lunes, 29 de septiembre de 2014

UTOPÍA, QUIMERA Y ..... REALIDAD


¿Se imaginan los aficionados al fútbol que transcurrieran los primeros 45 minutos de un
encuentro donde los jugadores aplicasen el Reglamento con tal exquisitez que no se produjese ni una sola falta, ni aún involuntaria? El árbitro, aburrido, se iría a la banda con los dos liniers y el 4º árbitro para jugar al parchís.

Por el contrario, en el deporte del patadón (y los millones), hay zancadillas, empujones, codazos, “hacer la cama” al contrario, patadas descaradas y hasta puñetazos que se “premian” con una tarjeta roja.

En la política sucede a veces algo parecido, matizado por el tratamiento parlamentario de “señoría”. Hay ataques furibundos, preguntas insidiosas, trapos sucios que se exhiben cuando conviene, sin pensar que desde el otro lado pueden vaciar el arca  y sacar hasta mantas en pleno estío; solo se descansa en unos  tiempos veraniegos y de Navidad que totalizan más días de inasistencia al “trabajo” -independientemente de los que no van algunas “señorías” por cualquier otro motivo , con lo que el hemiciclo se encuentra medio vacío muchas veces- que los establecidos para las vacaciones anuales de  cualquier trabajador,  habiendo veces que el Sr. Presidente debe ser sustituido por alguna otra persona de las que ocupan sillón en esa fila.

No se puede decir mucho de Consejos de importantes entidades comerciales, dado que la mayoría no son públicos, asistiendo algunas veces unos accionistas

Reina la mentira, la corrupción y el robo descarado en muchos sitios sin que se produzca el fenómeno de que muchas personas públicas o altos dirigentes de empresa, actúen SIEMPRE con limpieza, honradez y formalidad para que el País, el de cada uno,
pudiese presumir de modélico.

Es muy corriente, en diversos sitios y circunstancias, que haya quienes “ahorran y exportan” cantidades muchísimo más grandes que todos sus ingresos legales anuales sin que les pase nada, haciendo que las cajas fuertes sitas en algunas naciones o en los llamados “paraísos fiscales”, se encuentren a rebosar de billetes de los grandes, mientras que en muchos países existen crisis, paralización, cierre de industrias e incremento de personas en las listas del paro que, en muchos casos, originan desahucios -al no haber ingresos no se pueden pagar hipotecas- se asalten establecimientos y se robe de múltiples formas.

Con lo bonito que sería hubiese tal cantidad de hacer bien las cosas, que desapareciera la corrupción, que la Justicia no tuviese que actuar nunca ni contra nadie, que el País progresara, que no hubiese ningún parado -tampoco excesivos millonarios- y que éste se pudiese presentar ante el Mundo como un dechado de honradez y felicidad. Eso sería la cara de la moneda y la cruz el título figurado al inicio.

Murcia, 10 de Septiembre de 2014                 José María Vela Urrea



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