VIAJE A VIETNAM EN FEBRERO DE 2013
En Hanoi, como en
muchas poblaciones de Vietnam, impera la moto como vehículo popular pues
circulan en cantidades inconmensurables, parecen como un enjambre, y en una
ciudad con pocos semáforos circulan bastante bien, como se puede ver en la
Plaza de Tahi To. Cosa corriente y normal es que algunas llevan cuatro
ocupantes, las lavan junto a cualquier cauce de agua y sirven hasta para dormir
la siesta. En esta ciudad quedan muchos edificios de la época en que Indochina
era una colonia francesa. Los rótulos están en caracteres latinos con unos
peculiares acentos, algunos en ingles. La Catedral de San José es de estilo
neogótico con algunos detalles franceses.
El Templo de la
Literatura, la Universidad para los hijos de los Mandarines, remata su cubierta
con la clásica curvatura china en las esquinas de su cubierta. El mausoleo a Ho
Chin Min preside una gran plaza con muchas banderas rojas y poco jardín. Su
casa está conservada como un museo. En
cambio, el antiguo Palacio del Gobernador General de Indochina es de claro
estilo francés y está rodeado de espléndidos jardines. Una de las atracciones
turísticas de la ciudad es la de darse un paso por su calles a bordo de un
triciclo, una butaca con ruedas, matriculada y tripulada por el que le da a los
pedales. Algunas calles tienen una divisoria central de barandilla para separar
el tráfico en dos direcciones.
La bahía de Along
es otro atractivo turístico al efectuar un crucero por entre gran número altos
islotes en navíos que son hoteles flotantes siendo curiosa la visita a la cueva
de Tien Ong para admirar sus iluminadas estalactitas que reflejan el verdor de
las aguas desde las rocas marinas hasta su blanca altura. En algunos de estos
islotes existen aldeas de pescadores con casa flotantes sobre bidones o en las
propias embarcaciones.
En Hue existe una
pagoda típicamente china, la de Thien Mu, templo que tiene un curioso y muy
florido altar principal, con una escuela especial para formación de monjes,
entre amplios jardines. Aquí está la ciudadela que albergaba en su interior la
Ciudad Imperial, con un gran espacio destinado a la Sala del Trono y también el
túmulo real de Minh Mang hecho con piedra blanca, todo muy bien conservado. En el mercado de
Dong Ba hay un gran surtido de productos de todas clases: dulces, abanicos,
ropa,
paraguas y
comestibles; es como un supermercado, cubierto y al aire libre.
En Hoi An existe
una cueva de mármol con una gigantesca estatua de Buda, de pié, bendiciendo con
la mano izquierda. También una curiosa puerta cubierta japonesa y el Altar de
la Diosa del Mar con escritos de caracteres asiáticos con unas curiosas
espirales de alambre para colgar expresando un deseo escrito.
Es típico, en Buon
Ma Thuat darse un paseo turístico sobre un elefante por entre campos plantados
de arroz y visitar su típico mercado al aire libre donde se vende de
todo, pescado,
verduras, frutas, el cual se puede recorrer a bordo de la moto familiar.
Ho-Chi-Min, antes
Saigón tiene, entre otos edificios importantes, la Catedral de Notre Dame, de
estilo neo-gótico, y otros de la época francesa, tales como la Central de
Correos, edificio diseñado por Gustav Eiffel,
el Ayuntamiento, la Ópera, el Palacio de la Independencia y el edificio
más alto de la ciudad, dotado con un helipuerto casi en su cumbre, colgando
sobre el vacío.
Cuando se realiza
un crucero por el caudaloso rio Mekong se encuentra uno con una cosa
inesperada. Las calles de Cai Be tienen un compacto tráfico de motos y el
transporte fluvial con muy variadas mercancías, entre ellos el de tierra para
una fábrica de bloques sita en una orilla y,
ante la fachada principal del templo de la religión Cao Dai , cuyo altar principal
está presidido por un cuadro con un ojo, se halla una alta columna con sus
cuatro caras cuajadas de cruces gamadas y lo único que cabe pensar es que por
aquí llegó algún fanático nazi. Un barco para este crucero es como un hotel
flotante y sus orillas están ocupadas por casas y sus mercados situados en el
río. La parada en Duong Dong permite disfrutar de sus jardines y playa de fina
y limpia arena, equipada para los turistas, así como su curiosa manera de
realizar la pesca de peces pequeños con unas redes especiales.
Estas son, a
grandes rasgos, muchas de las cosas que se pueden admirar en un país que,
después de la época colonial francesa, y
conservando muchas de sus costumbres, empieza a situarse en el ámbito mundial,
pues ya se ha abierto al turismo.