros, raras formas de contar los años que unas son lunares y otras parten de un suceso religioso o de otro tipo, de los que hay un surtido bastante grande, para ver si averiguamos en qué día estamos...
Dic.2000 JOSE MARIA VELA URREA