Difunden hoy los
medios de comunicación dos noticias que considero interesante escribir algo
sobre ellas, exponiendo algunas consideraciones motivadas por mi gran
ignorancia de muchas cuestiones, pero que mi pensamiento me obliga a exponerlas
por el orden del titular, cuando la primera se refiere al breve epitafio,
grabado en el mármol de la sepultura de D. Adolfo Suárez, en Ávila: La concordia fue posible.
Solo cuatro
palabras, expresadas en tiempo pretérito, siendo muy posible que en aquella época
no hubiese otra salida, tras una guerra civil que había destrozado y arruinado
al País años atrás, originando más de un millón de muertos, salvo ponerse de
acuerdo en hacer algo que impidiese volver otra vez al pasado de repetir la Historia. Se consiguió razonar
y establecer una paz, que ha llegado hasta nuestros días, con la excepción del terrorismo, de los propósitos
separatistas de algunos que pretenden un imposible en las actuales
circunstancias vulnerando lo establecido en la Carta Magna que surgió después
del establecimiento de un statu quo merced a los acuerdos que formalizó el
extinto Sr. Suárez, y también de los que nos han sumido en la ruina.
La otra noticia,
que no precisaba serlo, toda vez que solo hay que leer la Constitución para
saber que, con arreglo a su contenido, no es posible la separación e
independencia de ningún territorio de los que forman el Estado Español. El
Tribunal Constitucional ha ampliado su informe, adoptado por unanimidad de sus
componentes, diciendo que salvo se modifique dicho texto es totalmente
imposible una segregación con dominio político, siendo por lo tanto ilegal tal
pretensión. Habría que solicitar la modificación de algunos sus artículos, que esto
se aprobase y, entonces ver si se llegaba a un acuerdo, y de qué forma, que
permitiese efectuar el pretendido referéndum separatista, largo trámite que dudo
se llegue a realizar, extrañándome mucho que, aparte de apuntar esa salida
legal, dicho Tribunal no adopte medidas especiales contra quienes, habiendo
llegado a desempeñar los cargos que ocupan al amparo de la misma, actúen ahora
contra ella y sigan desempeñándolos y en
libertad.
Ignoro las leyes,
pero creo que quienes atentan contra las mismas al pretender realizar una cosa
ilegal, lo menos que se merecen es una citación judicial, al estimar es de
sentido común cuando, al capturar a un ladrón de gallinas, pongamos por caso,
es juzgado y condenado por un Tribunal. Aplicando el contenido de igualdad ante la Ley del Artículo 14 -de lo
cual me permito dudar- aquí debería ocurrir lo mismo, máxime cuando la
infracción es mucho más grave, siendo ésta una cuestión que escapa a un modesto
razonamiento comparativo.
En fin, que nos
encontramos en España -supongo que en otros países ocurrirán hechos semejantes
o peores- y a cosas como la última citada no se vislumbra exista nadie que
intente llegar a acuerdos como, diferentes y adaptados a la situación de
entonces, se consiguieron realizar, supongo, gracias al dialogo y a la concordia que ahora se ha gravado en
mármol, texto que será leído por los visitantes de la Catedral de Ávila con cierto
escepticismo toda vez que diversos políticos actuales no se van con los bolsillos vacíos, como han dicho se fue el Sr.
Suárez, ya que muchos, aparte de incurrir en delitos y en la corrupción, se
sitúan lo mejor posible, en cargos públicos o privados donde perciben elevadas
cantidades, habiendo olvidados incontables de ellos que, en sus campañas
electorales, se presentaron como
servidores del Pueblo...
Murcia 26 de Marzo
de 2014 José María Vela Urrea
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