La situación actual de España se encuentra, según los medios, al borde del abismo.
Al finalizar la guerra civil española, en 1939, España estaba destrozada en todos los aspecto por efectos de la contienda. De unos 15.000.000 de habitantes que tenía antes, se redujo con más de un millón de muertos, la elevada cantidad había tenido que huir al extranjero y otros en cárceles o campos de trabajo, con parte de su industria anticuada y paralizada, la agricultura, de la cual había dependido hasta entonces, en un pésimo estado, tanto por la falta de brazos, su atraso en la mecanización y la escasez de agua, uniéndose en su contra el aislamiento internacional al que se sometió al Régimen.
Tras muchos años de hambre y penuria, soportando un inútil estamento político, y con muchas privaciones y trabajo se fue viendo un poco de luz hacia mediados de la década 50/60, especialmente por los envíos de los emigrantes y por el pluriempleo de los que estábamos aquí, así como por el renacimiento industrial y agrícola.
Después de la transición España dio algunos tumbos, según el aire político, llegando a conseguir un bienestar social aceptable aunque volviese atrás por mediación de unos Gobiernos socialistas que la saquearon, no diciendo la verdad ni por equivocación a nadie, tanto al País como al resto de naciones. Y así se encuentra.
Para evitar una recesión total, estimo que el Estado debe reformar su administración, suprimir temporalmente las Autonomías, recuperando competencias el Gobierno central al tiempo que elimina privilegios y entidades públicas. El cinturón nos lo debemos apretar TODOS para conseguir disminuir el déficit.
Hay que fomentar el ahorro, y no me refiero al personal, muy difícil, de todas las formas posibles: Suprimiendo Consejo de Estado, Senado y Tribunal Constitucional, bastantes empresas públicas, organismos superfluos y un elevado porcentaje de los excesivos 3.000.000 de personal del Estado, reduciendo diputados, eliminado gastos, suprimiendo donaciones a elementos ajenos al Gobierno y recortando salarios a su personal.
En el aspecto energético, al estar atravesando el año con menores precipitaciones desde hace mucho tiempo, debe reducirse el consumo de electricidad para importar la mínima. Celebrar los eventos deportivos al aire libre, en horas diurnas y, para reducir la importación de petróleo por la elevación de su precio, es posible deba volverse al empleo del vapor, tanto fijo como móvil.
Ese conjunto de medidas restrictivas es muy posible no reduzcan los más de 5.000.000 de parados actuales; es más, puede que los aumenten, cosa que, a los Sindicatos no les parecerá muy bien, facilitándoles argumentos para insistir en la salvaguardia de los “derechos sociales” que dicen defender, para ocultar que sus dirigentes, unos vividores revolucionarios, lo único que hacen es proteger sus privilegios pues, un convenio laboral es un acuerdo entre trabajadores y empresa en que cada uno debe dar algo para conseguir lo que pretende, hasta que se llega a un sitio donde no se puede ceder más como, por ejemplo, trabajar en un día 30 horas. Se habrá visto que no defienden a los parados, entre los que puede haya algunos sindicados, aunque lo “liberados” estén en empresas privadas cobrando, en muchos casos, unos emolumentos espectaculares, por lo cual es preciso eliminarlos y aplicar el Articulo 14 de nuestra Constitución.
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