2013-06-19
Son las 22,45 horas
del Miércoles 19 de Junio de 2013. Vivo en la calle Obispo Sancho Dávila que
empieza en Avenida Marqués de los Vélez y acaba en Arquitecto Piñero a la cual y frente al final
de la calle primero citada, se halla la fachada del patio de un colegio que no
sé de quien será pero cuando se
construyó lo fue para los Maristas.
Aquí, en ese patio,
organiza no se quien, y con bastante frecuencia en los meses veraniegos, unos
llamados “festivales” donde unos “artistas” equipados con potentes
equipos de megafonía se dedican a emitir “sus
berridos” acompañados con los ”ruidos”
más dispares, ignorando si tendrán permiso gubernativo o municipal para
celebrarlos ya que con el reparto de “competencias”
puede que lo conceda uno de los entes citados y corresponda a otro su
vigilancia y el cumplimiento de las leyes.
A esa hora he
llamado al 091, Policía Nacional, para explicar lo que sucede. Me atiende muy
amablemente el agente que me escucha, diciéndome que eso es “competencia” de la Policía Municipal,
que tiene el sonómetro, un aparato para medir los decibelios que se emiten,
diciéndome les llame a ellos.
Respondo que eso lo
he hecho otras veces y que por aquí no ha venido nadie en unas horas que,
estimo, son para el descanso nocturno, (es posible lo estén practicando los
guardias) cosa que aquí, en este País, no parece preocupar mucho a nadie.
Este Reino de
Taifas en que se ha convertido España con el reparto de “competencias”
hace que, al final,
el sentido común quede totalmente anulado, cuando existen normas
y disposiciones de
ámbito nacional para obligar a las
discotecas a que isonoricen todo su entorno para no molestar al vecindario y,
en cambio, se pase olímpicamente en lo que se realiza al aire libre.
He observado, en
otros países de Europa, el acatamiento
con que se cumple todo lo relativo a respetar el descanso nocturno pues, hasta en
las salidas de las discotecas, salvo muy raras excepciones, no se origina
ningún ruido, fuera de los normales de poner en marcha algún vehículo.
Aquí, con “las competencias”, NADIE se preocupa
de nada y, díganme Vdes.. si cualquier persona que por esos “ruidos” no puede iniciar su descanso
nocturno hasta la hora en que se les ocurra a los del “festival” terminarlo, está al otro día, en condiciones
normales de acudir
en perfecta forma a su puesto de trabajo, salvo que sea uno de los que están
incluidos en el alto censo de parados que existen en nuestro País.
Siempre se ha
considerado a España, fuera de nuestras fronteras, como “Un
País de pandereta”. Ahora tendrán que cambiar el concepto por el de “festivales”, pues hay que ver los que
se organizan -y a qué precios- cuando visita el solar hispano algún
“consagrado” extranjero para dar
un único “concierto”. Puede que el
País esté mal, pero sus fans sacan
dinero de cualquier sitio para agotar las localidades rápidamente, siendo muy
posible que eso no se considere “evasión
de capitales” al llevarse el dinerito a otro País con la ventaja, además,
de cambiar euros por dólares.
Murcia, 19 de Junio
de 2013 José
María Vela Urrea