Empiezo por decir que ignoro totalmente todo
lo que estuvo incluido dentro de esa asignatura con la que, al parecer, se ha
intentando politizar a los estudiantes de cualquier edad desde la más temprana.
Y también como ha quedado después de la última anunciada reforma.
Voy a referirme, por tanto, a lo que me pasó a
mí, hablando de los años 1932 a 1939.
Antes de la guerra asistí, primero al Colegio
de San Antonio, que estaba en la calle de Conde de Roche, próximo a mi casa en
calle de Vinadel. Por el nombre se puede comprobar que tenía cierto matiz
religioso, solo utilizado en asistencia, por las tardes a un rato a su Capilla.
Los libros eran el CATON y el RAYAS para aprender a leer y la enciclopedia
Dalmau Carles, grado primero; para lectura se utilizaba CORAZON, de Edmundo de
Amicis y el QUIJOTE, de Cervantes. No había ninguna imposición tanto de índole
religiosa como de idealismo republicano.
Desde 1935 hasta el inicio de la guerra,
asistí a las clases 3ª y 4ª de la
Escuela aneja a la Normal, sita en la Plaza de Fontes, donde después se
construyó el Cine Salzillo. Allí lo único con matiz político era, para la clase
de escritura, copiar fragmentos de la entonces vigente Constitución y las
enciclopedias cíclico-pedagógicas de Dalmau
Carles, grado 2º y medio. Igualmente cuando pasé un corto espacio de tiempo al
Grupo Andrés Baquero, sito –hoy todavía- en calle Obispo Frutos donde, además,
había clase de Dibujo, mas bien calco. Después lo hice a una escuela rural sita
en el Camino a Puente Tocinos, donde el Profesor D. Eduardo Cavero Jávega, de
inolvidable recuerdo,
debía bregar desde párvulos hasta los más
mayorcitos y con chicas cuando impusieron clases mixtas, y allí solo había una
y un Maestro. Con el grado Medio llegué hasta lo último que había en
Aritmética: la raíz cúbica, que hoy se saca con calculadoras de bolsillo. En la
guerra nos apuntaron a los Pioneros, sin darnos nada, y en 1939 al Frente de
Juventudes, también sin dar nada, pero haciendo un poco de instrucción militar.
Y a este libro voy a referirme. En sus 616
páginas tenía lo siguiente: Lengua castellana, Aritmética, Geometría,
Geografía, Historia de España, Física, Química, Historia Natural, Fisiología,
Higiene, Agricultura, Industria, Comercio, Derecho, Educación Social y Moral
Cívica. Sólo dimos totalmente los 5 primeros apartados, algo de Física,
Educación Social y Moral Cívica, éstas últimas para saber comportarnos como era
debido al tratar con otras personas.. UN SOLO LIBRO con algunas cosas que son
inamovibles como el verbo HABER, que no variará nunca, que 2 +2 o 1+3 son
iguales a 4, que el área de un triángulo es base por altura, divido por 2, que
la Reconquista la empezó D. Pelayo y la ultimaron los Reyes Católicos, la
fuerza de la gravedad, etc.
Aparte de ese libro, y de lectura, los
cuadernos de caligrafía, pluma y palillero. Y ahí se acabaron mis estudios,
aunque después ha aprendido algunas cosas mas por mi cuenta ya que siempre he
tenido ansias de saber más, hasta llegar a Delineante Proyectista y colaborador
emérito en un Diario local.
Hoy, lo primero, es que los niños van cargados
de libros que DEBEN CAMBIAR CADA AÑO, sacrificio para los padres y negocios
para las editoriales. Un abuso.
En “La verbena de la Paloma” dice D. Hilarión:
“Hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad”. En mi opinión han
adelantado en la granujeria al tener que
comprar libros cada año como si todo lo antes citado, que es inamovible,
hubiese cambiado, con la particularidad además de haber más ignorancia,
universitarios con faltas de ortografía, suspensos al por mayor, y hasta he
visto dar órdenes ¡en inglès! para hacer ejercicios de correr en el patio de
recreo, aparte de existir un total desconocimiento por parte de los alumnos -y
también por algunas personas mayores- de lo elemental de Educación Cívica en el
trato con otras personas que, en resumen, han situado a España en un lugar bien
lejano de los primeros puestos en la escala mundial en lo que respecta a
conocimientos, gran inconveniente para poder TRABAJAR en el mundo actual, donde
solo hay una parte pequeña de la juventud que ha aprendido algo de nuevas
tecnologías e idiomas (informática, trabajos de laboratorio e inglés) que, en
cuanto pueden, abandonan nuestro País al comprobar que aquí no van a poder
desarrollar sus conocimientos e iniciar una vida con futuro.
Eso, ya lo ví en 1939 y lo que siento es no
haber tenido la ocasión de poder salir de aquí donde lo único que pude hacer,
para conseguir sobrevivir fué trabajar en el pluriempleo, 18 horas diarias en tres sitios distintos, ya
que da la casualidad de que los seres humanos tenemos el “vicio” de comer...
Así es que no vengan ahora algunos gobernantes
con la “educación para la ciudadanía”
pues con eso y la carga política que puedan
introducirle no se levanta a un País.
Ilustración aparte, de cosas útiles y de
aplicación actual, así como con una formación laboral adecuada y actualizada es
con lo que se consigue formar a personas que puedan, por lo menos, trabajar con
algún conocimiento, cuando el aprendizaje de un oficio manual (mecánico,
tornero, reparar electrodomésticos, etc.) solo se consigue no teniendo miedo a
mancharse las manos de grasa, por ejemplo, cosa imposible de hacer cuando se
pasan de los 25 años y le han intentado enseñar los que eran las válvulas
Rimlock, en radio (sin poder mostrar ninguna al no existir ya), cuando lo
actual, en ese momento, eran los transistores.
De esa manera España no irá a ningún sitio. Y
gastando dinero en estudios para que después deban emigrar quienes valgan algo,
tampoco.
Murcia, 15 Septiembre 2012 José María Vela Urea.