2013-06-28
Nací el domingo 12
de Junio de 1927, domingo, víspera de San Antonio, a las 10 de su mañana,
siendo bautizado en la iglesia de Santa Eulalia. Mi primera escuela fue el
Colegio de San Antonio, sito en la calle Conde de Roche; con la Cartilla, el
RAYAS y el CATÓN aprendí a leer, y a escribir con una pizarra y un pizarrín;
después haciendo palotes y utilizando cuadernos de letras redondilla e inglesa.
Al pasar a otra clase me ilustré leyendo CORAZÓN, de Edmundo de Amicis, y el Quijote.
Mi padre era Jefe
de Oficina y traductor de idiomas -sabía varios- tenía un buen empleo en una firma exportadora
y nosotros vivíamos holgadamente. En
1935 dejé ese Colegio y pasé a la escuela aneja a la Normal, clases tercera y
cuarta, sita en la Plaza de Fontes. Mis padres tenían el propósito de que
ingresara en el Instituto en Septiembre de 1936, cosa que no pude hacer nunca
por el alzamiento militar del 18 de Julio
Este suceso nos
cambió la vida a todos. Mi padre cayó enfermo con una parálisis en Enero de
1937, y quedo postrado en la cama hasta que, en Septiembre de 1939, un hermano
de mi Madre, taxista en Barcelona, vino a recogernos con su coche para
llevarnos a la Ciudad Condal para ver si allí conseguía curar; falleció el 29
de Noviembre y mi Madre, mi hermana y yo regresamos a Murcia, donde, a los 12
años, tuve que empezar a trabajar en lo que salía, como aprendiz en talleres
que, al llegar el sábado no pagaban, por cual el lunes iba a otro sitio, a ver
si había más suerte.
No voy a contar mi
periplo laboral. Lo único es que lo poco que sé ha sido gracias a mi afán de
ilustrarme todo cuanto he podido leyendo mucho y estudiando por mi cuenta.
Llegué a Delineante Proyectista y, jubilado,
colaborador en un Diario a página entera.
Actualmente cuando
se cuestiona la EDUCACIÓN (que esa se adquiere en casa) pues en la escuela lo
que debe impartirse es enseñanza para que los alumnos obtengan unos
CONOCIMIENTOS formando
a los estudiantes para que consigan una CULTURA, no concibo que haya quienes NI
ESTUDIEN NI TRABAJEN.
El trabajo está mal
en esta época pero, adquirir conocimientos depende de uno mismo,
por lo que debo
suponer que los actúan de esta forma son unos vagos parásitos que hoy viven a
costa de otros, sin llegar a pensar que cuando falten los que les mantienen
serán unos desgraciados, sin oficio ni beneficio, teniendo como único porvenir
engrosar el número de mendigos o el de malhechores, si desean vivir de otra
forma.
Mucho se discute
hoy en las esferas gubernamentales sobre la concesión de becas y los
porcentajes a que debe llegar un
estudiante para tener acceso a las mismas.
Lo primero que debe
hacerse, según mi opinión, es aprovechar los libros de estudio ya que 2 más
siempre serán 4, al igual que 1 más 3; que lo de “dadme un punto de apoyo y levantaré al Mundo” viene de la Grecia
antigua y es inalterable, como otras muchas cosas. Estimo que deben utilizarse
en la primera enseñanza los textos de conocimientos primordiales e invariables,
y no tener que adquirir nuevos libros en
cada curso ya que, al fin y al cabo dicen lo mismo, evitando un gasto
innecesario a las familias y, al
Estado, la
supresión de becas para su renovación anual.
Muy distinto es,
para los estudios superiores que, para informar de nuevos avances en el saber
humano, se editen cada curso unos fascículos que incrementen los conocimientos anteriores con
los que han surgido después y estar al día en las diversas ramas del saber
humano ya que existiendo desde la primera Universidad distintos conocimientos
básicos que han llegado hasta nuestros días, estos han aumentado con nuevos descubrimientos.
Ambas cosas
ayudarían a las economías familiares, si en su seno existían quienes valían
para estudiar, pudiesen aprovechar esta cualidad.
Otra cosa son las
Becas de estudios. Bien sabido es que las clases pudientes envían a sus hijos a
los mejores centros de enseñanza. Por el contrario, las clases humildes son las
que precisan que sus vástagos, si tienen facultades, las consigan para iniciar una carrera
ya que en caso
contrario lo que deben hacer es aprender un oficio manual, que también es
necesario que existan. Por ejemplo, siempre harán falta buenos mecánicos o los
que trabajen en fábricas de cualquier producto. Y la beca, como un jornal, hay
que ganarla con dedicación y aprovechamiento consiguiendo, como mínimo, un
APROBADO, mejor si es un SOBRESALIENTE y más todavía si es MATRICULA DE HONOR.
Estos son los pasos
para que la juventud, si vale, vislumbre un porvenir para resolver su vida
aunque, lamentablemente y por las circunstancias actuales, haya muchos que, una
vez acabados estudios -y si es con altas calificaciones, mejor todavía- se vean
obligados a emigrar al no obtener empleos aquí en sus especialidades, gran
desgracia para España
pues ha gastado un
dinero público para que luego se beneficie cualquier otro País, ya que aquí no se han programado
empleos suficientes esperando a nuevas promociones.
Considero que esa
es la forma lógica, y económica, de actuar, dejándose de discusiones bizantinas
de si debe aplicare un porcentaje u otro, de si unas asignaturas puntúan y
otras no cuando, lo que debe fomentarse, fuera de ideologías políticas, es el
incremento del saber en todos los estudiantes que valgan pues, los que no
sirvan para ese menester, es probable sean aprovechables en algún otro oficio, ya
que el TRABAJO es tan digno como los
CONOCIMIENTOS superiores, recordando además que las huelgas y manifestaciones
para reivindicar cualquier cosa, ocasionan pérdidas de días lectivos.
Murcia 28 de Junio
de 2013 José
María Vela Urrea