Al escuchar ahora
la relación que hacen en algunos medios de los cantos de Navidad,
en que aparte de
citar los de algunos payasos actuales, hacen una alusión a Papá Noel,
a celebrar en los
primeros días del próximo año, en forma de espectáculo en locales públicos,
adquiriendo la entrada, en un intento de introducir en nuestras costumbre
algunas sajonas, tal y como ya han conseguido con la fiesta de Hallowen, que
tan trágicas consecuencias ha tenido este año en Madrid, pues la celebración
aquí ha sido muy diferente de que nos ha mostrado el cine se hace en Norteamérica,
pues allí la hacen vistiendo disfraces muy raros y aquí la han hecho en un
macrofestival en un local cerrado -Madrid Arena- con actuación de un grupo
folclórico de “canciones” en inglés, con la juventud levantando los brazos para
aplaudir donde, al parecer se vendieron localidades que excedían a la capacidad
del local, incrementada con una invasión de los que se colaron y de otra
multitud que hacía “botellón” en las proximidades con el resultado de cinco
muertes por una estampida a causa de unas explosiones de petardos y bengalas
lanzadas por algún irresponsable.
Que yo recuerde lo primero que nos invadió fue
White Christmas (Navidades blancas) con la voz maravillosa y profunda de Bing
Crosby; también la
“Noche de paz” con
el título de “Silent nihg” . Después, en castellano “El tamborilero” con
Raphael y el flamenco “Los peces en el río”
Ahora me han venido
a la memoria algunos de los aguilandos que cantábamos los niños antes de la
guerra, muy distintos a la evolución de los mismos con el paso de los años.
San José era
carpintero –y la Virgen lavandera- el Niño labra la Cruz- porque ha de morir en
ella.
La Virgen lava pañales – y los tiende en el
romero – los pajaritos cantando – y las nubes sonriendo.
Por debajo de esta puerta – se ven los ojos
de un gato- Esta si que es buena casa –
que nos darán aguilando.
Por debajo de esta
puerta - se ve un montón de ceniza – Esta si que es buena casa- que nos darán
longaniza.
A esta puerta hemos
llegado- cuatrocientos en pandilla- si
quieres que nos sentemos- saca cuatrocientas sillas.
A esta puerta hemos
llegado- cuatro amigos a cantar- uno cojo y otro manco – y otro que no puede
andar.
En el portal de
Belén – hay un tío haciendo gachas – con la cuchara en la mano- repartiendo a
las muchachas.
En el portal de
Belén- hay un tío cachirulo –que tiene
las uñas negras – de tanto rascarse el culo.
Estos son algunos
con los que, en nuestra inocencia, deleitábamos a la familia y amistades en
unas fiestas que se celebraban en casa para comer la familia reunida en los
días navideños.
Murcia, 1 de Diciembre de 2012 José María Vela Urrea