viernes, 12 de septiembre de 2014

VIRUS Y PATERAS


El Padre Pajares, de la Orden de San Juan de Dios, falleció en Madrid a los pocos días de haber sido trasladado, en un vuelo especial organizado por el Gobierno español desde Africa a Madrid y ser internado en uno de sus principales Hospitales donde le prestaron las mejores atenciones posibles al padecer una enfermedad que, por su desconocimiento la estudia la Medicina mundial y sin una vacuna efectiva todavía, contra el virus del ébola, causante de gran cantidad de víctimas en varios países de ese Continente.

Para evitar males mayores, su cadáver se incineró rápidamente sin efectuarle autopsia;
se utilizó una máquina especial para realizar una desinfección en profundidad y se dotó de guantes, mascarillas y algún protector más a empleados de Aduanas que revisan los equipajes en algunos aeropuertos españoles, cuando lo más fácil y seguro es cancelar todos los vuelos procedentes de la zona infectada.

Que yo sepa no se hace algo similar con los que huyen de sus países, pagando a las mafias unas cantidades que, por su miseria, no comprendo como habrán podido reunir,
para intentar llegar su meta : Europa, a través de España, país que los acoge con las mejores atenciones posibles, aunque haya unos millones de nacionales en el paro sufriendo con sus familias las consecuencias de lo que, todavía, no se le ve el fin.

Ignoro si desde el momento en que son recogidos por  Salvamento Marítimo o cuando arriban a nuestras costas, pasarán un reconocimiento médico exhaustivo y si serán mantenidos en cuarentena hasta comprobar que no son portadores de tan temido virus pues, además, sucede que al colmarse la capacidad de deportivos y otras instalaciones donde los alojan, y  no devolverlos a su País, la única solución es trasladar a otros sitios del nuestro a quienes buscan un porvenir mejor, pudiendo ser que, entonces, caigan en manos de otra mafia: la de la economía sumergida.

Ahora es cuando debo formular dos preguntas: ¿Porqué no los trasladan a islas sin habitantes, tales como el islote de Perejil, que defendió España con tanto ahínco, o a alguno de la zona de Alboran, donde serían atendidos por las ONG u otras benéficas?

Y la segunda: ¿Ha pensado alguien que con alguno de esos inmigrantes pueda viajar, y no se detecte, alguno de esos temidos y fulminantes virus?

En ese momento España se iba a ver más sola que cuando acabó nuestra guerra civil. Se suspendería, por parte de Europa, nuestra amistad y trato con distintos países, siendo la única ventaja la de que muchos defraudadores saldrían volando, y nunca mejor usado  el término, pues iban a faltar aviones para trasladarlos a los “paraísos fiscales” donde, muchos, guardan sus “ahorros”.

Piense en todo esto alguien de los que ocupan elevados cargos, si es que me lee alguno con sentido común que, supongo, ya tendrá preparada la maleta por si acaso.


Murcia, 17 de Agosto de 2014                       José María Vela Urrea

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