lunes, 29 de septiembre de 2014

LO QUE VEMOS POR LA TELE


Hay cosas referidas a lo que vemos por la “caja tonta” a las que no encuentro una explicación lógica como la de presentar a personas que van a estar al frente de sus programas en esta nueva etapa donde algunas parece han pasado por correspondencia el examen  radiofónico de su voz cuando, unas veces no se les entiende y otras chirría como una puerta vieja. Misterio que hace pensar han valido más las influencias que los méritos personales.

Han repetido dos días seguidos el programa “Magallanes”, sin darse cuenta de la cantidad de cosas inexplicables que contiene. Al inicio dice que cargaron las cinco naves con toda clase de vituallas y que la marinería dormía entre todos los bultos. Después dicen “que se perdió el navío que llevaba las provisiones” ¿No las habían cargado en las cinco naves?. ¿Cómo pudo alcanzarle en Canarias un correo advirtiendo se fraguaba un complot que, entonces no paró?  Cuando se enteran, al probar el agua sobre la que navegaban que estaban en la desembocadura de un río, el de la Plata, es de suponer que no hicieron acopio de agua dulce, de la que debía quedar poca, pues más adelante dicen “se pudrió” la que llevaban. Al pasar por el hoy nombrado estrecho de Magallanes, nos muestran una vista nocturna de hogueras en una  tierra desértica que
pasan de largo sin  investigar su origen y la bautizan como “Tierra de fuego” . Mientras pasan hambre y frío, arrojan a los muertos por la borda liados en tela y, en el juicio contra los conspiradores, la sentencia cae solo sobre uno de ellos que en ese momento viste de una manera y con gola al cuello y, cuando lo abandonan en una tierra inhóspita ya viste de otra manera; lo curioso es que allí hay una cruz mal hecha la cual presentan solitaria y después con una persona crucificada cuando se han alejado las naves, sin pensar que para crucificar a alguien, que no dicen quien es, hacen falta varias personas y una escalera. Presentan también a uno de los marineros bebiendo en un cuenco hecho de aluminio con el borde perfectamente redondeado, cuando ese metal no existió hasta los tiempos napoleónicos en que se consideró aristocrático comer con cubiertos hechos de ese material. Y sin haber hecho ningún aprovisionamiento, sin comida ni bebida ¿cómo se pudo realizar la travesía del Océano Pacifico hasta llegar a las islas Filipinas? y presentan otros disparates; un bote con Magallanes y unos marinos, con dos con fusiles que se cargan por la  boca del cañón, con la consiguiente pérdida de tiempo entre disparo y disparo, se enfrentan a gran cantidad de indígenas que lanzan una nube de flechas y dardos y allí muere Magallanes. Lo curioso es que presentan al jefe de los indígenas blandiendo un gran alfanje sarraceno, cuando allí no conocían el hierro. Y sigue la navegación hasta llegar a España al mando de uno que no había sido nombrado antes : Juan Sebastian Elcano. Al final el cronista de a bordo nos muestra un pequeño libro y, al atarlo, explica que contiene el relato de todo el viaje, cuando han mostrado un grande y voluminoso legajo existente en el  Archivo de Indias, en Sevilla.

De  la serie Isabel para que voy a hablar. Sigue, como siempre, la música de fondo con mayor volumen que las voces, lo cual impide enterarse de los diálogos. Empieza en 1504, con la muerte de Isabel en Medina del Campo, apareciendo después en Barcelona, en 1493 donde el rey Fernando sufre un atentado del que no dijeron nada en la escuela, ni  que Colón arribara a Lisboa antes que a Barcelona  con unos indios, unos loros y, en  
dorada jaula, un animal del Nuevo Mundo. Y así “nos ilustran”, pues el fútbol sigue igual: regates, pases cortos con pérdida de balón y lanzamientos altos a puerta....

Murcia, 9 de Septiembre de 2014                   José María Vela Urrea.

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