viernes, 4 de abril de 2014

2014-03-25 LA MUERTE DE D. ADOLFO SUÁREZ

Creo que fue la Prensa norteamericana la que acuñó el término de que “No hay noticia más vieja que la de ayer” dado el activo carácter de muchos de sus reporteros que, en vez de estar en redacción esperando ocurriese algo, salían a buscar la noticia que fuese
interesante para sus lectores haciendo, en muchos casos, ediciones especiales con amplios relatos y, si era posible, con fotos de sucesos que las merecían llegando hasta disponer de vehículos donde habían instalado laboratorios fotográficos para, en su regreso al Diario, ir revelando las placas y películas que habían realizado. Eso tengo entendido ocurrió en aquel País en los años heroicos en los que triunfaron grandes periodistas y redactores gráficos y esa fue mi forma de actuar cuando fui redactor emérito, a página entera, unos dos años en el Diario LA OPINIÓN de Murcia.

Aquí, en cambio y estos días de finales de Marzo, los medios de comunicación, especialmente la radio por lo que he oído durante varios, días han estado exprimiendo al máximo la noticia de la hospitalización en la Clínica Centro, de Madrid, del artífice de la transición de la dictadura a la democracia el ex-presidente D. Adolfo Suárez, tras más de diez años de padecer la enfermedad de Alzheimer, desde su muerte anunciada, que facilitó su hijo, hasta el fin de sus días el 23 de este mes.

En ese momento se han volcado muchísimos redactores para decir todos los mismo: lo que había pasado y lo que se había previsto: traslado al Salón de los Pasos Perdidos del Congreso para instalar allí la capilla ardiente, apertura de la Puerta de los Leones, largas colas de gente del Pueblo para darle un último adiós, asistencia de  personalidades de todos los colores, divulgación de ideas para recordar al difunto, etc. etc.

Uno de los pocos galardones de que pudo gozar fue de su nombramiento como Duque de Suárez, título que no creo sea hereditario; tampoco el de la imposición del Collar de Carlos Tercero y, mucho menos ocurrencias como añadir su nombre al del Aeropuerto de Madrid-Barajas. Aquí, en Murcia, el Consistorio municipal ha abierto un libro de firmas para el Pueblo y piensa poner su nombre a una zona urbana sin determinar.

Creo que quien merezca un homenaje, local o nacional, debe disfrutar del mismo en vida pues de los póstumos ni se entera ni disfruta y, si hay gambas se las comen otros mientras él reposa bajo tierra. He asistido a algunos homenajes y siempre he visto lo mismo: muchos a los que se iban a galardonar ya no podían estar presentes, como ocurrió hace años al celebrarse en la localidad de Molina de Segura en honor de murcianos que se lo merecían, entre ellos mi buen amigo Jaime Campmany y Díez de Revenga, al que asistió su viuda y un hijo que, donde varios de los nombrados no pudieron presentarse pues ya no vivían. Asistí a este acto acompañando a un amigo que se desplazó desde Zaragoza y vimos como, de costumbre, las gambas eran para otros....

Siguen hoy, por tercer día, los homenajes al extinto: despedida con honores militares y traslado a Ávila donde tras un funeral será enterrado en el claustro de su Catedral, a la espera de la celebración en Madrid de un funeral de Estado y. también,  si se le ocurre algo más a algún iluminado de los que no se acordó de él mientras vivía, pues así es el.
Mundo donde vivimos que, en lo referente a España, no veo tenga solución ya que, en seguida, sin seguir sus huellas que tanto han resaltado, muy pronto empezarán otra vez a discutir si eran churras o merinas...

Murcia, 25 de Marzo de 2014-03-25                         José María Vela Urrea 

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