lunes, 5 de septiembre de 2011

ECONOMÍA SUMERGIDA


Por fin, al parecer, se ha decidido el Gobierno a hacer algo con los parados: a enseñarles un oficio acorde con las circunstancia actuales, suspendiendo la prestación económica a los que se nieguen a aceptar esto.

Eso es cosa que ya dije hace mucho tiempo. Las personas que tenían la desgracia de estar sin empleo, para cobrar esa prestación deberían haber estado las horas de jornada legal a disposición de las Oficinas de Empleo, en sitios adecuados para tal efecto, ya que, si cobraban, deberían tener alguna obligación que cumplir. No ocurrió eso así y hubo listillos que figurando como “parados” trabajaban por su cuenta hasta domingos y festivos, cuando no por la noche, y así es como nació buena parte de esa “economía sumergida” que tanto daño ha hecho y hace, ya que estas Oficinas no pueden ser unos meros contadores de los que se inscriben en sus listas.

Ya pasaron los tiempos en que, al quedarse uno en paro, iba a inscribirse y, cuando encontraba un empleo -que él mismo había buscado- fuese a que le diesen de baja.

Para dar cumplida misión a lo que su nombre indica lo que deberían hacer es tener al personal en paro, clasificado por oficios y categorías laborales, allí disponibles para en el momento que cualquiera, por ejemplo para una obra menor, presentando una licencia municipal -expedida por un corto impuesto- solicitase, por ejemplo, albañiles u otro profesional, la Oficina de Empleo los facilitase por riguroso orden de inscripción en sus listas, para efectuar los trabajos, conforme a presupuesto y bajo control de los Técnicos municipales. Así se evitaría mucha de gran parte de la picaresca española que pasa una
buena parte de su tiempo en el bar, cobrando una pasta gansa y viviendo a su aire, y los Ayuntamientos harían una labor social acorde con las circunstancias.

Los tiempos cambian y hay que evolucionar adquiriendo conocimientos de que se carece, pues la inadecuada, en muchos casos, Formación Profesional que ha tiempo se impartía en las escuelas de esta rama del saber, han hecho que España tenga la desgracia de carecer de obreros especializados, en cantidad y calidad como tienen otras naciones.

Como “Más vale tarde que nunca” ahora es el momento, al parecer, de que estas Oficinas presten un servicio que no han hecho durante años: proporcionar conocimientos laborales y empleos, aunque sean temporales, para disminuir de forma efectiva las listas que cada día son mayores. El trabajador tiene el derecho, reconocido en la Constitución, de poder trabajar. Ahora lo que hace falta es que tenga ganas. Y eso ya es otro cantar.

Si se actúa de tal forma que los descendientes de los que reconstruyeron parte de la Europa devastada por la guerra, hagan idéntica labor para levantar a España, se habrá conseguido salir del bache en que nos encontramos, debido a la crisis económica, para
iniciar una recuperación que finalice, tanto con los parados como con el mal momento que se atraviesa.

27 Agosto 2010

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