lunes, 5 de diciembre de 2011

SAN BLAS

Procesión de la reliquia del Santo, llevada por el Sr. Obispo, en Dubrovnik




Puerta de Pile, antigua entrada a la Ciudad de Dubrovnik, con efigie de S. Blas.



SAN BLAS, obispo.

Sebaste, ciudad de Capadocia, en Asia Menor, en su origen había sido una fortaleza llamada Cabiria, que fue engrandecida por Pompeyo dándole el nombre de Dióspolis. La reina del Ponto, Pitodoris, la llamó Sebaste que significa Augusta, en honor del primer emperador romano de ese nombre.

Según la leyenda San Blas fue médico en ella y sus curaciones fueron acompañadas de
milagros, por lo cual, estando vacante la sede episcopal de dicha ciudad fue elevado a la dignidad de Obispo.

Al poco tiempo se retiró a la soledad de una caverna donde vivió con la austeridad de un penitente, hasta que lo descubrieron los esbirros de Agrícola, prefecto de Capadocia, quien lo encarceló intentando ganarle para el paganismo. Al no conseguir que abjurase de su fe, fue decapitado junto con siete mujeres, desgarrando antes sus carnes con un peine de hierro.

En muchos lugares se bendice en el día de su fiesta, colocando dos velas en cruz tocando la garganta del creyente, en recuerdo de un milagro que hizo cuando lo llevaban a la cárcel.

La ciudad de Dubrovnik, en la región de Dalmacia oriental, cara al Mar Adriático, le tiene por su celestial Patrón; en sus murallas hay diversas esculturas en piedra de este Santo del cual conserva la reliquia de su cabeza, que es sacada en procesión para celebrar su fiesta, llevada por el Obispo de la Ciudad.

Hay dichos diversos alusivos a este nombre, tales como POR SAN BLAS, CIGÜEÑAS VERÁS, pues en esa época regresan estas aves después de pasar el invierno en climas más calidos. También se remata la cuestión de uno que presume de llevar razón con la expresión DÍJOLO BLAS, PUNTO REDONDO.

José María Vela Urrea. Diciembre 2011


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