domingo, 23 de septiembre de 2012

LA JUSTICIA



Estamento donde se toman las más diversas y raras decisiones que asombran, por lo menos así lo supongo, a la mayoría de los mortales, desde el momento en que algunas de sus decisiones se consideran como fallos definitivos, aunque se apoyen en documentos consultados o pensamientos de los miembros de un Tribunal, del tipo que sea, que van contra la simple aplicación del llamado “sentido común” que, en muchos casos, es el menos común de los sentidos. Atención Sr. Ministro de Justicia. 

Ha causado cierto asombro el fallo del  juicio contra el asesino de más de 70 personas, 
en Noruega, y la cínica declaración del mismo, lamentando que no haber matado a más. Han estimado que no está loco y, en su condena por un tiempo lo encierran en estancia  con un ordenador, sin conexión a internet, donde podrá escribir un nuevo “Mein Kampf” de sus ideales, como Hitler dictó en la prisión de Langberg antes de llegar a ser Canciller de Alemania y sumirla en una guerra de trágicas consecuencias.

Ignoro como es la Justicia noruega, y las demás, aunque pienso es ir contra el sentido común que esté aislado y sin hacer nada en beneficio de la sociedad a la que ha causado un daño irreparable, ya que el caso, supongo, habría terminado de forma diferente y rápidamente si lo hubi3esen entregado al furor familiar de sus víctimas.

Por el cine también hemos visto a muchos condenados que, con una bola de hierro sujeta a un tobillo, realizaban trabajos en carreteras y al terminar el trabajo diario eran recluidos de nuevo en presidio. Estos, por lo menos, realizaban algo en beneficio de la sociedad a la que habían perjudicado por diversos motivos.

En España, los tiempos de la Inquisición, por lo que sabemos, debieron de ser horribles para los condenados por ella, sin un juicio imparcial ni posibilidad de defensa de ninguna clase. Al “modernizarnos” ahora ocurre aquí, en determinados casos, que las decisiones recaen en una sola persona la cual puede tener diversos motivos para actuar y  puede equivocarse, cosas que no debía permitirse ya que todos los informes, de la clase que sean, deben ser considerados con arreglo a leyes establecidas y, en caso de no existir, aplicar el sentido común por un grupo de personas, nunca por una solo. Nada de condenas a miles de años y, poco tiempo después, a la calle..

Estimo que, para determinados y muy graves casos, debe establecerse la cadena perpetua y, en general para todos los delincuentes, la obligación de trabajar en beneficio de la sociedad  evitando no sea una carga para el Pueblo su manutención, alojamiento y asistencia médica si la precisan. Alojarlos en pueblos abandonados, próximos a su trabajo, bajo vigilancia del Ejército y Leyes militares, suprimiendo lujosas cárceles.

Usar Skopolamina, para localizar datos por la Policía, tales como la desaparición de Marta del Castillo y de los dos niños de Córdoba que, de ser verdad lo difundido por los medios de comunicación de que el culpable ha sido su padre incinerándolos, merece como todos los asesinos, de la clase que sean,  ser ahorcado, desnudo, con un taparrabos para evitar trampas y, como en los países árabes, exponerlo colgado al público 24 horas. Para los pirómanos, la hoguera como en tiempos de la Inquisición. Cambiaría la cosa.

Murcia, 27 de Agosto de 2012            José Mª Vela Urrea.