Este era el nombre del país único e ideal en el que todo funcionaba a las mil maravillas, la vida era de lo más cómoda que se podía soñar, su economía era potentísima, no existía déficit nacional, tampoco defraudación fiscal (dos de las lacras que arruinan a cualquier país), el Pueblo trabajaba donde más le gustaba a cada uno, los servicios sociales eran perfectos sin largas listas de espera, la burocracia despachaba cualquier asunto casi antes de que se hubiera cursado una solicitud, los juzgados estaba a punto de desaparecer, así como los políticos, ya que no existían problemas de ninguna clase que no fuesen solucionados rápidamente...
Era el primero del Mundo en cantidad de sabios y licenciados en todas las ramas del saber, el obrero trabajaba donde y cuando quería con plena libertad y sin que nadie le dijese nada ajustándose a la disciplina laboral de trabajar solo lo justo y necesario para mantener el índice de productividad establecido, lo cual había hecho desaparecer a los Sindicatos, cosa inútil que había liberado de un gasto más al Gobierno.
La juventud se dedicaba a gozar de la vida en todos los aspectos; tenía sus necesidades cubiertas siempre y cuando obtuviese altas calificaciones en los estudios, cosa que se conseguía fácil y rápidamente poniéndose al tiempo de ir a dormir un casco en la cabeza que les inyectaba así los estudios y conocimientos de la carrera que estudiaban, aunque se habían suprimido las discotecas, el botellón y las demás cosas que propiciaban los accidentes automovilísticos al regreso de una noche de juerga.
Las amas de casa no tenía que desplazarse al supermercado para regresar tirando de un carro. Por medios telemáticos pedían a éste todo cuanto necesitaban, que les enviaban
con un justificante para firmar y cargar en Banco. Así tenían más tiempo para ver sus programas favoritos o de las “aventuras” íntimas de la higth society que nos da la tele.
Las personas mayores vivían a cuerpo de rey, disfrutaban de vacaciones en magníficas
Residencias playeras o en la montaña, sin pagar ni un céntimo, bien es verdad que eso lo conseguían al llegar a los 90 años, una vez que ellos habían cumplido el tiempo reglamentario para obtener ese bien ganado descanso, ya que debían transmitir todos sus conocimientos al relevo generacional en sus puestos de trabajo.
No había gente pidiendo en la calle, otros intentando engañar con el timo de la estampita, carteristas, ni de otros delitos más graves ya que el Gobierno los había hecho desaparecer por el rápido y expeditivo sistema de darles un pico, atarles una bolita de 25 kilos a una pierna y mandarlos a repoblar montes, hacer pantanos o autopistas. También
habían sido expulsado a sus países todos los que se habían colado aquí.
La capital del País, a los solos efectos nominativos, pues cada Nación debe tener una donde ondee su bandera, era al pueblecito de Jauja, situado en tierras andaluzas al Sur de Puente Genil y Lucena, con lo que más castiza no podía ser...
El final de esta historia es tristísimo, ya que todo no puede ser ambrosía y dulce miel. D. Perico Calderón escribió “La vida es sueño” y lo que se encontró el Sr. Presidente al despertar de la siesta en el Palacio de la Moncloa fue lo que hay y todos sabemos: millones de parados y a España por los suelos.
25 Agosto 2010
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