martes, 7 de mayo de 2013

TERRITORIO ABANDONADO


Este título podría ser el de una película de actualidad, aplicable a cualquier pedazo de una Nación donde hubiese una parte de la misma en la cual, algunos descerebrados, quisieran que el territorio donde ellos residían e intentaban gobernar totalmente, en su
afán de absolutismo independentista, obtuviese la segregación del resto del País  para vivir ellos a su aire y medro dictatorial,  sojuzgando a los habitantes del mismo.

Bien saben, aunque no lo dicen, que si consiguieran realizar su propósito, de una riqueza relativa, en las circunstancias actuales, pasarían  a “gozar” de una soledad total al tiempo que incrementaban la pobreza del Pueblo cuando no el exilio, de la mayoría.

El Gobierno de la Nación de la que intentaban segregarse adoptaría las medidas que considerase necesarias para mantener un status adecuado con dicho territorio. Lo primero que haría, en un orden no señalado, sería establecer unas fronteras férreas para que no entrase ni saliese nadie ni nada,  un bloqueo naval de puertos y un traslado de aviones, al tiempo que evacuaba todo el material rodante ferroviario para dejarle incomunicado,  junto con toda la maquinaria de obras públicas, todo ello bajo custodia militar, mientras otras fuerzas de seguridad del Estado escoltaría todo el efectivo que hubiese en el Banco nacional así como el de las entidades bancarias cuyas centrales radicasen en cualquier otra capital del territorio bajo su jurisdicción.

También invalidaría todos los documentos de identidad de los nacidos en aquel territorio, así como los pasaportes que tuviesen los mismos, con lo cual algunos no podrían viajar a los paraísos fiscales donde han “emigrado” la mayoría de sus capitales dinerarios, reunidos en épocas anteriores de forma poco ortodoxa.

Únase a ello, con el añadido de algunas otras cosas que se podrían hacer, el corte de los
lazos comerciales con los que radicasen en este territorio al que no se le exportaría nada, por lo cual quedarían aislados y pendientes de sus propios recursos internos.

Piensen que allí la vida ya no sería de color de rosa y los independentistas no sería muy apreciados desde el momento en que la población era sometida a la incomunicación y el umbral de pobreza se situaba mucho más próximo.

No creo que, a la vista de este anticipo de situación, quienes piensen que eso les puede pasar a ellos, tengan el menor deseo de que suceda todo eso como mínimo.

Y colorín,  colorado, este cuento, que puede hacerse realidad, se ha acabado.

Ahora solo falta que alguien realice esa  película, la exhiba en los cines de ese territorio, que el Pueblo se aplique el cuento, y actúe contra quienes, desprovistos de un ideal patrio (sólo tienen el suyo de ambición de mando y lucro particular) le han situado junto
a un precipicio en el que, como caigan, sus mandamases se fugarían bien lejos (si podían), a disfrutar de los caudales que han acumulado durante sus actuaciones.

Murcia, 25 Abril 2013                         José María Vela Urrea