lunes, 19 de diciembre de 2016

UN MANICOMIO… NUEVO



2016-11-25          UN  MANICOMIO… NUEVO

Conocí el Manicomio Provincial desde antes de la guerra civil española, edificio que tenía su entrada desde la calle Acisclo Díaz, por el arco de piedra gris que es lo que hoy subsiste del mismo, y con fachada lateral recayente al Camino de la Torre de la Marquesa, el que conducía al Asilo de Ancianos, desaparecido,  y a la Prisión Provincial, hoy cerrada y que todavía existe, próxima al nuevo edificio de Correos en la Plaza Circular.

En esa fachada lateral había unas altas ventanas acristaladas y con rejas, por las cuales salían los gritos de los que tenían la desgracia de estar allí internados. Al remodelar la Ciudad los enfermos fueron trasladados a otro edificio que se construyó en Sangonera  y este edificio fue derribado.
Actualmente lo más parecido a un Manicomio, por el desorden que allí reina, estimo se ha trasladado al lado Este de dicha Plaza, próximo a la entrada de un supermercado, donde se encuentran las marquesinas y bancos donde esperan quienes utilizan los autobuses y que,  junto a la acera, tiene marcados en la zona asfaltada de ese carril la palabra BUS y unas líneas zigzagueantes en amarillo, señales que figuran en el vigente Código de Circulación, que es preceptivo conocer al efectuar el examen para obtener el carnet de conducir.

Hay momentos donde, en que aquel lugar, estacionan paralelas al bordillo, hasta TRES FILAS DE TURIMOS, cuyos conductores –por lo visto- han olvidado el Código de Circulación, origen de muchos accidentes, esperando viajeros, impidiendo que los autobuses urbanos puedan aparcar en el sitio señalado para ellos, con el consiguiente perjuicio y peligro para los usuarios de los mismos que tienen que salir hasta el cuarto carril de circulación para poder subir a los mismos que, además algunos tienen que detenerse allí para coincidir con los horarios que tienen marcados, aparcando de cualquier manera y en el sitio que pueden, obstruyendo la visual y el paso de los que circulan correctamente.

Hace mucho tiempo que no he visto por este lugar algún Inspector de los mismos que intente poner orden enviando a los que tengan que guardar tiempos a sitios alejados de los que cumplen su horario. Es posible que, por razones económicas, hayan sido suprimidos y siga este manicomio.
Aparte de publicar esto tal y como sucede, el Ayuntamiento de Murcia está informado y no toma ninguna medida para solucionar este caos, marcando un sitio específico donde, obligatoriamente solo puedan aparcar los turismos y por un tiempo señalado. 

La Policía Municipal brilla por su ausencia y, por la desidia de ALGUIEN, el Municipio está perdiendo una fuente de ingresos al no multar a estos infractores del Código de Circulación que aparcan en espacio reservado a parada de autobuses. 

Como aquí, en España, muchas cosas van de esta manera, es muy probable que el caos citado no tenga fin.

Murcia, 25 de Noviembre de 2016              José María Vela Urrea

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