¿Se imaginan los
aficionados al fútbol que transcurrieran los primeros 45 minutos de un
encuentro donde los
jugadores aplicasen el Reglamento con tal exquisitez que no se produjese ni una
sola falta, ni aún involuntaria? El árbitro, aburrido, se iría a la banda con
los dos liniers y el 4º árbitro para jugar al parchís.
Por el contrario,
en el deporte del patadón (y los millones), hay zancadillas, empujones,
codazos, “hacer la cama” al contrario, patadas descaradas y hasta puñetazos que
se “premian” con una tarjeta roja.
En la política
sucede a veces algo parecido, matizado por el tratamiento parlamentario de
“señoría”. Hay ataques furibundos, preguntas insidiosas, trapos sucios que se
exhiben cuando conviene, sin pensar que desde el otro lado pueden vaciar el
arca y sacar hasta mantas en pleno
estío; solo se descansa en unos tiempos
veraniegos y de Navidad que totalizan más días de inasistencia al “trabajo”
-independientemente de los que no van algunas “señorías” por cualquier otro
motivo , con lo que el hemiciclo se encuentra medio vacío muchas veces- que los
establecidos para las vacaciones anuales de
cualquier trabajador, habiendo
veces que el Sr. Presidente debe ser sustituido por alguna otra persona de las
que ocupan sillón en esa fila.
No se puede decir
mucho de Consejos de importantes entidades comerciales, dado que la mayoría no
son públicos, asistiendo algunas veces unos accionistas
Reina la mentira,
la corrupción y el robo descarado en muchos sitios sin que se produzca el
fenómeno de que muchas personas públicas o altos dirigentes de empresa, actúen
SIEMPRE con limpieza, honradez y formalidad para que el País, el de cada uno,
pudiese presumir de
modélico.
Es muy corriente,
en diversos sitios y circunstancias, que haya quienes “ahorran y exportan”
cantidades muchísimo más grandes que todos sus ingresos legales anuales sin que
les pase nada, haciendo que las cajas fuertes sitas en algunas naciones o en
los llamados “paraísos fiscales”, se encuentren a rebosar de billetes de los
grandes, mientras que en muchos países existen crisis, paralización, cierre de
industrias e incremento de personas en las listas del paro que, en muchos
casos, originan desahucios -al no haber ingresos no se pueden pagar hipotecas-
se asalten establecimientos y se robe de múltiples formas.
Con lo bonito que
sería hubiese tal cantidad de hacer bien las cosas, que desapareciera la
corrupción, que la Justicia
no tuviese que actuar nunca ni contra nadie, que el País progresara, que no
hubiese ningún parado -tampoco excesivos millonarios- y que éste se pudiese
presentar ante el Mundo como un dechado de honradez y felicidad. Eso sería la
cara de la moneda y la cruz el título figurado al inicio.
Murcia, 10 de
Septiembre de 2014 José María
Vela Urrea
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