martes, 3 de junio de 2014

INDEPENDENCIA


Los  que  hablan de independencia para un territorio, con la pretensión de segregarlo de un Estado reconocido internacionalmente, aunque adornen sus discursos con expresiones como “actuando democráticamente” al apoyar  “la opinión de un pueblo” que “desea vivir en libertad”,  sinceramente creo que no saben siquiera de qué están hablando.

Vamos a suponer que un pequeño territorio, bastante poblado, con una industria desarrollada, con excelentes puertos marítimos, un importante aeropuerto, y contando con la oposición de muchos Gobiernos que no lo reconocerían, consiguiera realizar lo que proponen machaconamente algunos de sus políticos.

Los cierres de fronteras, tanto de carreteras como de vías ferroviarias serían inmediatos;
si las compañías aéreas suspendía vuelos también quedarían aislados por este medio y si las costas sufrían un bloqueo marítimo, los puertos quedarían inutilizados.

Para marcar su “independencia” deberían organizar una administración acorde con sus propósitos, expedir nuevos documentos de identidad e imprimir una nueva moneda que sólo serviría en régimen interno, ya que la moneda que existiera en el territorio sería la única que podrían llevarse algunos políticos cuando llegara el momento de irse ¿cómo y adonde?

La industria tendría que ir cerrando al no tener un mercado para vender sus productos, mandando al paro a millones de trabajadores y, al no haber importaciones procedentes de otras naciones se verían sin una parte importante de materias primas o de otros productos de uso normal

El capital procuraría salvarse por todos los medios, saliendo del territorio de forma masiva, al tiempo que se colmaba con las Sucursales de sus Bancos extendidas por otros territorios. Y parte de sus habitantes, al quedarse sin trabajo, se vería obligado a salir de allí hacia otros horizontes, produciéndose un gran vacío ciudadano.

Esto es, a vuela pluma, algunas de las cosas que pueden producirse en diversos lugares de este Mundo cuando algunos dejan de pensar razonadamente y se guían solo por sus elucubraciones.

Hace tiempo televisión emitió la celebración de un partido de fútbol que se celebró en Tirana, la capital de Albania, país costero al Mar Adriático situado frente a Brindisi, en el “tacón de la bota” italiana, y me dio una gran pena ver como estaba el estadio de la capital de ese país, en unas condiciones lastimosas, que daban la sensación de cómo se
hallaba la parte del mismo que no nos mostraron, que creo es de religión musulmana, con un gobierno a su manera y bastante aislado de los países circundantes.

Ese recuerdo me hace pensar que otro territorio, también “independizado”, estaría en circunstancias parecidas, muy semejantes a las anteriormente expuestas.

Murcia, 2014-05-06                                        José María Vela Urrea


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