domingo, 3 de agosto de 2014

GUERRITAS


Actualmente tenemos en marchas unas cuantas “guerritas· como, por ejemplo, entre Israel y unos palestinos de la franja de Gaza; otra está en Iran donde unos cuantos se han sublevado contra el Gobierno. También hay otra en Ukrania con unos que quieren separarse de este país para unirse a Rusia de la que, si lo consiguieran, nunca podrían independizarse. En Afganistán siguen los restos de otra que no ha terminado. En África hay unas cuantas, unas movidas por musulmanes, otras por otros de otras ideologías así como algunas movida por terroristas. Y si saltamos el “charco”, vulgo Océano Atlántico, también hay unas cuantas de distintos tamaños, mantenidas por contrarios a los poderes establecidos, desde las FAR hasta las que se dicen libertadoras.

Lo que no comprendo es cómo pueden mantenerse todas ellas en lo que respecta a armamento e intendencia, dejando como cosa secundaria los equipamientos y sanidad.
pues los vehículos pueden haberlos robado pero ¿cómo consiguen el combustible que precisan los mismos?

Está muy claro que los fusiles, las balas, cohetes y demás artilugios guerreros no se crían en un campo ni nacen en los árboles, pues su fabricación se hace en industrias especializadas en cada tema, aunque haya unos mañicas que, en cuevas del Himalaya, fabrican unos Kalasnikof igualitos a los rusos, ya que copiar es la mar de fácil, y unos buenos mecánicos pueden hacerlo.

Ahora, en lo que respecta a las balas, hace falta una máquina para fabricarlas, otro artilugio para hacer el cartucho y el explosivo que se fabrica en planta química.

Ninguno de los países tiene montada en alguna selva las fábricas necesarias para hacerlos y, mucho menos, los modernos cohetes que emplean los que carecen de artillería, llegando a la conclusión de que, o los compran o se los regalan.

Lo de comprar es, según creo, bastante difícil toda vez que hace falta disponer de
moneda fuerte o de una materia equivalente que la precise alguien. Y hay muchos países que se ignora de donde sacan dinero para poder malvivir, cuanto menos para comprar estos “juguetes” que deben pagarse por adelantado.

Aquí se llega a una conclusión. Todo ese material de guerra lo fabrican países que tienen una industria montada a tal efecto, los cuales venden a través de representantes muy bien relacionados de los que, por casualidad, los Servicios de Inteligencia de los países que pregonan la PAZ no tienen ni pajolera idea de su existencia.

Y no digamos nada de los países tan obsequiosos que los regalan, pues lo único que cabe pensar es que se apoderaran después de alguna materia prima existente en el territorio donde se emplean sus “regalitos” al desaparecer quienes los utilizaron.

Creo que, de  esto tan elemental, no se han enterado todavía los que mueren por un ideal con el que algunos creían mejoraría su situación personal.


Murcia, 8 de Julio de 2014                              José María Vela Urrea

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