Cada día nos sorprende la Ciencia con algún nuevo avance que, por su importancia, nos deja estupefactos. Ahora ha sido el de los neutrinos, parte de la composición atómica que marcha a una velocidad mucho mayor que la luz -parece que más del doble- según han descubierto en un laboratorio suizo.
Este avance científico tira por tierra algunos conceptos que se tenían por definitivos, entre ellos, al parecer, el muy famoso de la relatividad establecido por Albert Einstein que, supongo, dará paso ahora a otro nuevo planteamiento.
Dado que el petróleo es una bien finito y contaminante, opino que éste debe reservarse exclusivamente para uso de los aviones, mientras no se descubra otra fuerza que les permita volar. Como los ferrocarriles pueden funcionar con energía eléctrica y los navíos con atómica, solo quedan los automóviles, motos, camiones y otras diversas máquinas que utilizan gasolina o gasoil; para sustituir estos combustibles se estudia lo hagan con motores eléctricos, mediante las oportunas recargas.
Esto me hace pensar en que, a lo mejor, se puede aplicar el nuevo descubrimiento a la creación de un motor atómico sin emisión de ningún tipo al exterior ni batería para su arranque, hermético y blindado para no causar perjuicios en cualquier accidente.
Es muy posible que, si se llega a inventar semejante motor y se industrializa, se podrían utilizar los residuos radioactivos que producen las centrales nucleares, originarios del problema de creación de “cementerios” dado la gran cantidad de años que precisan para ser algo inocuos con lo cual, al utilizar un material de momento sin aplicación, se eliminarían dos problema: el económico que origina a los países que deben importar petróleo y el aprovechamiento de un material, el radiactivo, que causa dificultades.
Brindo esta idea a los investigadores, si es que todavía no han pensado en ella, para que empiecen una labor que puede conducir al fin propuesto, eliminado así las recargas de electricidad a vehículos -lo cual limita su recorrido- destinando esa parte, producida por las centrales, para otros usos.
Murcia, Septiembre 2011 José María Vela Urrea
Este avance científico tira por tierra algunos conceptos que se tenían por definitivos, entre ellos, al parecer, el muy famoso de la relatividad establecido por Albert Einstein que, supongo, dará paso ahora a otro nuevo planteamiento.
Dado que el petróleo es una bien finito y contaminante, opino que éste debe reservarse exclusivamente para uso de los aviones, mientras no se descubra otra fuerza que les permita volar. Como los ferrocarriles pueden funcionar con energía eléctrica y los navíos con atómica, solo quedan los automóviles, motos, camiones y otras diversas máquinas que utilizan gasolina o gasoil; para sustituir estos combustibles se estudia lo hagan con motores eléctricos, mediante las oportunas recargas.
Esto me hace pensar en que, a lo mejor, se puede aplicar el nuevo descubrimiento a la creación de un motor atómico sin emisión de ningún tipo al exterior ni batería para su arranque, hermético y blindado para no causar perjuicios en cualquier accidente.
Es muy posible que, si se llega a inventar semejante motor y se industrializa, se podrían utilizar los residuos radioactivos que producen las centrales nucleares, originarios del problema de creación de “cementerios” dado la gran cantidad de años que precisan para ser algo inocuos con lo cual, al utilizar un material de momento sin aplicación, se eliminarían dos problema: el económico que origina a los países que deben importar petróleo y el aprovechamiento de un material, el radiactivo, que causa dificultades.
Brindo esta idea a los investigadores, si es que todavía no han pensado en ella, para que empiecen una labor que puede conducir al fin propuesto, eliminado así las recargas de electricidad a vehículos -lo cual limita su recorrido- destinando esa parte, producida por las centrales, para otros usos.
Murcia, Septiembre 2011 José María Vela Urrea
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