Estamento donde se
toman las más diversas y raras decisiones que asombran, por lo menos así lo
supongo, a la mayoría de los mortales, desde el momento en que algunas de sus
decisiones se consideran como fallos definitivos, aunque se apoyen en
documentos consultados o pensamientos de los miembros de un Tribunal, del tipo
que sea, que van contra la simple aplicación del llamado “sentido común” que,
en muchos casos, es el menos común de los sentidos. Atención Sr. Ministro de
Justicia.
Ha causado cierto
asombro el fallo del juicio contra el
asesino de más de 70 personas,
en Noruega, y la
cínica declaración del mismo, lamentando que no haber matado a más. Han
estimado que no está loco y, en su condena por un tiempo lo encierran en
estancia con un ordenador, sin conexión
a internet, donde podrá escribir un nuevo “Mein Kampf” de sus ideales, como
Hitler dictó en la prisión de Langberg antes de llegar a ser Canciller de
Alemania y sumirla en una guerra de trágicas consecuencias.
Ignoro como es la
Justicia noruega, y las demás, aunque pienso es ir contra el sentido común que
esté aislado y sin hacer nada en beneficio de la sociedad a la que ha causado
un daño irreparable, ya que el caso, supongo, habría terminado de forma
diferente y rápidamente si lo hubi3esen entregado al furor familiar de sus
víctimas.
Por el cine también
hemos visto a muchos condenados que, con una bola de hierro sujeta a un
tobillo, realizaban trabajos en carreteras y al terminar el trabajo diario eran
recluidos de nuevo en presidio. Estos, por lo menos, realizaban algo en
beneficio de la sociedad a la que habían perjudicado por diversos motivos.
En España, los
tiempos de la Inquisición, por lo que sabemos, debieron de ser horribles para
los condenados por ella, sin un juicio imparcial ni posibilidad de defensa de
ninguna clase. Al “modernizarnos” ahora ocurre aquí, en determinados casos, que
las decisiones recaen en una sola persona la cual puede tener diversos motivos
para actuar y puede equivocarse, cosas
que no debía permitirse ya que todos los informes, de la clase que sean, deben ser
considerados con arreglo a leyes establecidas y, en caso de no existir, aplicar
el sentido común por un grupo de personas, nunca por una solo. Nada de condenas
a miles de años y, poco tiempo después, a la calle..
Estimo que, para
determinados y muy graves casos, debe establecerse la cadena perpetua y, en
general para todos los delincuentes, la obligación de trabajar en beneficio de
la sociedad evitando no sea una carga
para el Pueblo su manutención, alojamiento y asistencia médica si la precisan. Alojarlos
en pueblos abandonados, próximos a su trabajo, bajo vigilancia del Ejército y
Leyes militares, suprimiendo lujosas cárceles.
Usar Skopolamina, para
localizar datos por la Policía, tales como la desaparición de Marta del
Castillo y de los dos niños de Córdoba que, de ser verdad lo difundido por los
medios de comunicación de que el culpable ha sido su padre incinerándolos,
merece como todos los asesinos, de la clase que sean, ser ahorcado, desnudo, con un taparrabos para
evitar trampas y, como en los países árabes, exponerlo colgado al público 24
horas. Para los pirómanos, la hoguera como en tiempos de la Inquisición. Cambiaría
la cosa.
Murcia, 27 de
Agosto de 2012 José Mª Vela
Urrea.