El final del 38º Congreso del P.S.O.E., con las primeras palabras del Sr. Pérez Rubalcaba como Secretario General del Partido después de una votación con 22 refrendos más que su oponente, fue la de TRABAJAR.
Esta palabra que ha hecho retroceder en el tiempo a Marzo del 2004, pues la pronunció el anterior Presidente del Gobierno la noche de su triunfo electoral.
Este propósito me parece bueno, siempre que se llevara a efecto, debiendo recordar ahora que antes, hace ocho años, ya fue pronunciada la misma palabra sin que, por lo visto, se llevase a la práctica, pues lo único que se ha logrado ha sido DEJAR SIN TRABAJAR a casi 6.000.000 de españoles, es decir, en el PARO.
Después he leído en un medio de comunicación, dando el nombre y unas circunstancias
personales, que yo omito deliberadamente, una noticia que está en total contradicción con todo eso. Cita que la persona en cuestión COBRA (muy distinto sería que los ganase) 750.000 Euros anuales por detentar un cargo directivo (habría que ver qué trabajo realiza) en la oficina extranjera de una importante firma comercial española, cargo obtenido a dedo, ignorando los conocimientos superiores que sea preciso tener para desempeñarlo honestamente. No acaban aquí las canonjías, pues le abonan el alquiler de una suntuosa vivienda en un elegante y distinguido barrio residencial, acompañado con el abono de un colegio de élite para sus vástagos.
Nada dice el medio del transporte diario (el día que vaya) a su trabajo o para informar en España de cómo marchan las cosas en dicha Oficina representativa, aunque esto se da por supuesto, como también los alojamientos en hoteles de una constelación de estrellas, dándose la paradoja que, todo eso, le parece poco para él.
En fin, que para el personaje en cuestión no existe el Artículo 14 de la Carta Magna, al
igual que para muchos otros elementos de este País, resultando así que la pobre España se encuentre al borde de un abismo por la insaciabilidad de una gran cantidad de los que
perciban suculentas cantidades, “blindadas” o asignaciones “vitalicias”, que un obrero
no percibiría nunca aunque trabajase siglos.
Así nunca se saldrá de la sima en que nos encontramos, pues la palabra AUSTERIDAD no existe en los vocabularios de quienes no se conformarían con COBRAR 50.000 Euros anualmente por todos conceptos “temporalmente” para levantar España.
Todos ellos deberían comer por dicha suma y, el día que no pudiesen tragar más, dejarlos sin paga alguna...
Murcia, Febrero de 2012 José María Vela Urrea.
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