ESPÉRAME
Te
llevó Dios al cielo, tu morada,
y
quedé sólo, inmensamente solo,
sin la
dulzura de amor de tu mirada..
Espérame
Iré al
sitio que tengo reservado;
primero
contigo en esta fosa,
después
en la Gloria a
tu lado.
3 Julio
1976. En su tumba.
¡¡ SOLICO !!
Una
madrugá, llenica d'estrellas
cuanti
estaban solos,
junticos, elante de Dios,
en
sus brazos, muerta, se queó ella.
Sin
náica en el mundo pa volcar su amor
dimpués
del entierro
queó
sin esposa, solo en su dolor.
Alluego,
en su máere, puso su fervor,
y una
mañana, con sol, sin estrellas,
se
murió la vieja, y queó solico...
¡¡
Solico sin ellas !!
JUNTOS
Espérame...
escribió él a ella.
Y
pasaron años.
Cuando
se encontraron de nuevo,
ella estaba radiante de belleza.
Su
cabello, gris acero,
nimbaba su grácil cabeza con una refulgente aureola;
sus
ojos verde-gris, brillaban de dicha,
y su sonrisa era tan amplia y alegre como
siempre.
¡Qué
poco has tardado! exclamó extendiendo sus manos hacia él,
con el amor que
siempre le había tenido.
¡Ya no
nos separaremos nunca más! respondió él,
alargando sus manos para unirlas con
las suyas.
Después,
cubiertos con albas vestiduras,
juntos, cogidos de la mano, plenos de felicidad
y alegría,
prosiguieron su caminar,
pisando nubes, hacia el sitio que ambos
tenían reservado.
MI
PAÑUELO
Murió
en mis brazos el ser amado
llevándose
con ella mi amor
y mi
pañuelo, de llanto empapado,
quedando
sólo en mi dolor.
Cubría
su rostro este pañuelo,
como
amparo del contacto exterior;
cuando
nos juntemos en el Cielo
retiraré
mis lágrimas de amor.
Espero
resignado ese día;
confío
en la bondad de Dios.
Habrá
en el Cielo fiesta y alegría
al
juntarnos allí otra vez los dos.
19
Noviembre 2005.
Santa
Isabel, reina de Hungría,
día de su Santo.
POSTRER UNION
Iré a la tumba vestido de huertano
para juntar a los tuyos los mis huesos
por la extensión de siglos en
largo beso
como homenaje de amor de tu
murciano.
Romped su caja dentro de la huesa;
sacadme de la mía y echadme a su lado...
Así la unión postrera será
pronta,
y con alcahuetes de necrófagos
gusanos
en prieto y eterno abrazo, ya
sin prisas,
tus huesos y los míos, pasado
hecho cenizas,
se juntarán durante el tiempo que quieran los humanos
Esto es mi deseo y testamento;
si lo cumplís conforme pido,
tendréis el agradecimiento de
este muerto.
(De ISABEL, POESIAS
TRISTES, de José María Vela Urrea)
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