domingo, 6 de septiembre de 2015

2014-03-26 EPITAFIO Y CONSTITUCIÓN

Difunden hoy los medios de comunicación dos noticias que considero interesante escribir algo sobre ellas, exponiendo algunas consideraciones motivadas por mi gran ignorancia de muchas cuestiones, pero que mi pensamiento me obliga a exponerlas por el orden del titular, cuando la primera se refiere al breve epitafio, grabado en el mármol de la sepultura de D. Adolfo Suárez, en Ávila: La concordia fue posible.

Solo cuatro palabras, expresadas en tiempo pretérito, siendo muy posible que en aquella época no hubiese otra salida, tras una guerra civil que había destrozado y arruinado al País años atrás, originando más de un millón de muertos, salvo ponerse de acuerdo en hacer algo que impidiese volver otra vez al pasado de repetir la Historia. Se consiguió razonar y establecer una paz, que ha llegado hasta nuestros días, con la  excepción del terrorismo, de los propósitos separatistas de algunos que pretenden un imposible en las actuales circunstancias vulnerando lo establecido en la Carta Magna que surgió después del establecimiento de un statu quo merced a los acuerdos que formalizó el extinto Sr. Suárez, y también de los que nos han sumido en la ruina.

La otra noticia, que no precisaba serlo, toda vez que solo hay que leer la Constitución para saber que, con arreglo a su contenido, no es posible la separación e independencia de ningún territorio de los que forman el Estado Español. El Tribunal Constitucional ha ampliado su informe, adoptado por unanimidad de sus componentes, diciendo que salvo se modifique dicho texto es totalmente imposible una segregación con dominio político, siendo por lo tanto ilegal tal pretensión. Habría que solicitar la modificación de algunos sus artículos, que esto se aprobase y, entonces ver si se llegaba a un acuerdo, y de qué forma, que permitiese efectuar el pretendido  referéndum separatista, largo trámite que dudo se llegue a realizar, extrañándome mucho que, aparte de apuntar esa salida legal, dicho Tribunal no adopte medidas especiales contra quienes, habiendo llegado a desempeñar los cargos que ocupan al amparo de la misma, actúen ahora contra ella y sigan  desempeñándolos y en libertad.

Ignoro las leyes, pero creo que quienes atentan contra las mismas al pretender realizar una cosa ilegal, lo menos que se merecen es una citación judicial, al estimar es de sentido común cuando, al capturar a un ladrón de gallinas, pongamos por caso, es juzgado y condenado por un Tribunal. Aplicando el contenido de igualdad ante la Ley del Artículo 14 -de lo cual me permito dudar- aquí debería ocurrir lo mismo, máxime cuando la infracción es mucho más grave, siendo ésta una cuestión que escapa a un modesto razonamiento comparativo.

En fin, que nos encontramos en España -supongo que en otros países ocurrirán hechos semejantes o peores- y a cosas como la última citada no se vislumbra exista nadie que intente llegar a acuerdos como, diferentes y adaptados a la situación de entonces, se consiguieron realizar, supongo, gracias al dialogo y a la concordia que ahora se ha gravado en mármol, texto que será leído por los visitantes de la Catedral de Ávila con cierto escepticismo toda vez que diversos políticos actuales no se van con los bolsillos vacíos, como han dicho se fue el Sr. Suárez, ya que muchos, aparte de incurrir en delitos y en la corrupción, se sitúan lo mejor posible, en cargos públicos o privados donde perciben elevadas cantidades, habiendo olvidados incontables de ellos que, en sus campañas electorales, se presentaron como servidores del Pueblo...

Murcia 26 de Marzo de 2014                                      José María Vela Urrea

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