miércoles, 2 de noviembre de 2016
EL CONCURSO DE BANDOS PANOCHOS
2016-03-10 EL CONCURSO DE BANDOS PANOCHOS
Nací en 1927 y fui bautizado en la Iglesia de Santa Eulalia, de honda raigambre huertana por las fiestas de la Candelaria y San Blas.
Mi Madre (q.e.p.d.) me leía, y yo recitaba, desde niño, antes de la guerra, los libros en habla huertana de José Frutos Baeza, DE MI TIERRA y CAJINES Y ALBARES, así como el que publicó su hijo Francisco Frutos Rodríguez DENDE EL CORNIJAL en 1927, todos los cuales poseo.
Presencié el festejo huertano, que salía de la plaza de Santo Domingo después de haber pasado de recogida hacia la Iglesia de la Merced la procesión del Resucitado, para iniciar su recorrido por Trapería, a las Cuatro Esquinas, Platería, plaza de Santa Catalina -donde declamaban bandos- y seguía por plaza de las Flores hasta la de San Julián y, por el Plano de San Francisco, hacia la Glorieta donde finalizaba,
También tengo Bandos de aquella época y posteriores hasta 2015. He investigado nuestra habla murciana hasta publicar un diccionario con 10.900 palabras, ejemplos y referencias (SIN INVENTAR NINGUNA), titulado ASÍ SE HABLÓ EN MURCIA, dos tomos, bajo mi nombre, y trabajo en la confección del tercero.
Quiero decir con todo esto que tengo algunos conocimientos de lo que se llama “el panocho”, habla en la que he escrito 3 libros, una Misa, teatro y “bandos” desde 1982, recitándolos en fiestas de Peñas, así como el “peródico” EL PANOCHO durante 25 años (1988-2012), cosa que no ha hecho nadie, bajo el seudónimo de “Pepico, el del carril pegao al Rio”.
He escrito en diversas ocasiones a la Federación de Peñas Huertanas exponiendo lo que pasa en relación con el “Concurso de Bandos” que convoca, reseñando las líneas que exceden de las Bases y las palabras incorrectas en cada uno de los Bandos premiados, por estimar que un Jurado, para fallar en justicia, debe tener conocimientos suficientes del tema de que se trate y ajustarse a unas normas o reglas que salvaguarden y dignifiquen la materia que se juzgue, lo cual creo que no ocurre en este caso y que, como se ha extendido por todo el País, aquí, en esto, también existe una especie de “corrupción” que perjudica al panocho o “habla murciana” que, de esa forma, camina hacia su extinción.
Murcia, 10 de Marzo de 2016 José María Vela Urrea
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