Desde el inicio de
los tiempos el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse con sus
semejantes por diversos motivos. comenzando en los primeros imperios cuando el
soberano debía estar al corriente de lo que ocurría hasta en el más lejano
rincón de su reino.
En aquellos tiempos
se recurrió a encender antorchas por la noche en elevadas cumbres,
convenidas de
antemano para avisar, por ejemplo, si había algún navío enemigo en las costas
cercanas o si se habían observado movimiento de tropas avanzando en dirección
determinada, las cuales transmitían desde una torre o fortaleza elevada a otra
en igual posición más próxima, hasta llegar al sitio donde debían estar
prevenidos.
Las señales de humo
y el sonido de tambores fueron medios también utilizados, al igual que los
correos a pié, como el chasqui colombiano, y a caballo, así como las postas; el ferrocarril facilitó el envío de noticias, tales
como que un periódico impreso en Madrid estuviera en la mañana siguiente en
Murcia.
También hubo, y
para distancias cortas de día, los telégrafos de señales con distintas
posiciones de dos tablas situadas sobre en palo y en la Marina se utilizaba el
telégrafo de banderas. Después al
inventarse la telegrafía eléctrica, el Morse y la radio, su utilizó el primero, heliográficamente, como señales
luminosas al reflejarse el Sol en un espejo.
El teléfono
facilitó la comunicación hablada hasta llegar a la rapidez de hoy, al igual que
la radio y la televisión al transmitir noticias o imágenes en tiempo real, mientras distintos y actuales medios de comunicación social realizan una
labor similar.
Otra forma de
comunicarse fue, y es, el “boca a boca”. Después de la guerra un chiste
político, por ejemplo, de los que se hicieron entonces corría como la pólvora
por todo el país, bien al darlo a conocer telefónicamente, por carta o por
algún viajero. La radio también contribuyó al difundir otros más inocentes
tales como los famosos “qué le dijo”
(Ejemplo: ¿qué le dijo la sartén al cazo? Apártate que me tiznas) o aquel
cantado de “los transportes de la
RENFE solo tienen una pega: que se sabe cuando sales pero
nunca cuando llegas” con su estribillo : ¡Hay que tío, hay que tío, que puyazo
le ha metido!”
Hoy el pueblo
español preocupado en otros asuntos tales como pagar deudas o ver como llegar a
fin de mes, al parecer ha perdido el
sentido del humor toda vez que ya no se escuchan tantos chistes (el Pueblo
siempre dice la verdad) como en aquellos tiempos de hambre, escasez y penurias que nos tocó pasar a
muchos y que ahora solo son viejos recuerdos cuando, en otros aspectos, se
repite la Historia.
El próximo paso en
las comunicaciones será potenciar la telepatía y practicarla sin barreras
idiomáticas.
Murcia, 19 de
Febrero de 2014 José
María Vela Urrea
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