Voy a exponer
algunas cosas que sucedieron en 1939, como continuación de los años anteriores,
pasando carencias, hambre y frío ya que llegó hasta aquí una aurora boreal
-que no ví- pero
que la ignorancia de la gente interpretó era el resplandor del incendio de
Barcelona; después, el 19 de Marzo, cayó una gran nevada y, el 29 con sol, nos
despertó un gran repicar de campanas, que no habíamos oído durante tres años, debido
a haberse apoderado de los centros oficiales los adictos al nuevo régimen
mientras huían hacia Alicante quienes
habían gobernado hasta el día antes.
Y seguimos igual,
aunque esa vez sin dinero, ya que no valía nada la moneda del anterior gobierno;
sólo unas monedas de cobre de 5 y 10 céntimos que tenía yo. Nos dieron nuevas
cartillas de racionamiento para, cuando había reparto, retirar un octavo de
litro de aceite o, también 100
gramos de pan, que unas veces lo hacían con harina de
panizo o con la sin cernir de cebada.
Recuerdo una pintada
en una casa con fachada enlucida de amarillo, en plaza de Santa Gertrudis
esquina, entonces, a calle de San Judas -hoy parte de la
Gran Vía- con una de las consignas del
Régimen “Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan”.
Lo primero, salvo
que se refiriera a la cocina, era relativa ya que había poco que echar a
la olla, aparte de
que estábamos en Primavera y ya no hacía frío. Lo segundo era más problemático,
pues la exigua ración de pan muchas veces no se podía pagar. También recuerdo
haber visto ese verano una caravana de máquinas trilladoras, así como de
segadores andando,
con su hato y su corvilla, hacia la
Mancha a ganar algunas pesetas.
Otra de la
consignas, en carteles colocados en las entradas a la Ciudad , era : “En este Municipio están prohibidas la
mendicidad y la blasfemia”. De lo segundo hemos mejorado bastante, pues ya
no se oyen tantas como antaño, aunque lo relacionado con la mendicidad, esta se
ha internacionalizado y modernizado. Hoy es corriente ver, en el espacio de 20 metros , hasta cuatro
-de todas razas y colores- pidiendo, unos de pié y otros sentados, con algún
cartel explicando su situación, o dejando el bote o caja durante alguna
ausencia; otros se han modernizado hasta tener teléfono móvil.
Para lo que no
encuentro una explicación lógica es a lo siguiente; los procedentes de países
africanos, dicen que para no ver a su familia morir de hambre, tardan unos dos años hasta donde sólo
tienen que cruzar unos 15 kms. de mar, cuando los procedentes de diversos
países de América están a miles de kms. y el viaje en barco o avión tiene un coste bastante elevado. ¿Cómo han llegado
éstos?
Si el Gobierno
desea disminuir parte de la economía sumergida y que haya algún trabajo para
los españoles, estimo debe realizar una limpieza
completa del País, poniendo a disposición de las Embajadas de sus naciones,
para repatriarlos a su costa, a TODOS
los que se encuentren en situación
irregular, pidiendo limosna, delinquiendo o ejerciendo la prostitución. Se exceptuarían
los que tuviesen contrato de trabajo y pagasen
impuestos, con lo cual los mendigos nacionales podrían ejercer su
actividad.
Murcia, 26 de
Febrero de 2.014 José
María Vela Urrea
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