Ha oído por la radio el comentario sobre una expresión utilizada en un debate parlamentario que, aunque le doy toda la razón tanto en su contenido como por el uso del citado Artículo, considero no es forma de comportarse en público por una persona con quien, por cortesía parlamentaria, se la llama “Señoría”, cuando hay otras palabras en castellano para calificarla.
La
expresión ha sido “En mi coño mando yo”,
y le doy toda la razón. No solo en esa parte que está entre las piernas de una
mujer, que ella abre cuando le apetece o conviene, sino en otras partes del
cuerpo femenino, adorables por los hombres, ella es la dueña de todas, aunque
estimo que ese lenguaje es más propio de un burdel, a usar en las márgenes de
una carretera buscando clientes o en la sección de “Contactos” de cualquier
periódico. Creo que su Partido la debe sustituir y mandarla a otro sitio más
apropiado, como alguno de los citados para utilizar ese lenguaje, donde, supongo, es
de uso corriente, que no en la
Cámara del Congreso de Diputados donde, dicen, están los
representantes del Pueblo y debe utilizarse un lenguaje correcto, no soez,
aunque falta saber si dicha “Señoría” actúa en representación de una parte
específica del mismo donde, en dicho caso, tendría alguna justificación emplear
esta expresión.
Hay
algunos ocupantes de escaño que, por sus “deslumbrantes
ideas” deberían estar en otro sitio
ya que el burrico que encabezaba el tiro de caballerías de un carro tenía más
inteligencia que ellos al guiarlo hasta
destino mientras el carretero dormía
en el mismo sobre
las enjalmas.
Otra
cosa ha sido, escuchar el ruido y palabras de un grupo de estudiantes, ya
mayorcitos, a los cuales se les supone tienen conocimiento de lo que hacen
-aunque deberían examinarse sus expedientes académicos- durante un acto en que
intervenía el señor Baltasar Garzón.
Esta
persona, que está inhabilitada por la Judicatura por bastantes años, tiene como todos
los españoles, el derecho que le confiere el citado Artículo. Lo extraño del
caso es que una Universidad -donde se supone se imparte la asignatura de Derecho-
pueda invitar al
citado a un acto a celebrar en ella debiendo admitir, además, que le habrán
pagado por su intervención y exista una factura con su correspondiente IVA
que beneficie a la Hacienda Pública ,
lo cual ya sería el colmo.
Opino que dichos estudiantes deben
ir pensando en otras opciones como son las de trabajar en alguna de sus
aficiones -si es que tienen preferencia por alguna labor- o ver si tienen
suerte en la política, tal y como encaminan sus pasos.
Estas son algunas de las cosas que
nos ha tocado oír, que pasan en la
España actual y que, por lo visto, son de difícil solución,
cuando algunas se prodigan de forma reiterada por quienes no saben el sitio en
que se encuentran.
Murcia, 12 de
Febrero de 2014 José
María Vela Urrea
No hay comentarios:
Publicar un comentario