lunes, 5 de diciembre de 2011

EL MAESTRO BOLUDA.

EL MAESTRO BOLUDA, PERSONAJE HISTÓRICO DE NUESTRO BARRIO

Este antiguo personaje, al cual recuerdo sentado en la puerta de su casa, sita en la calle de Mariano Vergara, acera donde hoy está CajaMurcia a mitad entre las calles Obispo Frutos y Puerta de Orihuela, tomando el sol invernal, con su gran melena, sus pobladas cejas y su enorme bigote, había sido Topiquero (que después se llamó Practicante) en el Hospital Provincial de San Juan de Dios, edificio desaparecido, terrenos ocupados hoy por la Delegación del Gobierno y oficinas de la Comunidad Autónoma.

Allí estaba, luciendo sobre su pecho, con el mayor orgullo, fantásticas condecoraciones que le habían sido concedidas por los personajes más dispares, que él consideraba legítimas, en su mente trastornada, debido a la muerte de un hijo en extrañas circunstancias, derivando esto en componer poesías, a cual más estrafalaria, pero que él consideraba eran magníficas, por lo cual se prodigaba en recitarlas en cualquier sitio donde era llamado, con la mejor intención de pasar todos un buen rato. Bonísima persona siempre estaba dispuesto a participar en cualquier fiesta con sus poesías al tiempo que también ejercía como barbero con algunos amigos.

Cuentan que estando afeitando a uno, quedó de pronto con la navaja en el aire diciendo que le había venido la inspiración y empezó a recitar:

Anoche vi echarte el agua
con un pedazo de teja

El que estaba en el sillón, a medio rasurar, siguió rápidamente:

Boluda de mis entrañas
péinate bien esas cejas

Debido a que las tenía blancas y bien pobladas.

Otro sucedido, unos cuantos años antes, según me contó mi Madre q.e.p.d., ocurrió festejando una boda. Unos tíos míos que eran muy bromistas le pusieron una maceta horizontalmente colocada sobre un soporte, cubriendo la embocadura con un trapo y sacando unos cables por la parte posterior, los cuales iban a parar dentro de la casa. Le dijeron que estaban radiando la boda y que podía recitar sus versos arrimándose bien allí, pues los iban a escuchar en medio mundo. Y allí empezó un recital que era cortado en cuanto sonaba el repiqueteo de la campanilla de un despertador dentro de la casa. Entonces paraban la perorata y entraba alguien dentro, saliendo al poco rato con la noticia de que habían telefoneado desde cualquier país lejano para felicitar al poeta. La gente se divirtió mucho y el poeta se fue encantado

También recuerdo que en las Fiestas de mi Barrio de Santa Eulalia, creo que en 1935. D. Emilio López Sánchez-Solís, el farmacéutico que era el alma de las fiestas, no se le ocurrió otra cosa que homenajear públicamente al poeta. Lo subió al tablado de madera montado ante su farmacia y allí, detrás de los balaustres lo presentó para que recitara sus famosas poesías, siendo grandemente aplaudido. Como colofón le fue colocado por D. Emilio un collar de gordísimas cabezas de ajo que él recibió con gran alborozo.

Así eran las fiestas de nuestro Barrio, disfrutando entonces con este, hoy, personaje histórico.

JOSÉ MARÍA VELA URREA. Diciembre 2011

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