Actualmente tenemos en marchas unas cuantas
“guerritas· como, por ejemplo, entre Israel y unos palestinos de la franja de
Gaza; otra está en Iran donde unos cuantos se han sublevado contra el Gobierno.
También hay otra en Ukrania con unos que quieren separarse de este país para
unirse a Rusia de la que, si lo consiguieran, nunca podrían independizarse. En
Afganistán siguen los restos de otra que no ha terminado. En África hay unas
cuantas, unas movidas por musulmanes, otras por otros de otras ideologías así
como algunas movida por terroristas. Y si saltamos el “charco”, vulgo Océano
Atlántico, también hay unas cuantas de distintos tamaños, mantenidas por
contrarios a los poderes establecidos, desde las FAR hasta las que se dicen
libertadoras.
Lo que no comprendo es cómo pueden mantenerse
todas ellas en lo que respecta a armamento e intendencia, dejando como cosa
secundaria los equipamientos y sanidad.
pues los vehículos pueden haberlos robado pero
¿cómo consiguen el combustible que precisan los mismos?
Está muy claro que los fusiles, las balas,
cohetes y demás artilugios guerreros no se crían en un campo ni nacen en los
árboles, pues su fabricación se hace en industrias especializadas en cada tema,
aunque haya unos mañicas que, en cuevas del Himalaya, fabrican unos Kalasnikof
igualitos a los rusos, ya que copiar es la mar de fácil, y unos buenos
mecánicos pueden hacerlo.
Ahora, en lo que respecta a las balas, hace
falta una máquina para fabricarlas, otro artilugio para hacer el cartucho y el
explosivo que se fabrica en planta química.
Ninguno de los países tiene montada en alguna
selva las fábricas necesarias para hacerlos y, mucho menos, los modernos
cohetes que emplean los que carecen de artillería, llegando a la conclusión de
que, o los compran o se los regalan.
Lo de comprar es, según creo, bastante difícil
toda vez que hace falta disponer de
moneda fuerte o de una materia equivalente que
la precise alguien. Y hay muchos países que se ignora de donde sacan dinero
para poder malvivir, cuanto menos para comprar estos “juguetes” que deben
pagarse por adelantado.
Aquí se llega a una conclusión. Todo ese
material de guerra lo fabrican países que tienen una industria montada a tal
efecto, los cuales venden a través de representantes muy bien relacionados de
los que, por casualidad, los Servicios de Inteligencia de los países que
pregonan la PAZ
no tienen ni pajolera idea de su existencia.
Y no digamos nada de los países tan
obsequiosos que los regalan, pues lo único que cabe pensar es que se apoderaran
después de alguna materia prima existente en el territorio donde se emplean sus
“regalitos” al desaparecer quienes los utilizaron.
Creo que, de
esto tan elemental, no se han enterado todavía los que mueren por un
ideal con el que algunos creían mejoraría su situación personal.
Murcia, 8 de Julio de 2014 José María Vela
Urrea
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