lunes, 8 de mayo de 2017

“MURCIA AGRADECIDA”



2017-02-18             “MURCIA AGRADECIDA”
Este es el rótulo que figura en la cara principal del monumento situado en la Avenida  de Alfonso X erigido en recuerdo del primer Rey cristiano que tuvo Murcia.
El 1 de Mayo de 1243 el infante don Alfonso, hijo de Fernando el Santo, entró en la ciudad que había sido fundada por Abderramán II el 21 de Abril de 831 aposentándose en el alcázar de los reyes moros. Después de unos años de relativa tranquilidad los mudéjares murcianos se sublevan en 1264, al mismo tiempo que los andaluces, y en tanto que Alfonso el Sabio se preocupa de éstos, su suegro Jaime I de Aragón, atendiendo su ruego, se dirige en 1265 al reino de Murcia ocupando la ciudad sin grandes dificultades, incorporándola definitivamente a la corona de Castilla el 2 de Febrero de 1266.  




            
Y esta es la lápida apaisada de mármol blanco (desaparecida) que se colocó en una fachada, frente á las iglesias de S. José y de Santa Olaya, o Eulalia, cuando en 5 de Diciembre de 1803 se quitó el porche llamado de Belén que había al fin de la calle del Val, en el sitio en que se hallaba la entrada de la ciudad llamada de Bib Oriola.  o de las Siete Puertas,  en conmemoración de la entrada del Rey D. Jaime  el Conquistador al entrar por esta puerta con el  ejército aragonés, cuyo texto es el siguiente:
"EN ESTE SITIO ESTUVO LA ULTIMA PUERTA DE LAS QUE LLAMARON SIETE PUERTAS DE LA MURALLA POR DONDE HIZO SU        ENTRADA EL REY DON JAYME DE ARAGON DESDE EL REAL DE S. JUAN QUANDO RECONQISTO A MURCIA PARA SU YERNO EL REY DON ALONSO EL SABIO DE CASTILLA RINDIENDOLA A SU GOBERNADOR POR EL REY MORO ALBOAQUES EN 13 DE FEBRERO DE 1265.                                                                           SE DEMOLIO Y AMPLIÓ A BENEFICIO PUBLICO. AÑO DE 1803"
Murcia no tuvo escudo alguno hasta la concesión por el Rey Don Alonso, Quinto en Castilla y Décimo en León -llamado el Sabio- como principio y origen de esta Ciudad y Reino de Murcia, de las cinco coronas que ostentó primeramente el blasón murciano procedentes, simbólicamente, de que fueran cinco las Testas coronadas que se ocuparon de su conquista, representándose en la primera la que ceñía el Santo Rey Don Fernando, en la segunda y tercera la de Don Alonso el Sabio y su esposa Doña Violante; y en las dos restantes las de Don Jaime y su hijo.
Don Alfonso el Sabio en uno de sus primeros privilegios, en 14 de mayo de 1266, concedía que "por onrra de la cibdat sobredicha de Murcia, damosles que ayan senna... Otrossi, les damos sello de dos tablas..." Otro de ellos fue la concesión de una feria el día de San Miguel por espacio de quince días y Mercado franco los jueves de cada semana, que confirmó la Cathólica Reyna Doña Isabel en Valladolid, en 4 de Junio de 1476, que con su esposo el Rey Don Fernando dieron a esta Ciudad el título de Muy Leal, y el Emperador Carlos Quinto el de Muy Noble.
En nuestro Museo Provincial se conserva una pintura en tabla, encontrada cuando el derribo del Ayuntamiento en 1844, del primitivo escudo, que dice así:  "Alfonso décimo quem regna negarunt Hispalis hospitium Murcia sceptra parat Hispalis illa tenet corpus, sed viscera regis haec sibi perpetuum pignus amoris habet intemerata fides meruit proecerdia Regis" cuya traducción es : "Cuando al Rey Alfonso el décimo, le negaron sus reinos la obediencia, Sevilla amparó su persona, pero Murcia le mantuvo en su corona; por lo que después de difunto, Sevilla guarda su cuerpo, pero sus entrañas Murcia; y la gran lealtad de ésta mereció el corazón de tal Rey"; razón por lo que en 1575 el concejo murciano, conmemorando esta disposición alfonsí, dispuso la inclusión de un corazón en el centro de su escudo.
El Rey Alfonso X tiene su sepulcro en la Catedral de Sevilla pero sus entrañas,  Murcia; y la gran lealtad de ésta mereció que el corazón de tal Rey esté hoy en arqueta de piedra en el lado del Evangelio del Altar Mayor de nuestra Catedral. 




              

Estimo que la ciudad de Murcia no ha correspondido con su primer Rey Alfonso X el Sabio  conforme éste se merecía, pues cuando, el 25 de septiembre de 2006,  le erigió  un monumento en la avenida  de su nombre, lo sentó en un taburete árabe, en vez del trono en que  debería estar porque, probablemente,  cuando entró aquí el 1 de mayo de 1243  y se aposentó en el alcázar de los reyes moros, es posible  que solo hubiese eso. 
¡Vaya “agradecimiento”!                 ¡Valiente hipocresía!
Murcia, 19 de Febrero de 2017        José María Vela Urrea                                                                                             

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