lunes, 8 de mayo de 2017

EL LENGUAJE ACTUAL



2017-03-03                   EL  LENGUAJE  ACTUAL

Desde que en la Constitución de 1978 se incluyó el Artículo 71 y alguno más, tenemos un lenguaje que antes se desconocía y que, desde hace años, se ha vuelto el más usado y corriente en todos los medios de comunicación.

Partiendo de la impunidad se promocionó la corrupción de muchos e  hizo que la judicatura sacara a la luz infinidad de palabras que el Pueblo ignoraba que existiesen y que, al difundirlas a diario y rápidamente por todos los medios, Prensa, Radio y Televisión, se popularizasen de tal forma que al día de hoy son de uso corriente.

Se usan, entre muchas otras de una interminable lista,  las de abuso de poder, prevaricación, cohecho,  incumplimiento de palabra,  rotura de acuerdos -para intentar realizar otros que sean más convenientes o efectivos- acosos (de diversas clases), intimidaciones, amenazas, destituciones, relevos, traslados, prescripción,  presuntos, investigados, 

Todas relacionadas con cualquier  honorable granuja, el cual queda libre como el viento, gozando de unos privilegios y viviendo donde quiere, o como quienes, al incurrir en una causa penal por incumplir una obligación, son expulsados del Partido por el que obtuvieron un Acta de la cual cobran estupendos Euros, a la que no renuncian, y se pregunta uno ¿Cómo pudo un Partido incluir en su lista, en sitio de segura obtención del cargo, a quien, por lo visto, carece del más mínimo sentido del cumplimiento de  obligaciones, tales como la honradez?  

Eso es una demostración más de lo antes expuesto, y así va este País donde muchos solo se preocupan de sus propios intereses cuando antes dijeron lo hacían en beneficio del Pueblo que, cándidamente, le otorgó su voto.

Estimo, por tanto, que procede actuar rápidamente para eliminar ese y otros Artículos para impedir que la judicatura se pierda en dudas y largas disertaciones sobre alegatos formulados por importantes leguleyos y que suceda aquí como en otros Países, donde se llega hasta el crimen para acallar voces que claman en este desierto donde, al parecer, han desaparecido la honradez y la formalidad y que caiga sobre los infractores todo el peso de la Justicia.  

Murcia, 3 de Marzo de 2017                              José María Vela Urrea  

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