Este sublime e internacional deporte,
invento británico como se detalla más abajo tiene, como nombre original el de
“foot-ball”, cuya traducción literal al castellano son “pié-bola”, lo cual
motivó que en tiempos de furibundo odio oficial a la Rubia Albión se
nominase como “balompié”.
Algunos
“se tragaron el sapo” en aquellos tiempos de sueños infundados cuando, por compromisos internacionales obligatorios,
tuvo que jugar la selección nacional contra la soviética en Madrid, ondeando la
bandera roja con la hoz y el martillo en el estadio Santiago Bernabeu, lugar
privilegiado para celebrar patrióticas concentraciones de propaganda y, para
mayor humillación de algunos, que se “infectase” el puro aire de España
(entonces no se utilizaba con la frecuencia de ahora la palabra
“contaminación”, que ahora la tenemos
hasta en la sopa), al interpretarse el himno de la Unión Soviética ,
siendo el único motivo de satisfacción que sacaron de lo considerado, por
ellos, afrenta a la Patria ,
fue el cabezazo de Marcelino colando un balón al meta ruso y la victoria para
la “furia hispana”.
Tiene
distintas normas, desde las dimensiones de los terrenos de juego con unas
mínimas y unas máximas distintas y sus marcaciones, según sean para competiciones
nacionales o internacionales, variando en ambos casos, así como unas reglas
comunes para su práctica.
El
“fair play” de los ingleses se practica por algunos que, aparte de
profesionales, se consideran caballeros, cosa que, lamentablemente no se ejecuta
con toda la frecuencia que fuese de desear ya que, muchas veces, priman los
intereses de club sobre los estrictamente deportivos.
El
establecimiento de las quinielas futbolísticas, al principio debiendo acertar
los resultados de cada partido, con escrutinio que se celebraba a la vista y a
mano, pues no existían los ordenadores hasta llegar a la variación del 1-X-2
donde, por sistemas informáticos se localiza rápidamente a los boletos
premiados ha creado un negocio de muchos millones para las arcas del Erario
Público, de cuyos ingresos se abonan cantidades a los Clubs que entran en las
competiciones oficiales.
Como
todo en este mundo ha ido evolucionando, sufriendo diversas modificaciones. La
última ha sido la incorporación de la “samba” por los equipos brasileños, cosa
que ha incrementado la variedad y el preciosismo en el juego, haciéndolo más
alegre.
Y
ahora, si son tan amables, lean lo que sigue...
EL
DEPORTE DEL PATADÓN
¡Divino
y extraordinario,
oh,
soberano balón!
¿Quién
sería tu inventor?
¿Quién
tropezó con la piedra?
¿Sería
normando o sajón
el
que le dió la patada
hasta
una pared con hiedra,
descubriendo
la excelencia
de
tan sublime "deporte"
orgullo
y prez de Inglaterra?
Con
el paso de los años
arribó
a "deporte rey",
que
acumula ingente grey
en
sitios llamados estadios,
enormes
masas de "hinchas"
que
pagan para chillar,
y
tomar el gran berrinche
cuando
el equipo rival
le
mete al de sus amores
cinco
goles, siete, o más...
Es
negocio sin patente
donde
se vende a la gente,
es
decir, a sus contratos,
por
un "digno presidente"
que
se queda con los cuartos,
mientras
paga la afición,
y
guarda en su cuenta suiza
un
millón y otro millón,
gracias
a la ocurrencia
del
hijo de Rubia Albión.
Al
no registrar la idea
no
sabe lo que se perdió
el
normando o el sajón,
pues
produce más "monea"
que
cien pozos de petróleo
entre
fichajes, quinielas,
anuncios
en los estadios,
la
venta de camisetas,
periódicos
deportivos,
televisión
y la radio.
Y
es lo más importante
para
cualquier gobernante
tener
a la gente quieta
sentadita
en un sillón,
embobada
en la pantalla,
gritando
de pronto ¡goool!
pues
mientras sirvan "tele"
no
recuerdan las promesas
de
campaña electoral
que
nunca se cumplirán.
Es
más fuerte que un querer
cuando,
patadón potente,
o
cabezazo con tino
impulsa
al balón, muy fino,
hasta
el fondo de las mallas,
mientras
la afición estalla
y
grita hasta enronquecer
viendo
el balón allí dentro
y,
caídos por el suelo, el portero,
los
defensas y al medio centro también.
¿Quién
inventaría el balón?
¿Sería
normando o sajón?.
El
que tropezó fue él
haciendo
el primo además;
las
"pelas" fueron "pa" otros
y
él se quedó sin cobrar...
Esto
pasa siempre igual,
en
España y en Milán,
cuando
hay "perras" por medio...
¡A
ver quién las "pué" pillar!
JOSÉ MARÍA VELA URREA
(En
mi libro BURRADAS EN CINEMASCOPE -2008)
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