jueves, 6 de marzo de 2014

LIBERTAD DE EXPRESIÓN.-Artículo 20 de la Constitución


        Ha oído por la radio el comentario sobre una expresión utilizada en un debate parlamentario que, aunque le doy toda la razón tanto en su contenido como por el uso del citado Artículo, considero no es forma de comportarse en público por una persona con quien, por cortesía parlamentaria, se la llama “Señoría”, cuando hay otras palabras en castellano para calificarla.

La expresión ha sido “En mi coño mando yo”, y le doy toda la razón. No solo en esa parte que está entre las piernas de una mujer, que ella abre cuando le apetece o conviene, sino en otras partes del cuerpo femenino, adorables por los hombres, ella es la dueña de todas, aunque estimo que ese lenguaje es más propio de un burdel, a usar en las márgenes de una carretera buscando clientes o en la sección de “Contactos” de cualquier periódico. Creo que su Partido la debe sustituir y mandarla a otro sitio más apropiado, como alguno de los citados  para utilizar ese lenguaje, donde, supongo, es de uso corriente, que no en la Cámara del Congreso de Diputados donde, dicen, están los representantes del Pueblo y debe utilizarse un lenguaje correcto, no soez, aunque falta saber si dicha “Señoría” actúa en representación de una parte específica del mismo donde, en dicho caso, tendría alguna justificación emplear esta expresión.

Hay algunos ocupantes de escaño que, por sus “deslumbrantes ideas”  deberían estar en otro sitio ya que el burrico que encabezaba el tiro de caballerías de un carro tenía más inteligencia que ellos al  guiarlo hasta destino mientras el carretero dormía
en el mismo sobre las enjalmas.

Otra cosa ha sido, escuchar el ruido y palabras de un grupo de estudiantes, ya mayorcitos, a los cuales se les supone tienen conocimiento de lo que hacen -aunque deberían examinarse sus expedientes académicos- durante un acto en que intervenía el señor Baltasar Garzón.

Esta persona, que está inhabilitada por la Judicatura por bastantes años, tiene como todos los españoles, el derecho que le confiere el citado Artículo. Lo extraño del caso es que una Universidad -donde se supone se imparte la  asignatura de Derecho-
pueda invitar al citado a un acto a celebrar en ella debiendo admitir, además, que le habrán pagado por su intervención y exista una factura con su correspondiente IVA
que beneficie a la Hacienda Pública, lo cual ya sería el colmo.

            Opino que dichos estudiantes deben ir pensando en otras opciones como son las de trabajar en alguna de sus aficiones -si es que tienen preferencia por alguna labor- o ver si tienen suerte en la política, tal y como encaminan sus pasos.

            Estas son algunas de las cosas que nos ha tocado oír, que pasan en la España actual y que, por lo visto, son de difícil solución, cuando algunas se prodigan de forma reiterada por quienes no saben el sitio en que se encuentran.


Murcia, 12 de Febrero de 2014                      José María Vela Urrea            

No hay comentarios: